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La confesión de Amancio Ortega sobre su infancia: «Mi padre ganaba 300 pesetas. Con ese sueldo nunca llegábamos a fin de mes»

Amancio Ortega. (Foto: Gtres)
Amancio Ortega. (Foto: Gtres)

Así es Amancio Ortega, hombre que creó Zara, es el libro donde se recogen las vivencias de uno de los empresarios más famosos de España, desde su infancia hasta lograr ser una de las mayores fortunas del mundo. Nacido en 1936 en Busdongo de Arbás (León), se trasladó primero a Tolosa (Guipúzcoa) y, posteriormente, a A Coruña cuando Amancio Ortega tenía unos 12 años. Su madre realizaba tareas domésticas y su padre era trabajador de ferrocarriles.

Su infancia estuvo marcada por unos finales de mes muy duros. «Ganaba 300 pesetas; ni entonces ni ahora aquello daba para vivir una familia», recordaba en su libro Ortega. En su casa, el dinero nunca alcanzaba: «Con ese sueldo nunca llegábamos a final de mes». El propio empresario ha recordado en sus memorias autorizadas que en casa había una gran falta de recursos, llegando a pasar noches en vela y alimentándose en ocasiones a base de lo más básico, como patatas.

El punto de inflexión en su vida

Cuando tenía entre 12 y 13 años, Amancio Ortega sufrió uno de los momentos que se convertirían en un punto de inflexión en su historia. «Una tarde, al salir de la escuela, fui con mi madre a comprar comida», empezaba contando. «Señora Josefa, lo siento mucho, pero ya no le puedo fiar más», es lo que una trabajadora de un ultramarinos local le dijo a su madre cuando fueron a comprar. Aquella humillación y ver llorar a su madre hicieron que Amancio tomara una decisión radical: abandonar la escuela.

El objetivo era ponerse a trabajar de inmediato para asegurarse de que a su familia no le faltase para comer. «Me puse a trabajar para ganar dinero. Abandoné los estudios, dejé los libros y me coloqué de dependiente en una camisería», narraba en su libro.

Los empleos de Amancio Ortega

Su primer empleo fue en la emblemática Camisería Gala, situada en el centro de A Coruña. En ese empleo se convertiría en el chico de los recados: «Era el chico para todo. Lo mismo limpiaba la tienda que hacía recados o atendía en el mostrador cuando había urgencia. Alguien me recomendó al dueño».

Su siguiente trabajo fue en la tienda de ropa de su ciudad llamada La Maja. En esta tienda, conocería a su primera esposa y cofundadora del proyecto, Rosalía Mera. «Prestaban mucha atención a las sugerencias, propusieron que me encargara de la confección de prendas con telas de la tienda junto a Primitiva, la mujer del dueño, que era modista», explica.

Inicio de Zara

A sus 20 años fundó Confecciones GOA con el fin de «inventar algo diferente». «Abrí junto a mi hermano una cuenta corriente con 2.500 pesetas. Mi cuñada sabía de costura y Rosalía, mi mujer, hacían las famosas batas boatiné, que entonces estaban tan de moda», recordaba de uno de sus modelos más vendidos en sus inicios. Esta tienda sería los inicios de lo que una década más tarde sería la primera tienda Zara, donde ya contaría con más de 500 trabajadores.

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