Ciencia
Medioambiente

Chile se lo está tomando muy en serio: restaura ecosistemas marinos con una antigua técnica indígena de la Patagonia

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Chile ha desarrollado grandes proyectos de ingeniería, pero en plena crisis ambiental la solución para proteger sus ecosistemas marinos está en el pasado. Concretamente, en una técnica indígena ancestral.

Según han publicado en People and Nature, las prácticas ancestrales de las comunidades indígenas de la Patagonia contribuyen activamente a restaurar los ecosistemas marinos degradados.

El estudio científico está liderado por el investigador Ricardo Álvarez, y demuestra que estas técnicas no sólo tienen valor cultural, sino que también mejoran la biodiversidad y la resiliencia de los entornos costeros chilenos.

La técnica ancestral de la Patagonia que protege los ecosistemas marinos de Chile

El estudio, titulado Aportes recíprocos: perspectivas y voces indígenas sobre experiencias marino-costeras en los canales del norte de la Patagonia chilena, analiza dos prácticas concretas: los corralitos de pirene en la isla de Apiao y los arreglos subacuáticos en isla Ascensión.

Los corralitos consisten en pequeños muros de piedra construidos en zonas intermareales. Su función es crear refugios donde peces como el pille (del género Patagonotothen) depositan sus huevos.

Estas estructuras, restauradas manualmente por las comunidades, permiten la reproducción de la especie y garantizan una recolección sostenible, ya que no se extrae la totalidad de los huevos.

Por otro lado, los arreglos subacuáticos implican la intervención directa en el fondo marino por parte de buzos mariscadores, que reorganizan el sustrato dañado por la sobrepesca para favorecer la recuperación de especies.

Ambas prácticas tienen un efecto común: recrean las condiciones óptimas para la biodiversidad en las zonas afectadas. Es decir, actúan como semilleros del ecosistema marino.

Por qué las técnicas indígenas funcionan para proteger el ecosistema marino, según la ciencia

Quizás los antiguos indígenas de la Patagonia no se basaban en la ciencia para usar estas técnicas, pero los investigadores sí que han encontrado los motivos que explican su funcionamiento.

Lo importante es la reciprocidad entre humanos y naturaleza. Es decir, las comunidades indígenas entienden que cualquier acción en el entorno genera una reacción en el ecosistema, por lo que sus prácticas están diseñadas para mantener el equilibrio.

Por ejemplo, en el caso de los corralitos no sólo se benefician los peces. Las estructuras de piedra también sirven de hábitat para otras especies como la ostra chilena (Ostrea chilensis), el chorito (Mytilus chilensis), varias algas y algunos crustáceos, que contribuyen a revitalizar el entorno costero.

Además, estas prácticas incluyen normas de uso sostenibles, como la extracción selectiva o el respeto de los ciclos reproductivos.

Además, estas dinámicas generan beneficios materiales, como comida, y también efectos ecológicos, como la mejora de la salud del ecosistema marino de Chile.

Científicos chilenos logran unir ciencia y tradición para proteger los sistemas costeros

A pesar de sus beneficios, estas prácticas ancestrales están amenazadas. Y es que la expansión de la industria salmonera, la sobrepesca y la explotación intensiva de recursos marinos deterioran los ecosistemas de la Patagonia.

Por ejemplo, las jaulas de salmones generan contaminación en el fondo marino, reducen el oxígeno y afectan a especies vitales para las comunidades locales. A esto se suma la actividad de flotas pesqueras que superan las cuotas de captura y dañan el hábitat.

En este contexto, los investigadores han insistido en la necesidad de apoyar a las prácticas de las comunidades indígenas, ya que son una herramienta válida para la conservación.