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PRIMERA LÍNEA

¿Quedará algún valor ético en los socialistas baleares?

La información de finales de enero según la cual Pedro Sánchez pacta con Bildu sacar a ETA de la lista de organizaciones terroristas de la UE, fue el detonante que me llevó a recordar lo ocurrido en Palmanova el 30 de julio de 2009. Una bomba lapa acabó con la vida de dos jóvenes guardias civiles, a lo que debían añadirse las circunstancias que se dieron en aquel atentado.  

En primer lugar, fue el último atentado de ETA en España, y segundo, otro capítulo más de la operación verano en la que los terroristas vascos desde el año 1979 venían poniendo en jaque al sector turístico. Aun siendo cierto, que se trataba de artefactos de baja intensidad, y además, alertando antes de que detonasen, aquel fatídico día de julio, el hecho añadido de colocar tres bombas en otros tantos establecimientos de restauración de Palma, no dejó de ser un mensaje de terror; aviso de su capacidad de atacar a la población.

Los dos jóvenes guardias civiles vilmente asesinados fueron Carlos Sáenz de Tejada, un burgalés que ese mismo mes de julio finalizaba su destino en Mallorca, y el pamplonica hijo de mallorquín, Diego Salvá, destinado en la isla tan solo seis meses antes. Hubo una segunda bomba lapa, con intención de hacer más daño, aunque finalmente desactivada. El mal encarnado. Fue una jornada dolorosa, vivida con ansiedad por la población mallorquina, al quedar de manifiesto que no había territorio, por insular que fuese, fuera del alcance del terror de estos vascos nacidos del infierno, hoy blanqueados por un PSOE sanchista que ahora pretende tocar en las puertas de la UE para ir a borrar las huellas de su barbarie. ¿Les hará caso la Unión Europea?

En Mallorca, mirábamos el terror de ETA con distanciamiento y más desde que en el año 1995 se había desarticulado un comando que pretendía matar al Rey Juan Carlos en Porto Pi. Hasta que nos llegó la hora de mirar con ojos aterrados, que también nosotros podíamos ser víctimas de su sinrazón. 

Estaba en Madrid, en un piso de estudiantes, cuando se produjo el atentado al almirante Luis Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973, y en el que también murieron su chófer y su guardaespaldas. De inmediato, me llamó desde Barcelona un amigo de la infancia, socialista él. Simplemente dijo: «Han dado en el clavo». En aquellos días del tardofranquismo, los de ETA eran unos héroes para la izquierda española. Siempre lo han sido, a pesar de las víctimas que se han producido en sus filas. Muchas palabras de condena desde entonces y, sin embargo, ahora mismo, donde dije digo, digo Diego

Me pregunto, a fecha de hoy, sabiendo las intenciones del «puto amo» y de Bildu, si algo de sentido ético quedará en los socialistas baleares. Para mis queridos votantes de la izquierda balear, sentido ético, refiere la capacidad humana para distinguir entre el bien y el mal, actuando conforme valores,  principios y normas que buscan el beneficio propio y ajeno. El drama es que en la actualidad la izquierda española toda ella no entiende de valores.  

Llevamos décadas de ingeniería social nacida en la izquierda woke que se irradió desde universidades de los EEUU hasta los confines de occidente en un surrealista ejercicio de suicidio colectivo que acusa de ultraderecha a los que osen contradecirla. ¿Ultraderecha? ¿La que afirma, en boca del líder de Vox en Aragón, «seguiré defendiendo lo que importa: el futuro de una generación que se está yendo por el sumidero y el legado de otra a la que han traicionado»? ¡Qué inmensa lástima, la claudicación del PP, que sigue a pies juntillas el farisaico y muy interesado calificativo de la izquierda!

El periodista gallego adjunto a la dirección de El Debate, Luis Ventoso, en columna reciente, después de repasar la inmundicia de ETA, y la denuncia del PSOE cuando supuestamente –no me lo creo- era socialdemócrata, fue a concluir: «Ese mismo PSOE es el mismo partido que ahora calla mientras Pedro Sánchez apura hasta las heces su alianza con ETA. Tan escandaloso silencio supone la mayor miseria moral del PSOE, que por lo que se ve está integrado por guiñoles sin escrúpulos, capaces de tragar con lo que sea por sus carguitos». Me dirigiré, entonces, a mis queridos votantes socialistas de Baleares. ¿Después del 30 de julio de 2009, os queda algún valor ético?

De no ser así, me libero de llamaros mis queridos votantes. No ha lugar, por nunca jamás. Y entonces, quedaros con el muro que habéis levando.