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CASA REAL BRITÁNICA

Carlos III dispara la factura de la Corona británica: de 52 millones de euros a más de 110 para gastos oficiales

Carlos III afronta el nuevo curso con una cuestión que vuelve a poner el foco sobre las cuentas de la Corona británica. Mientras el rey prepara una agenda marcada por nuevos compromisos oficiales y viajes internacionales, también se ha conocido cuánto dinero público tendrá a su disposición la institución en los próximos ejercicios y no es precisamente poco dinero.

La cifra que se manejará a partir de 2027 supera los 110 millones de euros. En concreto, la financiación alcanzará los 99,9 millones de libras, una cantidad que, pese a su espectacularidad, no debe confundirse con el sueldo del monarca. Carlos III no percibe esos millones directamente, sino que se trata de la partida destinada a mantener en funcionamiento la actividad oficial de la Corona.

La llamada Sovereign Grant cubre buena parte de los gastos derivados de la actividad institucional. Personal, desplazamientos, mantenimiento de las residencias reales o diferentes trabajos de conservación forman parte de una factura que corre a cargo de esta financiación pública. Una maquinaria de enormes dimensiones que necesita importantes recursos para continuar funcionando.

El contexto también ayuda a entender por qué las cifras han cambiado durante los últimos años. La llegada de Carlos III al trono supuso una nueva etapa para la monarquía británica y el soberano ha recuperado una intensa actividad internacional. Reuniones con otros jefes de Estado, visitas oficiales y una agenda cada vez más extensa han devuelto protagonismo a una Corona que durante los últimos años de Isabel II había reducido parte de su actividad.

El viaje de Emmanuel Macron al Reino Unido es uno de los últimos ejemplos de esa intensa agenda diplomática. A esto se suman los desplazamientos que Carlos III y Camila tienen previstos para los próximos meses, entre ellos una visita al Caribe que volverá a situar al matrimonio real en el centro de la actividad internacional de la institución.

Pero sí hay una partida que ha condicionado especialmente las cuentas de la Corona durante los últimos años: la renovación del Palacio de Buckingham. El proyecto de rehabilitación del edificio ha disparado las necesidades económicas de la institución y explica buena parte de las cantidades extraordinarias destinadas a la Corona durante este periodo.

La economía de Carlos III, además, no termina en esta partida pública. El monarca cuenta con otras fuentes de ingresos vinculadas a su posición. Una de las más importantes es el Ducado de Lancaster, un patrimonio histórico que proporciona ingresos privados al soberano. En el ejercicio 2025/26 generó un superávit ajustado de más de 30 millones de libras. A esto hay que añadir sus inversiones y determinados bienes privados de la familia real. Entre ellos se encuentran propiedades como Sandringham y Balmoral, que pertenecen al patrimonio privado del monarca y no forman parte del Crown Estate.

Y hay otro dato que completa la fotografía económica de Carlos III: sus impuestos. Aunque el sistema británico tiene sus propias particularidades y el monarca no está obligado legalmente a tributar como cualquier ciudadano en determinados supuestos, Carlos III mantiene el compromiso voluntario de pagar impuestos sobre sus ingresos privados. En 2024/25 abonó 15 millones de euros y, desde su llegada al trono, la factura fiscal supera ya los 30 millones de euros.

No es la cantidad que Carlos III cobra por ser rey, sino el presupuesto con el que se sostiene buena parte de la actividad oficial de una de las monarquías más conocidas del mundo. Una cifra millonaria, sí, pero según se afirma, esa asignación va más allá del rey Carlos III.