Comunidad Valenciana
INDUSTRIA CERÁMICA

La cerámica de Castellón reclama en Bruselas una descarbonización «realista» con el apoyo del PP europeo

El encuentro ha contado con la participación de la consellera de Industria y la presidenta de la Diputación de Castellón

Susana Solís dice que Europa "está pidiendo a la cerámica que reduzca emisiones más rápido de lo que la tecnología permite"

La industria cerámica de la Comunidad Valenciana ha reclamado ante el Parlamento Europeo la revisión «urgente» de la normativa climática de comercio de emisiones, la creación de unos valores de referencia específicos para el sector y, sobre todo, la congelación del recorte de las asignaciones gratuitas hasta que existan tecnologías viables para descarbonizar sus procesos.

El encuentro, celebrado en el Parlamento Europeo con eurodiputados, la Comisión Europea y autoridades locales de ambos países, ha reunido a representantes de la industria cerámica de Castellón y de la región italiana de Emilia-Romaña. Una y otra concentran entre ambas el 80% de la producción europea de baldosas cerámicas. En ese escenario, se ha firmado, además, una declaración conjunta en la que tanto la parte española como la italiana reclaman adaptar el marco regulatorio europeo a la realidad de una industria estratégica que atraviesa un momento crítico.

La delegación valenciana, con la consellera de Industria, Marián Cano; la presidenta de la Diputación de Castellón, Marta Barrachina, y los alcaldes de Onda, Carmina Ballester, y de Alcora, Samuel Falomir, entre otros, ha sido recibida por la eurodiputada y organizadora del evento, Susana Solís. En ese encuentro, se ha advertido de que el nuevo marco regulatorio previsto para el periodo 2026-2030 introduce una presión creciente sobre el sector, al prever un impacto económico estimado entre 109 y 163 millones de euros anuales. Mayoritariamente concentrado en la provincia de Castellón.

La cerámica es una industria intensiva en calor, con procesos que requieren altas temperaturas que dependen casi en exclusiva del gas natural, por lo que el siguiente salto en la descarbonización requiere soluciones que aún no están maduras ni disponibles a escala industrial en condiciones competitivas. A este respecto, Susana Solís ha destacado que Europa «está pidiendo a la industria cerámica que reduzca emisiones más rápido de lo que la tecnología permite, y eso no es transición ecológica, es desindustrialización».

Solís ha defendido la necesidad de mantener la ambición climática, pero con un enfoque realista: «El sector lleva décadas haciendo los deberes y ahora necesitamos que Europa acompañe ese esfuerzo con herramientas realistas, que permitan avanzar sin poner en riesgo la industria y el empleo».

La consellera de Industria, Marián Cano, ha sostenido que se necesita «una acción firme e inmediata» a nivel europeo para «salvaguardar la competitividad industrial y el empleo de un sector vital». Y la presidenta de la Diputación de Castellón, Marta Barrachina, ha advertido que la cerámica «no es solo un sector económico, sino el corazón de la provincia de Castellón, junto al italiano, el más eficiente del mundo en consumo energético y emisiones». Por eso, según ha añadido, «no tiene sentido que Europa legisle de espaldas a quienes ya están liderando la eficiencia».