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Estas son las ‘gangas’ que Susana Díaz compra en un conocido mercadillo de Huelva: «La última vez se llevó unas sandalias de 20 euros»

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  • Marta Menéndez | Marta Huertas

En El Rocío, el municipio de Almonte (Huelva) donde la romería marca el pulso de la aldea y cada temporada transforma el entorno en un hervidero de peregrinos, hay una actividad paralela que se mantiene constante más allá del fervor religioso: el mercadillo instalado en la plaza del Acebrón, junto a Merca Rocío. Entre puestos de flores, ropa flamenca, mantoncillos, peinetas y todo tipo de complementos, el ir y venir de visitantes deja también espacio para la rutina de algunos comerciantes que aseguran reconocer caras que, con el tiempo, acaban siendo casi parte del paisaje. Entre ellas, y según ha podido confirmar COOL tras hablar con vendedores del propio mercadillo in situ, estaría la de la expresidenta andaluza Susana Díaz, hoy senadora del PSOE y rostro habitual en el debate televisivo, cuya presencia en el entorno describen como más frecuente de lo que podría esperarse en un primer vistazo.

No se trataría de una visita puntual ni limitada a los días grandes de la romería en El Rocío, cuando la aldea se llena de cámaras, carriolas y peregrinos, sino de apariciones en distintos momentos del año, en esos días en los que el Rocío baja el volumen y el mercadillo funciona sin el ruido del gran escaparate. Los comerciantes explican que no hay ningún misterio en su reconocimiento: en un espacio donde los puestos se repiten temporada tras temporada y las caras habituales terminan siendo fácilmente identificables, hay clientes que acaban formando parte de esa memoria visual del lugar. «Viene bastante, la conocemos», resume uno de los vendedores, que la describe como una clienta más entre quienes recorren los puestos en busca de ropa, flores o complementos rocieros.

El mercadillo instalado en la plaza del Acebrón, en El Rocío. (Foto: COOL)
El mercadillo instalado en la plaza del Acebrón, en El Rocío. (Foto: COOL)

A partir de ahí, lo que más se comenta en el entorno no tiene que ver con su papel institucional ni con su presencia mediática, sino con una anécdota concreta que varios comerciantes repiten con facilidad: su última compra. Unas sandalias por unos 20 euros. Un detalle menor dentro de la dinámica de un mercadillo donde los precios ajustados son la norma, pero que ha terminado adquiriendo cierta notoriedad precisamente por el contraste que genera al asociarse a una figura que durante años ocupó la primera línea de la política andaluza.

El mercadillo del Acebrón forma parte de esa infraestructura comercial que acompaña a la romería del Rocío, un fenómeno que mezcla tradición religiosa, turismo y una actividad económica intensa centrada en la estética flamenca. En sus puestos se encuentran desde flores y peinetas hasta chaquetillas, cinturones personalizados, bolsos adaptados a la indumentaria rociera o piezas de mercería destinadas a ajustar o personalizar los trajes típicos, en un entorno que cambia radicalmente entre la masificación de los días grandes y la rutina del resto del año.

El mercadillo instalado en la plaza del Acebrón, en El Rocío. (Foto: COOL)
El mercadillo instalado en la plaza del Acebrón, en El Rocío. (Foto: COOL)

En ese contexto, los comerciantes describen a la expresidenta como una clienta discreta, sin despliegues ni acompañamientos llamativos, que se mueve entre los puestos con una normalidad que contrasta inevitablemente con su trayectoria pública. Esa imagen encaja, además, con algo que ella misma ha trasladado en distintas ocasiones en el ámbito público: su defensa de un estilo de vida alejado del lujo y con un armario compuesto, según ha dicho, en buena parte por marcas low cost, insistiendo en que «va vestida como podría ir cualquier mujer a diario a la oficina». Una descripción que, en el entorno del mercadillo, algunos comerciantes dicen ver reflejada en la forma en la que se mueve entre los puestos.

Eso sí, no todos los vendedores acceden a hablar con la misma facilidad ante las cámaras. Varias de las personas consultadas prefieren mantener cierta discreción y evitan hacer declaraciones públicas, según explican, por posibles repercusiones o incomodidades derivadas de que su nombre aparezca vinculado a la expresidenta. En conversación informal, sin embargo, confirman la misma idea: la de una clienta habitual conocida en el entorno. 

Susana Díaz en unos premios en Madrid. (Foto: Getty Images)
Susana Díaz en unos premios en Madrid. (Foto: Getty Images)

La trayectoria pública de Susana Díaz ha cambiado de forma notable desde que dejó la presidencia de la Junta de Andalucía tras siete años en el cargo. Después de perder las primarias del PSOE andaluz en 2021, dio un paso atrás en la dirección orgánica del partido y pasó a ocupar su escaño en el Senado, mientras su presencia pública se ha desplazado hacia un perfil más mediático, con participación habitual en tertulias de televisión y programas de debate político.

En paralelo, mantiene una actividad constante en redes sociales, donde combina mensajes políticos, apariciones televisivas y contenido más personal, reforzando una visibilidad pública distinta a la de su etapa al frente del Gobierno andaluz. Sin embargo, ese perfil institucional o mediático desaparece por completo en el entorno del Acebrón, donde la escena se reduce a lo más básico: puestos, compras y conversación breve entre vendedores y clientes. Y es ahí donde, siempre según los comerciantes, se instala la imagen más repetida, la de una clienta habitual que, entre sandalias de 20 euros y visitas recurrentes, ha terminado incorporada, casi sin quererlo, al paisaje cotidiano del mercadillo.