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Científicos recuperan levadura de una momia milenaria y elaboran pan artesanal

  • Xabier Vergara García
  • Xabier Vergara (Pamplona, 2004). Especialista en periodismo de SEO y en actualidad deportiva. Con experiencia en medios nacionales de referencia como El País (Grupo Prisa), el Diario Marca y ahora en OkDiario. Perfil mixto entre redacción de noticias y análisis de métricas en tendencia.

Un estudio reciente ha revelado que el cuerpo preservado de la momia del hombre de los Alpes, además de tratarse de una reliquia del pasado, es un sistema biológico que alberga hongos activos que, según los resultados de las investigaciones, pueden ser utilizados como levadura.

Durante los análisis del conocido también como Ötzi, descubierto por alpinistas alemanes en los Alpes en 1991, los científicos han identificado cuatro cepas de levadura adaptadas al frío intenso. Según afirman los investigadores, algunas de estas cepas han demostrado ser capaces de proliferar activamente incluso dentro de su almacenamiento en el museo.

Una levadura de gran calidad para cocinar

La curiosidad de los científicos al realizar este hallazgo les llevó a utilizar estos organismos prehistóricos para elaborar un pan fermentado de manera natural, también conocido como levain. Tras meses de cultivo a bajas temperaturas, lograron obtener un cultivo próspero.

Los hongos obtenidos de la momia ofrecen un resultado «excelente», según los investigadores, lo que demuestra que la levadura antigua todavía existe y conserva sus propiedades fermentativas. Una vez elaborado el pan, este adquiere una mayor suavidad de la miga, así como un mayor sabor gracias a la fermentación de los hongos, realzando este pan hasta ser un producto de gran calidad.

El siguiente reto: producir cerveza

Este hallazgo abre las puertas a futuras producciones de cerveza artesanal y nuevos productos fermentados. Las propiedades biológicas de este ecosistema dinámico prometen aportar perfiles de sabor y procesos de fermentación completamente inéditos en el mercado actual.

Además de su valor culinario, la levadura de Ötzi ha demostrado su capacidad para degradar compuestos químicos como el fenol, lo que sugiere importantes aplicaciones en la descontaminación de entornos en el futuro. Unos compuestos que podrían ayudar a reducir las emisiones de metano dentro de la atmósfera, así como ayudar a la reducción de contaminación en la fabricación de productos culinarios.