LKN, el artista que empapela las calles de madrugada: «Mikel Merino merece un Delacroix y Froilán sería mi elegido para la monarquía»
LKN, el artista urbano que ha revolucionado las calles con sus murales virales, ha concedido una entrevista a COOL
El creador confiesa que convertiría a Mikel Merino en el gran protagonista de 'La libertad guiando al pueblo'
LKN imagina a Froilán en el centro de un irreverente mural sobre la Familia Real

Hay artistas que necesitan un lienzo. LKN solo necesita una pared, una idea y el momento exacto. Así ha construido uno de los universos visuales más reconocibles del arte urbano español, convirtiendo las calles de Pamplona en un escenario donde lo imposible deja de parecerlo. Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez convertidos en los Reyes de España. Amaia Montero y Leire Martínez protagonizando un beso que nunca sucedió, pero que millones de personas habían imaginado alguna vez. Futbolistas transformados en iconos casi religiosos o personajes de la cultura popular reinterpretados desde una mirada que mezcla ironía, emoción y crítica social. Detrás de cada una de esas imágenes hay mucho más que un dibujo. Hay semanas de trabajo, bocetos descartados y una idea que debe madurar hasta encontrar el instante perfecto para salir a la calle. Porque LKN no dibuja por impulso ni busca la polémica por la polémica. Cada una de sus obras nace con la intención de interrumpir la rutina de quien pasa por delante, obligándole a detenerse durante unos segundos y mirar una realidad conocida desde un ángulo completamente distinto.

En una entrevista concedida en exclusiva a COOL, el artista navarro habla como pocas veces lo hace. Reflexiona sobre la libertad para representar a la Familia Real, revela qué personaje colocaría en el centro de un hipotético mural sobre la monarquía, explica por qué Mikel Merino sería el gran protagonista de su homenaje al Mundial conquistado por España y confiesa que todavía hay una figura que continúa resistiéndose a entrar en su universo creativo: la Reina Letizia.
Mikel Merino, el héroe silencioso al que convertiría en un cuadro de Delacroix
La conquista del Mundial dejó decenas de imágenes para la historia. Los abrazos, las celebraciones, el trofeo levantado al cielo y una generación de futbolistas convertida en leyenda. Sin embargo, cuando LKN imagina cómo resumiría ese momento en una sola obra, no piensa en la fotografía que dio la vuelta al mundo ni en Ferran Torres, el autor del gol que dio la victoria a España. Su cabeza viaja directamente hasta uno de los cuadros más emblemáticos de la historia del arte: La libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix. Pero en su versión no habría una alegoría de la Revolución Francesa. En el centro aparecería Mikel Merino, guiando al resto de la selección española como si encabezara una marcha hacia la gloria. «Robaría La libertad guiando al pueblo, de Delacroix, y colocaría a Mikel Merino como protagonista, encabezando al resto de la selección», explica.
Una elección que no responde únicamente al rendimiento deportivo del centrocampista. «Lo elegiría por sus dos goles decisivos, pero también por ser navarro y haberse formado en Osasuna, dos elementos muy presentes en mi obra. Representaría tanto la épica de la victoria colectiva como el orgullo de ver a un jugador de nuestra tierra formar parte de un momento histórico», añade.

En este sentido, no es casualidad que vuelva a mencionar su nombre cuando se le pregunta quién debería protagonizar una hipotética lámina para celebrar el Mundial. Mientras muchos pondrían el foco en Lamine Yamal o en Luis de la Fuente, LKN insiste en que el rostro de aquella victoria tiene nombre y apellidos. «Sería Mikel Merino… Sus dos goles en eliminatorias distintas fueron fundamentales para que España llegara hasta el título», afirma convencido. Una respuesta que dice mucho de su manera de entender el arte, pues siempre le han interesado los héroes que no siempre ocupan la portada, aquellos personajes que terminan sosteniendo una historia sin ser necesariamente los más mediáticos.
Froilán en el centro y una Familia Real vista desde el humor
Si hay un terreno que todavía no ha explorado en profundidad es el de la monarquía. No porque no le interese, sino porque considera que representa uno de los mayores retos para cualquier artista. Antes incluso de responder cómo sería un mural protagonizado por toda la Familia Real, hace una reflexión que sorprende por su sinceridad. «No tengo claro hasta dónde existe una libertad real para representar a la Familia Real», reconoce. Una frase que resume las dudas con las que afrontaría una obra de esas características y que, al mismo tiempo, evidencia que para él el arte también tiene una dimensión política y social.
Precisamente por eso rechaza tanto el retrato institucional como la provocación vacía. No le interesa dibujar por escandalizar. Prefiere utilizar el humor como herramienta para provocar una segunda lectura. «No haría un retrato solemne ni una provocación gratuita, sino una escena con humor que también incomodara e hiciera pensar», explica. Y cuando llega el momento de elegir al personaje que ocuparía el centro de esa composición, la respuesta vuelve a romper cualquier expectativa. No sería Felipe VI. Tampoco la Reina Letizia ni la princesa Leonor. «Pondría a Froilán en el centro, ocupando un lugar inesperado, para jugar con la distancia entre la imagen institucional de la monarquía y las personas reales que la componen», asegura.
La elección no es casual. Froilán representa, probablemente como ningún otro miembro de la familia, ese choque permanente entre la institución y la espontaneidad, entre la imagen oficial y la percepción pública. Exactamente el tipo de contradicciones que LKN busca constantemente en sus obras.
La Reina Letizia, la imagen que todavía sigue buscando
Paradójicamente, la figura que más tiempo lleva rondando su cabeza sigue sin haber encontrado un hueco definitivo en una pared. LKN reconoce que lleva años intentando resolver una obra protagonizada por la Reina Letizia, aunque ninguna de las ideas que ha desarrollado hasta ahora ha terminado de convencerle. «Probablemente Letizia», responde cuando se le pregunta qué personaje de la prensa del corazón o de la realeza todavía merece convertirse en una obra de LKN. Y explica inmediatamente por qué. «Es un personaje muy reconocible y con una imagen pública llena de contrastes: pertenece a la Familia Real, pero antes fue periodista y siempre ha proyectado una personalidad bastante diferente a la de una reina clásica».
Precisamente esa complejidad es la que le impide encontrar una imagen definitiva. «Tengo algún boceto sobre ella, pero nunca he encontrado la idea definitiva para convertirlo en una obra», confiesa. Una revelación que demuestra hasta qué punto es perfeccionista con su trabajo y cómo muchas de sus creaciones permanecen guardadas durante meses esperando el momento adecuado.

