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La NASA confirma que hubo agua y ríos en Marte tras descubrir vías fluviales a 35 metros de profundidad

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

La pregunta sobre si existe vida fuera de la Tierra lleva años presente en la investigación científica Y si hay un planeta que concentra esa atención ese es  Marte.

Un equipo liderado por la geomicrobióloga Emily L. Cardarelli ha identificado estructuras que indican la presencia de agua durante largos periodos, una condición necesaria para que pudiera haber existido vida en el pasado del planeta.

Esto no tiene que ver con la imagen de extraterrestres que aparece en libros o películas, sino con algo mucho más básico: las condiciones que permiten que la vida surja.

La NASA confirma que hubo agua y ríos en Marte tras descubrir vías fluviales a 35 metros de profundidad

La NASA ha detectado una antigua vía fluvial bajo el cráter Jezero en Marte gracias al róver Perseverance y a mediciones realizadas a más de 35 metros de profundidad. El equipo publicó los resultados en la revista Science Advances tras analizar los datos recogidos entre 2023 y 2024.

El róver utilizó el radar RIMFAX para examinar el subsuelo mientras recorría más de seis kilómetros. Ese instrumento permitió identificar capas de roca organizadas en pendiente, similares a las que en la Tierra aparecen en deltas formados por ríos. Los investigadores también localizaron estructuras enterradas como canales, depósitos sedimentarios y bloques que encajan con dinámicas fluviales.

Cardarelli explicó que el radar ha revelado un sistema anterior al delta visible en la superficie. Ese detalle sitúa la actividad del agua en una etapa más antigua de lo que indicaban los estudios previos. Las estimaciones apuntan a que ese entorno existió entre hace 4.200 y 3.700 millones de años, en pleno periodo Noeico.

Hasta ahora, los científicos habían encontrado señales de agua en la superficie marciana, pero este análisis añade una capa clave. Bajo el terreno seco actual, el subsuelo conserva la estructura de un paisaje modelado por corrientes continuas. El grosor de algunos depósitos alcanza entre 85 y 90 metros, lo que indica acumulaciones prolongadas en el tiempo.

Ese dato indica que Marte no tuvo episodios aislados de agua, sino fases repetidas de actividad fluvial con periodos de erosión y sedimentación durante millones de años.

Cómo era el entorno en Marte

El radar permite reconstruir cómo era ese entorno en Marte y en qué zonas podían darse condiciones favorables para la vida. El cráter Jezero albergó un lago al que llegaban ríos desde zonas elevadas, cargados de sedimentos que se iban acumulando en capas. Hoy, esas capas siguen enterradas y bien conservadas.

Además, el equipo identificó estructuras como clinoformas, habituales en deltas terrestres. Aparecen cuando un río desemboca en una masa de agua y pierde fuerza, lo que provoca que deposite arena y minerales en capas inclinadas. Los investigadores detectaron ese patrón en varios puntos del recorrido.

Por otro lado, los datos muestran cambios claros en el entorno. Algunas capas corresponden a fases tranquilas, con agua estable y sedimentos finos. Otras reflejan episodios más intensos, con materiales más gruesos asociados a corrientes más rápidas o inundaciones.

El equipo centra ahora su atención en el subsuelo del cráter Jezero. Las capas profundas han quedado protegidas de la radiación y la erosión durante millones de años, lo que mejora su estado de conservación.

Qué tipo de vida pudo existir en Marte

El estudio no habla de aliens ni de formas de vida complejas. Los investigadores apuntan a algo mucho más simple: microorganismos, similares a bacterias.

Serían formas de vida muy básicas, comparables a las que existen en la Tierra en ambientes extremos, como lagos salinos o zonas con alta actividad mineral. Organismos capaces de sobrevivir con pocos recursos y en condiciones duras.

En cuanto a tamaño, estos seres serían microscópicos, invisibles a simple vista, que sólo pueden detectarse a través de señales químicas o al analizarlos en laboratorio.

Perseverance, el róver de la NASA que explora Marte, continúa recogiendo muestras en esa zona. Ahora, las futuras misiones las traerán a la Tierra para analizarlas con mayor precisión y comprobar si ese antiguo sistema fluvial llegó a reunir condiciones compatibles con vida microscópica.