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Georgina abre la puerta a su nueva intimidad con Cristiano tras la boda: «Así me despierta mi marido»

Georgina y Cristiano durante sus vacaciones. (Foto: RRSS)
Georgina y Cristiano durante sus vacaciones. (Foto: RRSS)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

Georgina Rodríguez y Cristiano Ronaldo ya disfrutan de sus primeros días como marido y mujer. La pareja pasó por el altar el pasado 11 de agosto de 2026, exactamente diez años después de su primer encuentro; y lo cierto es que, aunque la boda estuvo marcada por la máxima discreción, Georgina no ha tardado demasiado en compartir con sus seguidores una pequeña pincelada de cómo son sus primeros días como recién casada. La empresaria ha publicado un vídeo desde su espectacular residencia de Riad en el que aparece su marido haciendo una de las cosas que más le gusta: practicar deporte desde primera hora de la mañana. Una escena cotidiana que, después de pasar por el altar, adquiere un significado diferente.

En las imágenes, Cristiano Ronaldo aparece nadando en la piscina de su casa. El futbolista completa uno de sus largos, se quita las gafas de natación y mira sonriente hacia la cámara, mientras Georgina graba la escena. La publicación no necesita demasiadas explicaciones, pero la empresaria ha acompañado el vídeo con una frase que rápidamente ha llamado la atención de sus seguidores: «Así me despierta mi marido», junto a un emoticono de corazón.

La declaración de Georgina deja claro que, pese al revuelo generado alrededor de su boda, la vida de la pareja continúa teniendo muchos de los ingredientes que ya formaban parte de su rutina antes de convertirse oficialmente en marido y mujer. Cristiano mantiene su disciplina deportiva y sus entrenamientos, mientras Georgina comparte con sus seguidores algunos de los momentos de su día a día familiar.

El escenario tampoco puede ser más reconocible para ellos. La pareja ha regresado a Riad, donde Cristiano continúa con su carrera deportiva en las filas del Al-Nassr. Y si hay algo que no parece haber cambiado después de la boda es precisamente la pasión del futbolista por mantenerse en forma. Incluso en casa y con temperaturas que estos días han llegado a alcanzar los 45 grados, el portugués sigue encontrando la manera de entrenar y hacer ejercicio.

Cristiano Ronaldo, Georgina Rodríguez y su hijo Mateo en Madrid. (Foto: Europa Press)
Cristiano Ronaldo, Georgina Rodríguez y su hijo Mateo en Madrid. (Foto: Europa Press)

Georgina también ha querido mostrar otro de los rostros de esa rutina familiar. En otra publicación aparece Mateo, uno de los hijos de Cristiano, realizando ejercicio en una máquina de poleas ajustables. El pequeño, de nueve años, parece seguir los pasos de su padre y demuestra que la afición por el deporte también está muy presente en la siguiente generación de la familia. «El bichito», ha escrito Georgina junto a las imágenes, utilizando el popular apodo relacionado con Cristiano. Una escena que vuelve a mostrar la importancia que tiene el deporte dentro de la familia y que encaja con la imagen que el futbolista ha construido durante años alrededor de la disciplina, el entrenamiento y el cuidado físico.

Todo esto sucede apenas una semana después de una boda que sorprendió precisamente por todo lo contrario: por su enorme sencillez. A pesar de que durante meses se había especulado con la posibilidad de que Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez celebrasen una gran boda repleta de rostros conocidos, la pareja optó finalmente por una ceremonia íntima y familiar. El enlace tuvo lugar el 11 de agosto en Cascais, en el salón de la casa de verano de la pareja, y contó con la presencia de sus hijos. Georgina se alejó de la imagen tradicional de una novia y escogió un conjunto formado por chaqueta y falda blancas, acompañado de zapatos satinados. Cristiano, por su parte, apostó por un traje de color beige y mocasines.

 

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Después de la ceremonia, la pareja se desplazó hasta Fátima, donde recibió una bendición religiosa en una capilla del santuario en un acto privado. La empresaria explicó posteriormente que no necesitaba una celebración multitudinaria para convertir ese día en algo especial. Para ella, lo importante era compartirlo con su marido, sus hijos, su hogar, su fe y su amor.

La elección de una celebración tan íntima contrasta con la enorme expectación que ha generado su relación desde el principio. Cristiano y Georgina llevan años formando una de las parejas más conocidas del mundo y han convertido buena parte de su vida familiar en contenido para millones de seguidores. Sin embargo, en esta ocasión decidieron blindar al máximo uno de los momentos más importantes de su historia.