Junto a Letizia aparece otra figura que considera especialmente poderosa desde el punto de vista artístico. «También me parece muy potente la figura del Rey emérito, porque forma parte de la historia reciente de España y tiene muchísimas lecturas posibles». Aun así, insiste en que la Reina continúa siendo esa asignatura pendiente que todavía espera encontrar la imagen perfecta.
Una Leonor mucho más cerca de la calle que del Palacio Real
La visión de LKN sobre la monarquía no termina en el presente. También ha imaginado cómo representaría a la princesa Leonor cuando se convierta en Reina. Y, fiel a su estilo, la alejaría completamente de la iconografía tradicional. Nada de grandes salones, tronos o poses institucionales. «Me la imagino como una líder moderna, de pie y en un espacio más cercano a la calle que a un palacio, pero conservando algún símbolo clásico de la monarquía reinterpretado de forma contemporánea», explica.
Su intención sería reflejar el desafío de una mujer joven llamada a liderar una institución centenaria en una sociedad completamente distinta a la que vio nacer la monarquía actual. «Querría mostrar la tensión entre la tradición y una sociedad que ha cambiado, retratándola como una mujer joven que intenta encontrar su lugar dentro de una institución muy antigua y cada vez más difícil de encajar en el mundo actual», añade.
Así nació el fenómeno LKN
Durante mucho tiempo, la ciudad dormía mientras LKN trabajaba. Sus murales aparecían al amanecer casi como si hubieran surgido por arte de magia. Aquella forma de intervenir el espacio público estaba profundamente influida por Banksy, aunque no tanto desde el punto de vista estético como por la manera de relacionarse con la calle. «La idea de colocar las obras de noche viene de mi interés por el arte urbano y de la influencia de Banksy, no tanto por su estética como por esa forma de trabajar sin ser visto. Lo hacía para que la obra apareciera de repente y sorprendiera a quien pasa cada día por la misma calle. Para mí, el arte tiene que interrumpir la normalidad», recuerda.
Con el paso de los años también ha cambiado esa forma de trabajar. «Ahora muchas veces trabajo de día, aunque siga cubierto. Lo curioso es que la gente suele ir tan a lo suyo que apenas se fija. La sorpresa llega después, cuando descubre la obra ya integrada en la calle», explica. Ese crecimiento también se refleja en su manera de afrontar cada proyecto. «He evolucionado tanto en mi forma de dibujar como en la manera de llevar las obras a la calle: ahora elijo mejor los espacios, trabajo más rápido y resuelvo mejor los imprevistos. Pero el cambio más importante ha sido la confianza. Creo mucho más en mi proyecto y siento que he encontrado una voz propia», afirma.

Esa evolución también ha transformado la relación con quienes protagonizan sus murales. Si al principio apenas obtenía respuesta, ahora cada vez son más los personajes públicos que reaccionan a través de las redes sociales. «Me ha pasado varias veces, casi siempre por Instagram. Algunos futbolistas, un reciente campeón del mundo y uno de los cómicos más reconocidos de España tienen obras mías. Desde que empecé hace siete años he notado un cambio enorme: antes casi nunca recibía respuesta y ahora suele llegar muy rápido», explica. Entre todos ellos recuerda especialmente a Candela Peña. «Fue muy cercana y cariñosa y sentí que conectó de verdad con la obra», reconoce.
Y aunque sus ilustraciones suelen generar miles de comentarios y una enorme repercusión, asegura que jamás ha tenido que retirar una obra por petición de su protagonista. «Nunca me ha ocurrido que un protagonista se haya enfadado conmigo o me haya pedido retirar una obra», afirma. El único episodio desagradable llegó tras un retrato de Clara Galle, cuando un joven que aseguraba ser amigo de la actriz le escribió de forma muy agresiva para exigirle que lo eliminara. Tiempo después descubrió que personas muy cercanas a la propia intérprete no solo habían disfrutado de la ilustración, sino que incluso habían adquirido una de sus láminas. Una experiencia que terminó reforzando una idea que mantiene intacta: nadie debería hablar jamás en nombre de otra persona.