Arte

La fortuna de la familia real más rica de Europa está en su colección de arte: los tesoros millonarios de su palacio en Viena

Liechtenstein, Viena, palacio
(Foto: Europa Press)
Marta Morales

En el corazón de Viena, entre salones barrocos y jardines históricos, se esconde una fortuna que no está depositada en una caja fuerte. Está colgada de las paredes. La familia principesca de Liechtenstein posee una de las grandes colecciones privadas de arte de Europa, un patrimonio construido durante más de seis siglos y en el que figuran obras de algunos de los nombres más importantes de la historia de la pintura. El Gartenpalais Liechtenstein, el palacio ajardinado de la familia en Viena, alberga una selección de estas colecciones. Entre sus piezas destacan pinturas de Peter Paul Rubens, Anthony van Dyck y otros grandes maestros europeos. La colección reúne miles de objetos y comenzó a formarse hace siglos, cuando los príncipes de Liechtenstein empezaron a convertir su riqueza en arte.

Rubens, la gran joya de la colección

Las Colecciones Principescas conservan un conjunto excepcional de obras del pintor flamenco Peter Paul Rubens. Entre ellas destaca Venus ante el espejo, realizada hacia 1614-1615. El cuadro representa a Venus contemplando su reflejo mientras Cupido sostiene el espejo. Es una de las piezas más reconocibles de la colección y lleva siglos vinculada a la familia.

Peter Paul Rubens, Tocador de Venus o Venus con sierva negra, de Rubens.
Tocador de Venus o Venus con sierva negra. (Foto: Archivo Peter Paul Rubens)

No existe un precio oficial actual para esta pintura. Y esa ausencia resulta reveladora: ponerla en el mercado sería una operación extraordinaria. Algunas obras de Rubens han alcanzado decenas de millones en subastas internacionales, por lo que una pieza de la calidad, procedencia e importancia histórica de Venus ante el espejo podría alcanzar una cifra extraordinaria si algún día saliera al mercado. Aun así, cualquier valoración concreta sería especulativa.

Otro de los tesoros es el retrato de Clara Serena Rubens, hija del pintor. Rubens la retrató cuando era todavía una niña, en una obra de pequeño formato pero de enorme valor artístico. Su rostro transmite una intimidad poco habitual en los grandes retratos oficiales de la época.

Pero quizá el conjunto más espectacular sea el ciclo dedicado a Decius Mus, compuesto por varias pinturas monumentales realizadas por Rubens entre 1616 y 1617. Las escenas narran la historia del general romano que sacrifica su vida por Roma y muestran la extraordinaria capacidad del artista para representar movimiento, dramatismo y poder.

Decius Mus, Peter Paul Rubens
Ciclo dedicado a Decius Mus. (Foto: Archivo Peter Paul Rubens)

Un mueble que costó millones

Paradójicamente, uno de los objetos más caros relacionados con la colección no es un cuadro. Se trata del Badminton Cabinet, un monumental mueble florentino del siglo XVIII decorado con ébano, bronce dorado y piedras semipreciosas. En 2004 fue adquirido por el príncipe Hans-Adam II por unos 36,7 millones de euros de aquella época. La operación convirtió la pieza en una de las adquisiciones más espectaculares de la historia del arte decorativo.

Peter Paul Rubens, Badminton Cabinet
Badminton Cabinet. (Foto: Archivo Peter Paul Rubens)

Una fortuna imposible de calcular

¿Cuánto vale realmente toda la colección? Esa es una pregunta para la que no existe una respuesta definitiva. A lo largo de los años se han publicado estimaciones de miles de millones, pero no hay una tasación pública y actual que permita establecer su valor exacto. El motivo es sencillo: muchas de estas obras son prácticamente irreemplazables. Su precio no depende únicamente de su tamaño o de los materiales utilizados, sino también de su autor, procedencia, estado de conservación y relevancia histórica. En Viena, los Liechtenstein conservan así una fortuna muy diferente a cualquier otra. Una riqueza convertida en pinturas, esculturas y objetos extraordinarios que han pasado de generación en generación.