Cristina Sánchez, pastelera: «El secreto del pan de muerto está en respetar los tiempos de fermentación»
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Hay dulces que saben a una estación del año, y otros que saben a historia. El pan de muerto pertenece a los segundos. Este icono de la gastronomía mexicana, ligado a la celebración del Día de Muertos, conquista por su miga tierna, su exterior ligeramente dorado y sus aromas cítricos. Una receta que invita a sentarse, compartir y recordar que, alrededor de una mesa, también se mantienen vivas las tradiciones.
Pero ¿cómo conseguir ese pan perfecto, esponjoso por dentro y doradito por fuera? Desde Luchy Bakery Café lo tienen claro: paciencia, buenos ingredientes y mucho cariño. «El secreto está en respetar los tiempos de fermentación, trabajar bien la masa y tener paciencia», explica la propietaria, Cristina Sánchez. Y ojo, porque uno de los errores más habituales al prepararlo en casa es querer acelerar el proceso. «Mi consejo es amasar con paciencia, respetar los tiempos de levado y evitar añadir harina en exceso».

La receta tradicional parte de ingredientes tan sencillos como harina, huevos, azúcar, mantequilla y levadura. Sin embargo, la magia está en los pequeños detalles. «La naranja aporta frescura y notas cítricas; la mantequilla, suavidad, sabor y una textura más tierna; y el agua de azahar, ese toque floral tan característico que hace que el pan de muerto sea tan especial». Una combinación delicada que convierte cada bocado en una pequeña celebración.
Chocolate, café y versiones para los más golosos
Aunque el clásico terminado con mantequilla y azúcar es difícil de superar, también hay espacio para experimentar. En Luchy Bakery Café apuestan por una filosofía que respeta la receta original sin renunciar a nuevas combinaciones. ¿Una propuesta irresistible? Naranja y chocolate negro, naranja y pistacho o un sutil toque de vainilla. Y, para quienes disfrutan de los dulces más contundentes, también hay buenas noticias: «El chocolate es una opción fantástica porque combina muy bien con la naranja».

A la hora de acompañarlo, la elección también importa. «La intensidad y la cremosidad del chocolate contrastan maravillosamente con las notas cítricas del pan». Un café es otra alternativa estupenda para equilibrar el dulzor, mientras que el atole nos transporta directamente a las raíces mexicanas de esta tradición.
Un plan dulce y ‘pet friendly’
Si este otoño te apetece descubrir el pan de muerto sin ponerte manos a la masa, en Luchy Bakery Café (Calle de Pelayo, 44, Madrid) puedes probarlo y disfrutar de una pausa con sabor mexicano. Además, es un espacio pet friendly, así que puedes acercarte con tu compañero de cuatro patas y compartir el plan.

Y si decides prepararlo en casa, quédate con el último consejo de sus profesionales: «Lo importante es que, al probarlo, siga reconociéndose como pan de muerto». Porque, más allá de rellenos, coberturas y nuevas versiones, la esencia está en conservar aquello que lo hace especial. Como recuerdan desde Luchy Bakery Café, «los mejores dulces no son sólo los que mejor saben, sino también los que nos conectan con una historia, una tradición o un recuerdo».