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Sara Carbonero recibe la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha y se rompe recordando a su madre: «Al enterarse, sonrió orgullosa»

Sara Carbonero recibiendo un premio
Sara Carbonero. (Foto: Europa Press)
Javi Fernández

Sara Carbonero acaba de recibir un reconocimiento muy especial en su tierra natal, apenas unas semanas después de vivir uno de los golpes más duros de su vida: el fallecimiento de su madre, Goyi Arévalo. Con el rostro aún marcado por la emoción, la periodista ha recogido la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha acompañada de los suyos: su pareja, Jota Cabrera, su hermana Irene y su inseparable amiga y socia, la presentadora Isabel Jiménez.

Durante la gala se la vio serena, pero visiblemente emocionada en cada una de sus apariciones públicas. Sin embargo, el momento más intenso llegó cuando subió al escenario a recoger el galardón y no pudo evitar romper a llorar al recordar a su madre, fallecida el pasado 13 de abril.

El reconocimiento, uno de los más importantes que concede la región, ha tenido para Carbonero un significado especial, no sólo por su trayectoria profesional, sino también por el momento vital en el que se encuentra.

Ya en su discurso, la periodista compartió una de las confesiones más personales de la noche: «Justo cuando me enteré de que iba a recibir este premio, mi mamá estaba malita en el hospital. Fue nuestra última conversación. Ella sonrió orgullosa, como siempre», dijo, con la voz entrecortada.

La comunicadora quiso dedicarle gran parte de este reconocimiento, dejando claro el vínculo tan fuerte que mantenía con ella: «Ella es la responsable de que yo sea la persona que soy. Me lo dio todo y todo lo que hago es por ella y lo seguiré haciendo», añadió, en uno de los momentos más íntimos y sinceros de la ceremonia.

Carbonero también reconoció que este galardón llega en una etapa especialmente complicada de su vida, marcada por la pérdida reciente de su madre y el proceso emocional que ello conlleva. «Quizá sea una señal para mostrarme que siempre hay motivos para seguir, como el cariño de la gente y el orgullo de los tuyos», reflexionó ante el público.

En su intervención, también quiso reivindicar sus raíces manchegas y el valor del esfuerzo y la constancia: «Sólo los que tenemos un pueblo sabemos lo difícil que es cuando hay que partir para perseguir sueños. Te vas, pero algo queda para siempre, y en cada aventura sigue intacta la huella de Corral de Almaguer y de su gente», expresó con emoción.

Ya entre lágrimas, Sara Carbonero cerró su discurso con varias dedicatorias personales que resumieron el significado de la jornada: «Parte de esta medalla es de mis hijos, que no han podido venir. También de mi pareja, Jota, que está siempre conmigo. De mi hermana, que es un pilar fundamental… pero, sin duda, el trozo más grande es para mi mami, porque sin ella yo no sería nada. Estoy segura de que me está viendo mientras sonríe».

El auditorio respondió con un largo aplauso mientras sus acompañantes, visiblemente emocionados, la arropaban en uno de los momentos más duros y, al mismo tiempo, importantes de su vida. Una escena que resume perfectamente el contraste entre el reconocimiento profesional y el momento personal que atraviesa Sara Carbonero.