Frases para la Historia

La reflexión vital de Denzel Washington, actor de 71 años: «La primera parte de tu vida, aprendes. La segunda parte, ganas. La tercera parte, devuelves»

Para el actor primero hay que formarse, después construir una vida y, finalmente, utilizar lo aprendido para ayudar a los demás

Denzel Washington. Imagen de EuropaPress.
Denzel Washington. Imagen de EuropaPress.
Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

El actor americano Denzel Washington acaba de cumplir 71 años y su carrera ya es una de las más reconocidas de Hollywood, pero una de sus reflexiones más compartidas no habla de cine ni de premios. Habla del sentido de la vida. El actor resumió su filosofía en tres verbos, que son aprender, ganar y devolver, y convirtió una sencilla frase en una reflexión sobre el éxito, el paso del tiempo y el legado que dejamos en los demás.

Una frase que se hizo viral

Esta reflexión de Washington surgió durante una entrevista realizada en la promoción de Gladiator II, cuando le preguntaron qué consejo daría a quienes quieren abrirse camino como actores. Antes de hablar de fama o de contactos, el actor puso el foco en la formación y lanzó un mensaje contundente sobre las redes sociales, ya que recomendó desconectar, guardar silencio, leer, aprender, relajarse y mejorar. «La primera parte de tu vida, aprendes. La segunda parte, ganas. La tercera parte, devuelves».

La frase, sin embargo, no nació originalmente de Denzel Washington. El actor recuperó y adaptó la conocida idea en inglés learn, earn, return, del inversor y filántropo estadounidense Arthur Rock. Lo que sí pertenece a Washington es la manera en la que la incorporó a su discurso y la convirtió en un consejo dirigido especialmente a quienes están comenzando su carrera.

Primero hay que aprender

La primera etapa que plantea Washington está relacionada con la formación. No se trata únicamente de estudiar en una universidad o aprender una profesión, sino de acumular experiencias, equivocarse, escuchar a quienes tienen más conocimientos y desarrollar las capacidades necesarias para desenvolverse en la vida. En el caso de un actor, Washington insiste especialmente en aprender a trabajar sobre un escenario y dominar el oficio antes de preocuparse por la exposición pública.

Después hay que ganar

La segunda fase es la de ganar, pero la palabra no tiene por qué limitarse al dinero. También representa el momento en el que una persona empieza a recoger los frutos de aquello que ha aprendido, como construir una carrera, alcanzar objetivos, adquirir estabilidad y conseguir reconocimiento. Washington plantea así una evolución lógica, ya que primero se adquieren las herramientas y después se utilizan para construir algo propio. El éxito deja de ser una aspiración abstracta y se convierte en el resultado de años de preparación y trabajo.

Por último, hay que devolver

La tercera etapa es la que da verdadero sentido a toda la reflexión. Devolver significa poner parte de lo aprendido y conseguido al servicio de los demás, que habla de enseñar, orientar, acompañar, compartir experiencia o abrir oportunidades para quienes vienen detrás. Washington ha llevado esa idea también a su propia trayectoria. Durante su carrera ha hablado en numerosas ocasiones de la importancia de utilizar la posición alcanzada para ayudar a otros y, especialmente, de su responsabilidad como referente para nuevas generaciones.

Con 71 años, la frase adquiere además una dimensión especialmente significativa. Washington acumula más de cuatro décadas en la industria y ha ganado dos premios Óscar, por Tiempos de gloria y Training Day, además de un Tony y dos Globos de Oro. Su carrera permite entender por qué la tercera parte de su filosofía no consiste simplemente en acumular más éxitos, sino en decidir qué hacer con todo lo conseguido.