ENTREVISTA

Laura Pausini habla por primera vez tras su polémica actuación en la final del Mundial y responde al ‘diablo’: «La emoción sigue ahí»

Laura Pausini hace balance en exclusiva para COOL de su actuación en la final del Mundial 2026

La cantante compartió escenario con Robbie Williams y Nicole Scherzinger

La artista italiana reconoce que cantar ante millones de espectadores fue una experiencia única

Laura Pausini en una sesión de fotos. (Foto: Cortesía)
Laura Pausini en una sesión de fotos. (Foto: Cortesía)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

Laura Pausini está disfrutando de sus vacaciones de verano después de haber vivido uno de los momentos más importantes de su carrera. La artista italiana fue una de las grandes protagonistas musicales de la final del Mundial 2026, celebrada el pasado 19 de julio, donde compartió escenario con Robbie Williams y Nicole Scherzinger para interpretar Desire, el himno oficial de la FIFA. Ahora, en mitad de su descanso estival y en exclusiva para COOL, la cantante hace balance de una experiencia que, reconoce, ha sido única.

Actuar ante un estadio abarrotado y millones de espectadores de todo el mundo no era, ni mucho menos, un escenario desconocido para Laura Pausini. A lo largo de sus más de tres décadas de trayectoria, la artista ha cantado ante públicos multitudinarios y ha participado en algunos de los acontecimientos internacionales más importantes. Sin embargo, formar parte de la final de un Mundial de fútbol tiene, para ella, una dimensión especial. «Actuar en la final de un Mundial tiene algo diferente. Es formar parte de uno de esos momentos que consiguen unir al mundo durante unos minutos y eso supone un gran privilegio», explica a COOL. La cantante reconoce que poder poner su voz al servicio de un acontecimiento seguido por millones de personas es una oportunidad que no aparece todos los días. «Poder sumar mi voz a la emoción de un momento que quedará para siempre en el recuerdo de millones de personas y, de alguna manera, también en la historia, es algo que sucede muy pocas veces y que para mí ha sido también único», asegura.

Laura Pausini durante una sesión de fotos. (Foto: Cortesía)
Laura Pausini durante una sesión de fotos. (Foto: Cortesía)

La magnitud del acontecimiento tampoco le era completamente ajena. Este mismo año, Laura Pausini participó en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, celebrada en San Siro. Dos experiencias de dimensiones internacionales que, según explica, despiertan en ella una emoción muy parecida: la de ser plenamente consciente de la responsabilidad que supone estar sobre ese escenario.

Cuando salió al campo y se encontró frente a más de 80.000 personas, además de los millones de espectadores que seguían la final desde sus casas, la artista asegura que sintió, sobre todo, respeto. «Lo viví de una manera similar. Desde un gran respeto y un profundo privilegio», cuenta. Una sensación que, lejos de desaparecer con los años, parece crecer a medida que aumenta su trayectoria. «Esa emoción que nace desde el máximo respeto nunca ha desaparecido. Diría incluso que crece con los años, porque eres cada vez más consciente de lo que significa que hayan confiado en ti para formar parte de un momento así», explica.

Y entonces llega la música. Es ahí cuando, para Laura Pausini, todo cambia. La artista sabe perfectamente cómo transformar los nervios de un gran acontecimiento en energía sobre el escenario. «Es subir al escenario y coger el micro, y encontrarme en mi lugar seguro», reconoce. En ese instante, la dimensión del acontecimiento queda en segundo plano y solo permanece aquello que la ha acompañado durante toda su vida: la música. «La emoción sigue ahí, pero desaparecen los nervios y solo queda la música y la emoción de un sueño compartido», añade.

Laura Pausini sí disfrutó de la final del Mundial

A diferencia de lo que podría imaginarse tratándose de una actuación previa a uno de los partidos más esperados del planeta, Laura Pausini pudo disfrutar plenamente de la final del Mundial. Su actuación tuvo lugar antes del encuentro, por lo que después pudo vivir el partido como una espectadora más y ser testigo de la emoción que acompañó a la victoria de España frente a Argentina. «Lo disfruté por completo. Mi actuación fue previa al partido y eso me permitió disfrutar de la final totalmente. Se respiraba una energía increíble», cuenta a COOL.

La jornada, además, le permitió reencontrarse con numerosos rostros conocidos y compartir espacio con figuras de distintos ámbitos. La cantante asegura que fue un día especialmente emocionante por la cantidad de artistas, deportistas y amigos que tuvo la oportunidad de encontrar. «Tuve la suerte de encontrarme con muchos amigos y con artistas increíbles a los que admiro tantísimo y con los que siempre es un gusto reencontrarse. También muchísimos deportistas que forman parte de la historia del deporte y tengo profundo respeto», relata. Por eso, cuando se le pregunta si hubo alguna felicitación o encuentro que guardase de manera especial, Laura Pausini no se queda con un único nombre. «Sería incapaz de elegir un único instante», reconoce. Para ella, el recuerdo de la final está formado por el conjunto de todas esas emociones.

Laura Pausini en la final del Mundial. (Foto: Europa Press)
Laura Pausini en la final del Mundial. (Foto: Europa Press)

Su actuación, además, no estuvo exenta de polémica. Tras la victoria de España, algunos usuarios argentinos cuestionaron en redes sociales la interpretación de Desire y llegaron a asegurar que determinadas referencias al «diablo» en la letra tenían relación con el resultado del partido. La teoría, que convirtió a la cantante en objetivo de una oleada de críticas, fue desmentida por la propia Pausini, que explicó públicamente que la canción habla precisamente de combatir el odio a través del amor, la esperanza y el valor. La artista defendió que la referencia al diablo es una representación figurada del odio y que el mensaje de la canción es justamente el contrario al que algunos usuarios habían interpretado. Una polémica que se produjo después de una actuación que, para ella, representa mucho más: la posibilidad de llevar un mensaje musical a millones de personas en uno de los acontecimientos deportivos más importantes del mundo.

El consejo de Laura Pausini a su yo de 20 años

Mirando ahora hacia atrás, resulta inevitable preguntarle qué pensaría aquella Laura Pausini que comenzaba su carrera con apenas 20 años si pudiera ver todo lo que ha conseguido. Su respuesta resume buena parte de la filosofía que la ha acompañado durante estas décadas. «No dejes nunca de creer, incluso cuando los sueños parezcan demasiado grandes», responde. Y es que, cuando comenzó a cantar, jamás imaginó que la música pudiera llevarla hasta escenarios como el de una final del Mundial o la ceremonia de apertura de unos Juegos Olímpicos. «Porque cuando empecé jamás imaginé que la música me regalaría tanto», reconoce.

Laura Pausini durante un concierto en Madrid. (Foto: Europa Press)
Laura Pausini durante un concierto en Madrid. (Foto: Europa Press)

Ahora, después de un verano marcado por uno de los grandes acontecimientos de su carrera, Laura Pausini ya tiene la mirada puesta en sus próximos proyectos. La cantante continuará en octubre con su gira por Italia y Europa, un tour que hasta ahora le ha dejado numerosos recuerdos y que afronta con las mismas ganas de seguir subiéndose a los escenarios. «Hasta ahora este tour me ha regalado muchísimos momentos que nunca olvidaré y no veo la hora de continuar», confiesa a COOL. Mientras tanto, la artista aprovecha sus vacaciones de verano para descansar después de una temporada especialmente intensa. Una pausa antes de volver a hacer aquello que, después de tantos años, continúa siendo su lugar seguro: subir al escenario, coger un micrófono y dejar que la música hable.