Suiza

Suiza está excavando un agujero del tamaño de un edificio de 8 plantas para instalar un monstruo energético de 2,1 GWh

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Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante mucho tiempo se pensó que el gran reto de la transición energética era simplemente generar electricidad limpia. Hoy, sin embargo, la situación ha cambiado. En 2025, las energías renovables superaron por primera vez al carbón en la producción mundial de electricidad. En este contexto, el verdadero desafío ya no es producir energía, sino gestionarla: qué hacer cuando sobra electricidad y cómo garantizar su disponibilidad cuando la demanda se dispara al mismo tiempo.

En los últimos años, se han desarrollado baterías capaces de almacenar energía y liberarla cuando es necesario, con un incremento del 50 % en la capacidad instalada en 2025, alcanzando los 315 GWh. En Europa, Suiza avanza en la construcción de una batería de flujo redox de escala inédita en Europa, con 2,1 GWh de capacidad, 200 metros de largo y una inversión que supera los 1.000 millones de euros.

La gigantesca batería que está construyendo Suiza

La instalación, impulsada por la firma suiza FlexBase, se está desarrollando en Laufenburg, en el cantón de Aargau, dentro de un complejo tecnológico que integrará almacenamiento energético, centro de datos, oficinas y laboratorios. La empresa ya trabaja en la excavación de un gran foso subterráneo de unos 27 metros de profundidad, con dimensiones equivalentes a aproximadamente dos campos de fútbol, donde se ubicará el sistema de almacenamiento.

El objetivo del proyecto no es producir electricidad, sino almacenar los excedentes generados por fuentes renovables y devolverlos a la red cuando la demanda lo requiera. Esta función es cada vez más importante en un sistema eléctrico en el que la energía solar y eólica dependen de factores climáticos y pueden generar desequilibrios entre la producción y el consumo.

Según explicó Marcel Aumer, cofundador de FlexBase, a la radiotelevisión pública suiza RTS, el sistema podrá «inyectar o absorber hasta 1,2 gigavatios hora de electricidad en unos pocos milisegundos, equivalente a la potencia de la central nuclear de Leibstadt». La batería forma parte del futuro Laufenburg Technology Centre, un complejo de unos 20.000 metros cuadrados que también estará vinculado al desarrollo de centros de datos y aplicaciones de inteligencia artificial.

Estos servicios digitales están impulsando de forma significativa la demanda eléctrica, lo que hace necesario contar con sistemas capaces de absorber y equilibrar los picos de consumo sin comprometer la estabilidad de la red. La entrada en funcionamiento está prevista para 2029, y el proyecto podría generar en torno a 300 puestos de trabajo. Según la información proporcionada por la compañía, se trata de una inversión totalmente privada, con un coste estimado que se sitúa entre 1.000 y 5.000 millones de francos suizos, lo que equivale aproximadamente a entre 1.050 y 5.250 millones de euros.

Tecnología redox

Las baterías de flujo redox se diferencian de las de iones de litio porque no almacenan la energía en electrodos sólidos, sino en electrolitos líquidos ubicados en grandes depósitos. Estos líquidos circulan a través de celdas electroquímicas, donde se produce la conversión entre energía química y electricidad. En este sistema, cuanto mayor es el volumen de los tanques, mayor es también la capacidad de almacenamiento energético.

Esta arquitectura permite diseñar instalaciones con ciclos de carga y descarga estables y una degradación mucho más reducida en comparación con otras tecnologías. Para Swissgrid, operador de la red de alta tensión en Suiza, este tipo de grandes baterías será clave en el futuro del sistema eléctrico. Gabriele Crivelli, portavoz de la compañía, ha señalado que «las grandes baterías pueden almacenar energía cuando hay mucha y liberarla cuando se necesita».

Centro Tecnológico de Laufenburg

Este impresionante sistema de almacenamiento de baterías forma parte del futuro Centro Tecnológico de Laufenburg, un complejo de unos 20.000 metros cuadrados que integrará un centro de datos para inteligencia artificial, oficinas y laboratorios. FlexBase planea poner en funcionamiento esta infraestructura como un nodo energético y  tecnológico de gran escala.

El sistema se recarga aprovechando el excedente de electricidad procedente principalmente de fuentes renovables como la solar y la eólica, que posteriormente se devuelve a la red eléctrica en los momentos de mayor demanda. De este modo, la instalación no solo actúa como un gran almacén energético, sino también como un elemento clave para estabilizar el sistema eléctrico y facilitar la integración de energías renovables en la red.

Finalmente, Marcel Aumer concluye: «El mercado asiático, con Japón a la cabeza, ha desarrollado considerablemente esta tecnología. Hoy en día, Japón, China y Corea del Sur nos llevan unos siete años de ventaja a los europeos».

Energía solar

La energía solar representa alrededor del 13 % de la producción eléctrica en Suiza, situándose cerca de la media europea. Según datos de 2025 de Ourworldindata, el porcentaje de electricidad solar varía notablemente entre países: España lidera con un 21,8 %, seguida de Australia con un 19,3 % y Alemania con un 18 %. Portugal e Italia también muestran cifras elevadas, mientras que la media de la UE-27 se sitúa en torno al 13,2 %. Suiza alcanza aproximadamente un 12,8 %, por encima de países como Japón, China, Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

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