Ciencia
Energía solar

Aragón pone en marcha un proyecto pionero para reciclar 300 toneladas anuales de vidrio de las placas de energía fotovoltaica

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La energía fotovoltaica genera electricidad limpia, pero también residuos que no van a desaparecer por arte de magia. Los primeros módulos instalados a escala industrial en España están entrando en su fase de sustitución, y el material que contienen (vidrio, silicio, aluminio y polímeros especiales) no puede acabar en un vertedero convencional. Este es un gran problema.

La directiva europea RAEE ya prohíbe depositar estos materiales en vertedero y las normas comunitarias se han endurecido desde 2025. La infraestructura para tratar ese volumen a escala no existía hasta ahora en ningún punto del país. Los paneles tendrán que encontrar una salida antes de que la avalancha de residuos solares de la próxima década se haga imposible de gestionar.

Todo sobre el proyecto aragonés para reciclar el vidrio de la energía fotovoltaica

La empresa CERFO (Centro Europeo de Reciclaje Fotovoltaico), con sede en el Centro de Emprendimiento del IAF en Andorra (Teruel), pondrá en marcha la primera instalación aragonesa para el reciclaje de vidrio de placas de energía fotovoltaica.

La planta, cuya autorización tramita el INAGA (Instituto Aragonés de Gestión Ambiental), tendrá capacidad para procesar 300 toneladas anuales en su primera fase.

Detrás de la iniciativa está Ibersyd (Iber Sostenibilidad y Desarrollo), una consultora aragonesa especializada en sostenibilidad que ha impulsado el proyecto con una inversión de entre dos y 2,5 millones de euros. Su director general, Jesús Alijarde, explica que CERFO nació para «anticiparse a la avalancha de residuos fotovoltaicos que se avecina en los próximos años».

El centro de Andorra servirá además como nodo de un proyecto más ambicioso: una planta de mayor escala en Albalate del Arzobispo que aspira a procesar 9.000 toneladas anuales de paneles completos. Alijarde señala la razón para elegir ese territorio: «Solo en el entorno cercano a Albalate hemos contabilizado 30 gigavatios de proyectos de energía fotovoltaica».

¿Por qué los residuos de la energía fotovoltaica no pueden, simplemente, acabar en un vertedero?

Un panel fotovoltaico estándar está compuesto en su mayor parte (entre el 70 y el 80%) por vidrio. El resto incluye aluminio, cobre, silicio, polímeros y, en función del modelo, pequeñas cantidades de plomo, cadmio o selenio. Algunos de esos compuestos son tóxicos y están sometidos a regulación específica en la Unión Europea.

La directiva RAEE obliga desde hace años a fabricantes y distribuidores de paneles a responsabilizarse de su recogida y tratamiento al final de la vida útil. Pero la infraestructura de reciclaje específica para este tipo de residuos es todavía escasa en Europa, y prácticamente inexistente en España hasta este proyecto.

La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) estima que en 2050 habrá 78 millones de toneladas de residuos fotovoltaicos acumulados en todo el mundo, con un valor potencial de 15.000 millones de euros en materiales recuperables.

En 2030, entre 400.000 y 600.000 toneladas ya habrán llegado a ese punto solo en Europa.

La tecnología de CERFO y su reconocimiento como proyecto de excelencia

El sistema de CERFO permite recuperar hasta el 96% de los materiales que componen un panel fotovoltaico al final de su vida útil. El proceso separa el vidrio, el aluminio del marco, la lámina trasera y el encapsulante, y extrae silicio de calidad suficiente para reintroducirse en la cadena de fabricación de nuevas placas.

En noviembre de 2025, CERFO recibió el accésit en la fase nacional del Quality Innovation Award (QIA), uno de los reconocimientos más relevantes para proyectos de economía circular en Europa, en una ceremonia celebrada en el auditorio del CSIC en Madrid. La distinción lo situó en la categoría de innovación en economía circular y huella de carbono cero.

A modo de cierre, cabe destacar que la empresa prevé conseguir financiación en 2027 y estar operativa en 2028, con entre 20 y 30 puestos de trabajo directos.

Si el modelo funciona, Ibersyd tiene previsto replicarlo en otros puntos de España y exportarlo como referencia para el resto de Europa, donde el mismo problema de gestión de residuos de energía fotovoltaica está aún por resolver.