Los secretos más perturbadores de la autopsia de Michael Jackson salen a la luz 17 años después: «No encajaba»
Se cumplen 17 años de la muerte de Michael Jackso
Un informe forense ha sacado a la luz nuevos detalles sobre el estado físico del cantante en sus últimos días
El documento revela la presencia de moretones, cicatrices, numerosas marcas de inyecciones y otros hallazgos

Diecisiete años después de la muerte de Michael Jackson, una nueva información ha vuelto a sacudir el legado del Rey del Pop. Coincidiendo con el aniversario de su fallecimiento, el portal estadounidense RadarOnline asegura haber tenido acceso a un informe forense de 51 páginas que contiene detalles inéditos sobre el estado físico del artista en el momento de su muerte y que, según el citado medio, incluiría indicios que llegaron a despertar sospechas de un posible homicidio.
Michael Jackson falleció el 25 de junio de 2009 a los 50 años de edad a causa de una sobredosis de propofol, un potente anestésico que le fue administrado por su médico personal, Conrad Murray. El facultativo fue posteriormente condenado por homicidio involuntario y cumplió una pena de prisión por su responsabilidad en la muerte del cantante. Sin embargo, las nuevas revelaciones vuelven a poner el foco sobre las circunstancias que rodearon aquellos últimos días de vida. Según los documentos citados por RadarOnline, los forenses encontraron en el cuerpo del artista una serie de lesiones y marcas que llamaron especialmente la atención. Entre ellas figuraban moretones en las rodillas y las espinillas, además de un corte en la espalda cuya procedencia no pudo determinarse de forma concluyente. Estas lesiones habrían sido consideradas inicialmente por los investigadores como elementos que merecían una revisión exhaustiva para descartar cualquier intervención externa.
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El informe también describe a un Michael Jackson extremadamente delgado. Con una estatura aproximada de 1,75 metros, el cantante pesaba apenas 62 kilos en el momento de su fallecimiento. Los médicos señalaron además múltiples problemas de salud, entre ellos inflamación pulmonar crónica, hemorragias en ambos pulmones y diversas afecciones respiratorias que evidenciaban el deterioro físico que sufría en sus últimos años.
Otro de los aspectos más sorprendentes del documento tiene que ver con la imagen personal del artista. Según los forenses, Jackson presentaba una importante pérdida de cabello y utilizaba una peluca adherida al cuero cabelludo para ocultar la calvicie. Asimismo, tenía tatuajes cosméticos en las cejas, el contorno de los ojos y parte de la línea frontal del cabello con el objetivo de mantener una apariencia uniforme. También se menciona la presencia de pigmento rosado inyectado en los labios y diversas cicatrices repartidas por el cuerpo.

La autopsia también confirmó las secuelas visibles del vitíligo, la enfermedad cutánea que el propio cantante aseguró padecer durante años y que provocaba una pérdida irregular de pigmentación en la piel. Asimismo, uno de los hallazgos más impactantes fue la gran cantidad de marcas de inyecciones detectadas en distintas partes del cuerpo. Según las informaciones publicadas, los especialistas localizaron decenas de pinchazos en cuello, brazos y tobillos, una circunstancia relacionada con los numerosos tratamientos y medicamentos que recibía el artista. Además del propofol, en su organismo se encontraron restos de varios sedantes, ansiolíticos y anestésicos, una combinación que terminó resultando fatal.
El informe insiste en que la cantidad de propofol administrada era suficiente para anestesiar a un paciente sometido a una intervención quirúrgica de gran complejidad. Los expertos recuerdan que este fármaco no está diseñado para tratar el insomnio, uno de los problemas crónicos que afectaban a Michael Jackson y que le llevó a depender de diversos tratamientos para poder descansar.
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Pero las revelaciones no terminan ahí. Junto a los datos médicos han resurgido antiguas historias relacionadas con la obsesión del cantante por desafiar el paso del tiempo. Varias fuentes cercanas han vuelto a afirmar que Jackson sentía una profunda fascinación por la clonación humana y que incluso habría explorado diferentes opciones para preservar su ADN. Según algunos testimonios recogidos por medios estadounidenses, el artista estaba convencido de que los avances científicos permitirían algún día replicar la vida humana y perpetuar su legado. Aunque muchas de estas afirmaciones no han podido ser verificadas de forma independiente, lo cierto es que la publicación de estos supuestos documentos ha reavivado el interés por uno de los fallecimientos más mediáticos y controvertidos de la historia de la música. A casi dos décadas de su muerte, Michael Jackson sigue siendo una figura capaz de generar titulares en todo el mundo y de alimentar nuevas teorías sobre los misterios que rodearon sus últimos días.