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Restaurantes

La mejor tortilla de patatas de Barcelona se hace en un restaurante del barrio de Les Corts

El restaurante es la historia de dos socios jóvenes se alían para devolver a la mesa platos reconocibles

Pero en Manda Huevos no son solo protagonistas los huevos o las tortillas

Una de las más importantes, la de Betanzos, con patata agria, hecha a mano, jugosa

Hay muchas tortillas de patatas, y no todas son iguales. Con o sin cebolla, añadiendo diversos ingredientes, más o menos hecha… y por suerte tenemos Manda Huevos. Hablamos de un nuevo restaurante (unos 5 meses abierto) en el barrio de Les Corts de la Ciudad Condal, donde encontrar la mejor tortilla de patatas de Barcelona. Y no exageramos, porque su saber hacer, el buen servicio y especialmente su sabor rompe moldes.

Pero en Manda Huevos no son solo protagonistas los huevos o las tortillas. Hay una carta variada, con diversas gildas, entrantes como la ensaladilla rusa (uno de los más demandados), o los huevos con patatas que incorporan un nuevo elemento, no es el jamón, es el atún. Y todo es de calidad con los mejores productos porque con ello el éxito está asegurado. Ahora bien, sí, en Manda Huevos hay unas cuantas tortillas, así que el producto estrella es el huevo, aunque se mezcle con otros platos. El restaurante es la historia de dos socios jóvenes se alían para devolver a la mesa platos reconocibles con un twist contemporáneo.

Dónde se cocina la mejor tortilla de patatas de Barcelona

En este local, con colores amarillos, claro, directo, con terraza y hasta con un espacio interior, aun sus pequeñas dimensiones, es informal y cercano. Sus propietarios Ot Salvans y Víctor Martínez saben llevar a la perfección el espacio porque es propio, lo sienten así y cocinan lo que les gusta.

Ot, de 25 años, de Badalona, y chef, ha pasado por cocinas con estrella Michelin: Alkimia, Disfrutar, Normal, Celler de Can Roca, StreetXO, DiverXO, y aunque ahora la alta cocina se quedó atrás, en los platos de Manda Huevos se nota su pasado en cada una de sus propuestas. Porque a primera vista parecen más simples, pero no, hay trabajo, ingredientes bien escogidos y una mezcla de sabores que bien podrían ser de restaurante Michelin.

Como hemos avanzado, la materia prima está muy cuidada: se emplean huevos de gallinas y cobardes, café de Hidden Coffee, pan de cristal de Concept, atún de Arrom, aceite de Castillo de Canena. Se mira lo que se compra y se cocina lo que apetece cocinar.

Dentro de su carta, y además de las gildas y las tortillas, también destacan los huevos rellenos de chili crab, el pepito de pastrami o el níspero bomba con gorgonzola, olivada y anchoa de Don Bocarte.

En la parte más tradicional, brillan los macarrones del nieto —con butifarra ibérica, chorizo de León, vaca vieja, crema de parmesano y comté— y una ensaladilla rusa que ya hemos destacado y volemos a hacerlo porque juega en otra liga: huevo frito de codorniz, mayonesa japonesa, anguila ahumada y encurtidos.

Hay más: mollejas de cordero con mantequilla tostada y mermelada de pimiento cristal, o una brandada de bacalao con su pil-pil y piquillos confitados.

Y luego, la reina: la tortilla. Aquí nos detenemos porque vale la pena gozarlas y conocer la colección que presenta, pues está la mejor tortilla de patatas de Barcelona. Una de las más importantes, la de Betanzos, con patata agria, hecha a mano, jugosa, imperfectamente perfecta. Luego hay versiones de tortillas algo más atrevidas como la carbonara, con guanciale y pecorino, o la de la tierra, la Costa Brava, con suquet de gamba roja, tartar de gamba y ralladura de lima. También la Balear, con sobrasada, y cada mes una sorpresa, la tortilla de cada mes que los usuarios deben adivinar qué lleva, y si aciertan, hay sorpresas. Un juego que permite interactuar con el comensal que ha venido a comer bien y también a divertirse. Las tortillas se presentan en tres tamaños distintos: mollete, mediana o grande.

En los postres, que no están ahí como algo más, si no que forman parte de esta carta trabajada y estudiada, cuentan con bizcocho fluido de yemas con praliné de avellanas o el xuixomisú, el xuixo Mont-Rodon relleno de crema de café , mascarpone, licor de café y cacao, sublime placer.

En resumen, ni alta cocina encorsetada (pero señas de ella) ni taberna clásica sin riesgo, este nuevo restaurante permite comer bien, para compartir una caña con tapa o bien cenar de manera mucho más contundente si te apetece. Puedes escoger.

Con capacidad total aproximada de 42 personas, el local también tiene una terraza de 16 plazas que da a una calle tranquila hacia la plaza Concòrdia. Ubicación de barrio, ambiente de barrio. Su ticket medio ronda los 35 euros.