Comunidad Valenciana
GOBIERNO DE ESPAÑA

Sánchez desembarca en Elche entre un enorme despliegue policial y un perímetro blindado para evitar abucheos

El dispositivo contaba con policías uniformados, de paisano, un perro policía y varios vehículos

Sánchez concentra un enorme despliegue policial en Elche mientras se agudiza el problema de la inseguridad en la provincia

Pedro Sánchez se aleja cada vez más de los ciudadanos. Esa es la impresión que ha cundido este jueves en Elche después de observar el enorme despliegue policial que ha rodeado su visita a la empresa aeroespacial LPD Space, en el polígono industrial de Torrelano. Sánchez ha visto calles vacías porque el dispositivo no ha permitido acercarse a nadie ajeno al acto a menos de 100 metros de lado a lado y de una acera a otra. Los pocos ciudadanos que se han congregado estaban tan lejos que ni siquiera eran perceptibles con facilidad.

Se trataba de un acto para mostrar una normalidad en el día a día del presidente, pero que ha quedado distante de la realidad que se vive en la calle tras la invasión de Ceuta. Sánchez ha llegado en una caravana de varios vehículos, de los que seis se pueden ver en el vídeo que ilustra esta información.

Los más de 30 agentes que han conformado el dispositivo de seguridad, algunos de paisano y hasta una policía con un perro, han trazado un perímetro de más de unos 100 metros de lado a lado. No se ha blindado solo el espacio que delimita la empresa, sino la plaza pública que hay en uno de sus lados, el bulevar de enfrente, la acera opuesta. Todo.

Las pocas personas que han asistido no han podido casi ni moverse de una esquina y siempre bajo la atenta mirada de los agentes. Si daban un paso al frente, la Policía les pedía que volvieran atrás, como ha podido comprobar OKDIARIO, a cuyo redactor la Policía ha pedido que se alejase cuando ya estaba a una distancia de más de 50 metros de la llegada de la caravana presidencial.

Todo, para que Sánchez no oyese ni visualizase cualquier protesta que se produjese contra él por el desastre del gobierno en la invasión de Ceuta. Algo difícil por la distancia que separa el polígono en que se halla la empresa visitada por Sánchez de la propia localidad. Los periodistas debían estar dentro de la citada empresa una hora antes del acto.

El monumental despliegue de agentes ha llamado la atención por el enorme celo del gobierno en salvaguardar al presidente de cualquier protesta, mientras uno de los principales problemas en la provincia de Alicante es la inseguridad.

A Sánchez lo han separado tanto de los ciudadanos para brindarlo que el único día en que había una fan entre los detractores no ha podido escucharla, a pesar de que la mujer se desgañitaba. «Pedro, te queremos», decía, a lo que otra señora respondía: «¡Traidor!».

El gobierno ha sido protagonista absoluto del acto. Porque a pesar de celebrarse el término de Elche (Alicante, Comunidad Valenciana), hasta bien entrada la tarde de este miércoles nadie de Moncloa había advertido ni invitado a la visita al alcalde, el popular Pablo Ruz.

En cuanto al presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, Moncloa lo llamó tarde este miércoles. Y quien lo hizo no fue Sánchez para hablar directamente, sino que fue su gabinete el que se puso en contacto con el del jefe del Consell. A esa hora, Pérez Llorca tenía comprometida una visita al hospital público de Torrevieja, también a las 11:00 horas. De facto, en círculos políticos valencianos se interpreta esa llamada como la que se hace por compromiso.