Ciencia
Inteligencia Artificial

No hay que dramatizar aún: la IA consume la misma energía que toda Islandia, pero la ciencia no está preocupada

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Sobre la IA surgen titulares muy llamativos en los medios de comunicación. Por ejemplo, si la inteligencia artificial podría sustituir a los científicos. Ahora ha sido el turno de un dato terrorífico: su uso consume la misma energía que toda Islandia.

¿Pero realmente el dato es tan negativo? Un estudio del Instituto del Clima de la Universidad de Waterloo, liderado por la investigadora Sasha Luccioni, lo ha analizado y las conclusiones son más esperanzadoras de lo que podíamos pensar.

Lo cierto es que no hay que alarmarse todavía, ya que el consumo energético real de la IA es menor de lo que se estimaba. Es decir, su impacto global sigue estando limitado.

La IA consume la misma energía que Islandia, pero la ciencia no está preocupada

El análisis señala que el consumo energético global de la inteligencia artificial puede equipararse al de un país como Islandia.

Esta comparación ha alimentado titulares alarmistas, pero los investigadores piden interpretar correctamente la magnitud de los datos.

El estudio indica que, aunque el uso de modelos avanzados de IA requiere grandes centros de datos y un importante gasto energético, el impacto total sigue siendo relativamente contenido dentro del sistema energético global.

Además, el crecimiento del consumo no es tan descontrolado como se ha sugerido en algunos informes previos. De hecho, ha sido necesario revisar estimaciones anteriores.

Gracias a ello han concluido que hay una tendencia a sobrevalorar el consumo real de la IA, ya que todos los  estudios asumen escenarios de uso extremos o poco realistas.

Por qué la enorme cantidad de energía que consume la IA no es preocupante

Aunque los datos son llamativos, hay un factor que juega a favor de la IA: la eficiencia. Los sistemas de inteligencia artificial están evolucionando rápidamente hacia modelos más optimizados, capaces de ofrecer mejores resultados con menos recursos.

Esto significa que, aunque el uso de la IA crece a gran velocidad, el consumo energético por tarea tiende a reducirse. Los centros de datos también están incorporando mejoras en refrigeración, hardware y gestión energética que contribuyen a limitar el impacto total.

Aunque otros estudios no lo hacían, en este caso sí que han tenido en cuenta todo este desarrollo tecnológico. De hecho, no es una novedad, cualquier avance suele ir acompañado de mayor eficiencia, lo que históricamente ha ayudado a contener el consumo energético en sectores en expansión.

Por qué los científicos no creen que la inteligencia artificial provoque un colapso energético

Los investigadores no niegan que la inteligencia artificial tenga un coste energético relevante, pero insisten en que no supone una amenaza para la estabilidad del sistema energético global.

El dato del consumo en comparación con Islandia es llamativo, pero totalmente inútil sin contexto: representa una fracción pequeña del consumo mundial de electricidad.

Por ello el verdadero debate debe centrarse en cómo mejorar la eficiencia y en integrar energías renovables en la infraestructura tecnológica, más que en frenar el desarrollo de la IA.

En este sentido, todo apunta a que el crecimiento de la inteligencia artificial es compatible con los objetivos climáticos si se gestiona adecuadamente. La clave no está en detener su avance, sino en hacerlo más sostenible.