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Ona Carbonell (36 años), ex nadadora olímpica: «No sé correr y no tengo el suelo pélvico preparado; camino una hora cuesta arriba y hago yoga y pilates»

Ona Carbonell anunció su retirada en mayo de 2023

La carrera de Ona Carbonell ha inspirado a muchos deportistas

Sigue haciendo mucho deporte y lleva una alimentación saludable

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Ona Carbonell posando. (Foto: Instagram)

Ona Carbonell afronta una etapa completamente diferente después de haber dedicado buena parte de su vida al deporte de élite.

La ex nadadora olímpica anunció su retirada en mayo de 2023, después de dieciocho temporadas en la natación artística y una trayectoria marcada por los éxitos internacionales. Tres años después, su mayor desafío ya no está en una piscina, sino en encontrar un nuevo equilibrio entre la maternidad, el trabajo y el cuidado de su propio cuerpo.

La catalana, una de las deportistas españolas más laureadas, suma dos medallas olímpicas y 23 preseas mundiales. Ahora compagina su faceta como madre de tres hijos con sus proyectos profesionales, colaboraciones con marcas y actividad en redes sociales. En paralelo, trata de recuperar una relación con el ejercicio que durante años estuvo inevitablemente ligada al rendimiento.

Ona Carbonell ha hablado con sinceridad sobre este proceso en una reciente entrevista en el pódcast Mada Move, donde ha reflexionado sobre maternidad, entrenamiento, descanso y salud femenina. Y una de sus confesiones resume perfectamente hasta qué punto han cambiado sus circunstancias: «No sé correr y ahora mismo mi suelo pélvico tampoco está preparado para ello».

La importancia de cuidarse

Durante más de dos décadas, el cuerpo de Ona Carbonell fue su principal herramienta de trabajo. Cada sesión, cada comida y cada periodo de descanso estaban condicionados por las exigencias de la alta competición. El objetivo era rendir al máximo y llegar preparada a las grandes citas internacionales.

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Ona Carbonell posando. (Foto: Instagram)

La maternidad ha modificado por completo esa perspectiva. La ex nadadora reconoce que actualmente no se encuentra en el mismo punto físico que durante su etapa como deportista profesional y que recuperar determinadas sensaciones se ha convertido en un proceso gradual.

«Con los niños en brazos físicamente no estoy ni en mi peso ni en mi fuerza», explica. Carbonell admite que no se siente «hiperorgullosa» de su cuerpo, aunque existe una razón muy poderosa para valorarlo: «Ha dado a luz a tres niños».

Más que perseguir una determinada imagen, la catalana busca recuperar algo que considera fundamental: la conexión entre su cuerpo y su mente. Una relación que, después de varios años centrada en las necesidades de sus hijos y su familia, reconoce que necesita volver a trabajar.

Un nuevo plan deportivo

La vida de Carbonell tampoco se parece a la que tenía cuando competía. Los niños, la casa y la familia ocupan ahora el primer lugar, mientras que su actividad profesional hace que tampoco disponga de una rutina completamente estable.

«Trabajo mucho y no tengo una rutina fija», relata. Durante estos últimos años, el deporte dejó de ocupar el espacio prioritario que había tenido durante su carrera. Ahora está intentando recuperarlo, pero desde una perspectiva diferente.

También ha cambiado su relación con el entrenamiento de fuerza. Si durante su etapa deportiva no disfrutaba especialmente del gimnasio, actualmente lo contempla como una herramienta necesaria para encontrarse mejor. «Antes odiaba ir al gimnasio y coger pesas. Ahora lo hago porque siento que lo necesito», reconoce.

Su rutina actual combina entrenamiento de fuerza, pilates, yoga y caminatas largas. Además, mantiene un pequeño ritual diario que considera especialmente importante: movilizar todas las articulaciones por la mañana antes de comenzar el día.

Caminar durante una hora

Una de las diferencias más evidentes respecto a otras rutinas deportivas es la ausencia de carrera. Carbonell explica que, en este momento, su cuerpo todavía no está preparado para correr, especialmente por el estado de su suelo pélvico tras el último parto.

«No sé correr y ahora mismo mi suelo pélvico tampoco está preparado para ello», afirma. Por ese motivo, ha optado por una alternativa que le permite realizar ejercicio cardiovascular sin someter a su cuerpo al impacto de la carrera.

Caminar a buen ritmo durante una hora, preferiblemente afrontando cierta pendiente, se ha convertido en una de sus principales herramientas para trabajar el cardio.

La elección encaja además con una filosofía de entrenamiento mucho más consciente. Después de años sometiendo su organismo a las exigencias del alto rendimiento, Ona parece haber aprendido a escuchar las señales de su cuerpo y a entender que no todos los ejercicios son adecuados en todas las etapas de la vida.

Eso no significa que haya renunciado a la intensidad. Su actividad sigue incluyendo fuerza y diferentes disciplinas, pero ahora el objetivo es otro: avanzar sin forzar procesos que necesitan tiempo.

Lo que más echa de menos de la piscina

Hay, sin embargo, un elemento de su antigua vida deportiva que Carbonell sí echa especialmente de menos. La danza, una parte fundamental de la natación artística, sigue siendo una de las actividades que más añora.

Su carrera estuvo marcada por la combinación de deporte, expresión corporal y música. Por eso, aunque actualmente haya sustituido buena parte de aquella preparación por caminatas, yoga, pilates y fuerza, la conexión con la danza continúa presente en su día a día.