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¿Es cierto que beber mucha agua ayuda a pasar una prueba de alcoholemia? Un toxicólogo lo explica

Agua y prueba de alcoholemia
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En España, la Dirección General de Tráfico (DGT) lleva a cabo más de seis millones de controles de alcoholemia cada año. Si el primer test supera la tasa permitida, debe realizarse una segunda prueba de confirmación mediante un etilómetro, un dispositivo más preciso que se utiliza para validar el resultado obtenido en el alcoholímetro. Entre ambas mediciones debe transcurrir un intervalo mínimo de 10 minutos. En este contexto, muchos conductores se preguntan si beber agua podría ayudar a pasar la prueba de alcoholemia con éxito.

No existe una normativa específica que prohíba beber agua entre ambas pruebas. Sin embargo, esto podría afectar a la fiabilidad del resultado, por lo que en algunos casos los agentes de tráfico pueden impedirlo, basándose en que ambas mediciones deben realizarse en condiciones lo más homogéneas posible, tal y como ha señalado el Tribunal Supremo. Aun así, actualmente no hay una ley que lo prohíba de forma expresa, así que son los agentes quienes deciden cómo proceder durante el control.

¿Se puede beber agua para pasar una prueba de alcoholemia?

La tasa de alcoholemia que se alcance tras el consumo de alcohol puede variar considerablemente entre una persona y otra. Tras su ingesta, el alcohol se absorbe en el aparato digestivo: aproximadamente un 20-25% en el estómago y la mayor parte en el intestino delgado, desde donde pasa a la sangre, alcanzando su concentración máxima entre los 30 y 90 minutos posteriores.

La velocidad de absorción puede variar en función de varios factores: la presencia de comida en el estómago ralentiza la absorción; tanto las bebidas destiladas como las mezclas con refrescos gaseosos se absorben más rápidamente; el tiempo transcurrido, ya que al inicio del consumo la absorción suele ser más rápida; y el grado de habituación o tolerancia, puesto que los bebedores habituales pueden presentar una absorción más rápida que las personas abstemias.

Tras la absorción, la sangre distribuye el alcohol por todo el organismo y, finalmente, entre un 90 y un 98% del alcohol se metaboliza en el hígado a una velocidad relativamente constante, mientras que el resto se elimina sin metabolizar a través de la orina, el sudor y el aire espirado.

«El alcohol puede empezar a detectarse en la sangre a los 5 minutos de haberlo ingerido y alcanza su máximo nivel entre los 30 y 90 minutos siguientes. A partir de este momento, comienza a desaparecer lentamente de la sangre hasta su completa eliminación. Una persona con un nivel de alcoholemia de 1g/l puede necesitar entre 6 y 10 horas para que su nivel de alcoholemia baje del nivel máximo permitido. Aún por debajo del límite legal, el riesgo de accidente puede verse ya incrementado. Por ello, lo mejor es evitar conducir después de haber consumido cualquier cantidad de alcohol. La única tasa realmente segura es 0,0 g/l», detalla la DGT.

Control

Una de las mayores preocupaciones de las personas que consumen alcohol y después se ponen al volante es «pasar» la prueba de alcoholemia, para lo cual recurren a distintos trucos, como beber agua o ingerir clara de huevo, entre otros. Sin embargo, se ha demostrado que que no reducen la tasa de alcoholemia ni altera de forma efectiva el resultado. La única manera real de no dar positivo en un control de alcoholemia es no haber consumido alcohol.

«Si se incrementa la ingesta de agua, también aumenta la diuresis (la producción de orina) y, con ello, la eliminación de líquidos del organismo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que lo que se expulsa principalmente a través de la orina es agua. La eliminación de alcohol por esta vía es muy reducida y, por tanto, apenas tiene impacto en la medición del alcoholímetro», explica un toxicólogo.

El Ministerio de Sanidad ofrece una guía orientativa sobre el tiempo que tarda el organismo en eliminar una sola consumición de las bebidas alcohólicas más frecuentes:

  • Cerveza (tercio): en hombres una tasa de alcoholemia de 0,21 a 0,28 con un tiempo de metabolización mínima de 1 hora y 45 minutos, mientras que en mujeres alcanza 0,34 a 0,48 con un tiempo aproximado de 2 horas y 50 minutos.
  • Vino o cava: en hombres se sitúa entre 0,16 a 0,20 con unas 1 hora y 20 minutos de metabolización, y en mujeres entre 0,25 a 0,35 con alrededor de 2 horas y 5 minutos.
  • Vermú: en hombres oscila entre 0,15 a 0,20 con 1 hora y 15 minutos, mientras que en mujeres se eleva a 0,25 a 0,34 con aproximadamente 2 horas y 5 minutos.
  • Licor: en hombres varía entre 0,13 a 0,17 con 1 hora y 5 minutos de metabolización, y en mujeres entre 0,21 a 0,30 con unas 1 hora y 45 minutos. Brandy: en hombres se encuentra entre 0,22 a 0,29 con 1 hora y 50 minutos, mientras que en mujeres alcanza 0,35 a 0,49 con alrededor de 2 horas y 15 minutos.
  • Cubata: en hombres presenta una tasa de 0,25 a 0,32 con 2 horas y 5 minutos de metabolización, y en mujeres entre 0,39 a 0,55 con aproximadamente 3 horas y 15 minutos.

El alcohol es un depresor del Sistema Nervioso Central que altera tanto la aptitud como la actitud para conducir e incrementa el riesgo de verse involucrado en un accidente de tráfico. En su primera fase, produce un efecto euforizante, que da lugar a pérdida de control, disminuye la percepción del riesgo, modifica el comportamiento y deteriora la función psicomotora, todo ello altera la capacidad para conducir un vehículo.

Finalmente, la DGT recuerda que «el alcohol produce un efecto euforizante, que da lugar a pérdida de control, disminuye la percepción del riesgo, modifica el comportamiento y deteriora la función psicomotora, lo cual altera la capacidad para conducir un vehículo».

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