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Tenemos todas las imágenes del adiós de Rafael Amargo a su padre: «Espérame en el cielo»

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

Rafael Amargo se despidió de su padre, Florentino García Martín, en una misa homenaje en la que las lágrimas, la fe y el flamenco se convirtieron en los grandes protagonistas. El bailaor rindió tributo a una de las personas más importantes de su vida el viernes 16 de octubre en la iglesia del Pilar de Madrid, donde familiares, amigos y rostros conocidos se reunieron para acompañarlo en una jornada marcada por la emoción. «Cuando alguien te diga que el tiempo lo cura todo, se nota que no ha enterrado nunca a su padre», confesó Rafael, visiblemente afectado, al recordar una pérdida que ha dejado un profundo vacío en su vida. La ceremonia se convirtió en una declaración de amor a Florentino y en un homenaje a su legado, con la música y el baile como hilo conductor.

La misa, celebrada a las 20:30 horas y oficiada por el sacerdote Toño Casado, director del musical 33, estuvo acompañada por la misa flamenca de Tito Losada y la participación de Edith Salazar. Una gran fotografía de Florentino presidía el templo junto al altar mientras su hijo compartía recuerdos personales sobre su relación, la enfermedad que atravesó su padre y la dificultad de acostumbrarse a vivir sin su presencia. Uno de los momentos más especiales llegó cuando Rafael se levantó para bailar junto a Vicky Duende y La Mimbre, amigas y artistas cercanas a la familia. El flamenco se convirtió así en una forma de expresar un dolor que las palabras no alcanzaban a transmitir.

Rafael Amargo en el último adiós a su padre. (Foto: Cortesía)

«Sin ti no me apaño»: la desgarradora despedida de Rafael Amargo a su padre

Rafael Amargo encontró en el homenaje celebrado en Madrid la oportunidad de expresar el dolor que le ha dejado la muerte de su padre, Florentino García Martín, y de recordar la relación que les unía. El bailaor pronunció un discurso cargado de emoción en el que habló de la dificultad de aceptar su ausencia y de cómo ha cambiado su vida desde que perdió a una de las personas que más seguridad le transmitían. «Pasan demasiadas cosas cuando falta la persona que te hacía sentir a salvo en el mundo. Sin ti no me apaño», confesó, antes de compartir un deseo tan íntimo como imposible: «Si existiera un trato pequeño, uno que no rompa el universo, yo pediría que hubiese citas de visitas en el cielo contigo». Unas palabras con las que dejó al descubierto la dimensión de su pérdida y la necesidad de encontrar consuelo en la esperanza de volver a reunirse con él algún día.

Durante su intervención, Rafael también recordó los momentos más difíciles de la enfermedad de Florentino y la impotencia que sintió al acompañarlo en ese proceso. Evocó las operaciones a las que tuvo que someterse su padre y las dificultades que atravesó para alimentarse, con una imagen que reflejó hasta qué punto le afectaba verlo sufrir: «Yo comiendo con cuchara y cuchillo y tú con pajita y potitos». Incluso llegó a recordar una de las frases que más le marcaron durante aquella etapa: «Me decías: ‘Como y me sabe a hierro’, y yo mordía hierro para sentir lo que tú sentirías». Entre los recuerdos que compartió, también hubo espacio para los detalles más cotidianos, esos que adquieren un significado especial cuando alguien ya no está. «Tus manos, las manos más bonitas que yo he visto en un hombre», dijo, antes de resumir todo lo que representaba su padre para él con una frase que emocionó a los presentes: «Me falta tu mano, la de padre, la de amigo, la de todo».

Rafael Amargo en el último adiós a su padre. (Foto: Cortesía)

La ausencia de Florentino, según explicó el artista, también se hace especialmente dolorosa cuando llegan las buenas noticias y surge el impulso de compartirlas con quien siempre ha estado ahí. «Incluso la alegría duele cuando no tienes a quién llamar para decirle: ‘Mira, lo logré’», reconoció. Pese al momento personal que atraviesa, Rafael quiso convertir su discurso en una promesa de futuro y hablar de los proyectos con los que espera seguir adelante, entre ellos su intención de terminar la carrera de Psicología. «Seré relevante en lo que haga. Y no para que me aplaudas, sino para que me mires como antes y me digas si este cansancio que cargo es normal o si ya pesa demasiado», expresó, dirigiéndose simbólicamente a su padre. Su despedida terminó con una última petición que condensó su deseo de volver a encontrarse con él: «Espérame en el cielo, ya que te has ido primero».

El dolor que expresó durante la ceremonia tuvo continuidad a la salida de la iglesia, cuando Rafael atendió a los medios de comunicación y reconoció abiertamente la vulnerabilidad que siente desde el fallecimiento de Florentino. «Estoy muy vulnerable y ahora mismo más huérfano que nadie, porque es lo que estoy viviendo», aseguró. El bailaor también quiso reivindicar la figura de su padre y la influencia que había tenido en su vida, tanto en el plano personal como en su manera de entender el arte. «Tengo la suerte de ser quien soy por el padre que he tenido. Mi padre era más artista que yo y muy buena persona», afirmó, dejando claro que el vínculo entre ambos iba mucho más allá de la relación entre padre e hijo.

Rafael Amargo en el último adiós a su padre. (Foto: Cortesía)

El homenaje estuvo marcado también por el apoyo de su familia, que encontró en la ceremonia una oportunidad para compartir el duelo y recordar a Florentino. Antoñita Hernández, madre de Rafael y esposa del fallecido, protagonizó junto al bailaor uno de los momentos más emotivos de la jornada al fundirse ambos en un abrazo dentro de la iglesia. También estuvo presente Miguel Ángel, hermano del artista, que dedicó una oración a su padre en la que agradeció su vida, su guía y el cariño que había dejado entre los suyos. A su lado permaneció Luciana Bonn, pareja de Rafael, que lo acompañó durante toda la ceremonia y recordó igualmente el apoyo que Florentino había brindado a la familia. Su presencia reflejó la importancia de arroparse mutuamente en unas semanas especialmente difíciles para todos ellos.

Hasta la iglesia del Pilar de Madrid se desplazaron también familiares llegados desde Granada y Valderrubio, además de amigos y personas cercanas al entorno del bailaor. Entre los asistentes se encontraban Ramiro Gil, íntimo amigo de Rafael; Carmen Laura y su marido, el empresario José Miguel Cañizares; así como Malena Gracia y Geraldine Larrosa, entre otros rostros conocidos.

Un momento complicado para Rafael Amargo tras su detención

Este homenaje llega en un momento especialmente complicado para Rafael Amargo, que apenas un día antes rompió su silencio tras ser detenido junto a su mujer, Luciana, después de un incidente en su domicilio de Carabanchel. El bailaor cuestionó la actuación policial y aseguró sentirse desprotegido, sosteniendo que todo comenzó cuando un individuo irrumpió por la fuerza en su vivienda. En un comunicado, también lamentó que se vuelva a relacionar su nombre con su pasado judicial y reclamó que se esclarezcan las circunstancias de lo ocurrido. «Lo único que pido es que me dejen vivir mi vida en paz», expresó el artista, que pidió dejar de ser juzgado por episodios anteriores. Una situación que añade más tensión a unas semanas especialmente dolorosas para Rafael, marcadas por la pérdida de su padre, Florentino García Martín, a quien ahora rinde homenaje en Madrid.