PRIMERA LÍNEA

Un ‘pecado mortal’ que enfurece a la corrección política

Un ‘pecado mortal’ que enfurece a la corrección política

¿Qué es la corrección política? Es algo nacido en los años 70 en EEUU y, más en concreto, en los movimientos de izquierdas para describir la lealtad estricta a la línea oficial de un partido político, obviamente de izquierdas. Y el detalle —»lealtad estricta»— es extremadamente importante por revelador, al ser la columna vertebral de eso que llamamos «el relato», demasiadas veces comprado por la derecha política para no ser señalada como carca; o sea, la señal que evidencia alarmantemente su impropio complejo de inferioridad.

La RAE describe «impropio» como un adjetivo «ajeno a una persona, cosa o circunstancia, o extraño a ellas». Allí donde se dice «cosa o circunstancia» es donde cabe incluir a la derecha política, porque nada tiene que ver con la insistencia en tratar de desvirtuar el lenguaje a conveniencia, como lo hace, de manera impropia y permanentemente, la izquierda. En definitiva, la corrección política es una forma de censura usada para limitar la libertad de expresión. Solamente eso. Me parecía muy necesario dejarlo bien claro.

Pocos días atrás, la trompetería del Jericó progresista empezó a rasgarse las vestiduras porque peligraban las murallas de ese mayúsculo engaño que se esconde tras la cara dura de todo lo woke. Resulta que una frase en un comentario sobre el Mundial 2026 de Mariano Rajoy ha venido a ser utilizada para engañar a la opinión pública y, de paso, distraerla de los inmensos casos de corrupción que convierten al PSOE y, por añadidura, al Gobierno de España, comandado por la extrema izquierda, en una suerte de sospechosa «organización criminal», según los sumarios judiciales.

Veamos el motivo exacto del rasgamiento de vestiduras. Después de ganar España a Bélgica, en cuartos de final, Mariano Rajoy escribía exactamente: «No hay que olvidar que Francia ha ganado todos los partidos en que ha participado en este Mundial, ocupando la primera posición en el ranking FIFA. Tiene una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses».

¿Qué se atrevió a decir Rajoy? Pues: «Eso sí, sin franceses». ¡Un pecado mortal!, gritaban los bardos y titiriteros de la corrección política. Y es ahí donde llegó el escándalo para la tropa woke. Las trompetas de Jericó, en versión progre, sentenciaron: «¡Racismo!», y acto seguido plantearon, por las bravas, un conflicto diplomático comprado por Francia, cuna europea de lo woke junto con España, interesando mucho conseguir identificar «racismo» con la derecha. La cantinela habitual de la izquierda para descalificar al contrario.

El «muro», ya saben. Pero lo más curioso, sin embargo, es que prácticamente al mismo tiempo era el presidente del Parlamento senegalés quien lanzaba esta frase tan lapidaria en los prolegómenos de la eliminatoria que iba a enfrentar a Francia con Senegal, en cuartos: «Gane quien gane, será África la que haya vencido a África». Regresaba, por lo tanto, la crisis diplomática derivada de las palabras de Ousmane Sonko en los prolegómenos del encuentro entre Francia y Senegal para clasificarse para las semifinales. Lo repetiré: «Gane quien gane, será África la que gane». El asunto, en cambio, no motivó ninguna crisis diplomática, sencillamente por referirse a lo obvio: negros contra negros.

Se preguntarán, tal vez, por qué me hago eco de esta aberración intencionada. El asunto es que lo estamos viendo entre nosotros, con las organizaciones de izquierdas, con el PSIB-PSOE a la cabeza, cuestionando la gestión del Govern del PP en lo que llevamos de legislatura y señalando con equívocos aquello en lo que fueron incapaces de intervenir entre 2015 y 2023, durante el nefasto octeto del Pacte de Progrés.

Se han dedicado estos tres años a dar la matraca contra el Govern del PP con las miserias derivadas de su gestión inexistente mientras gobernaron, única y exclusivamente, para inyectarnos la ideología woke. Lo más reciente ha sido la actitud del Fòrum de la Societat Civil, por supuesto una herramienta de la izquierda, apoyando la manifestación de los turismofóbicos, hermanada, como así es, con esa kale borroka que se ha sacado de la manga la miserable izquierda que pretende regresar al poder en el año 2027 y que confiemos en que eso no vaya a ocurrir.

Interesante eso de apelar al Fòrum de la Societat Civil, que solo es una manera de apropiarse, la izquierda woke, del nombre del movimiento ciudadano que nacía incluso antes de 2023 para defender valores que sí eran machacados por la izquierda radical que hemos padecido y en la que confiemos que no vuelva a recaer el poder, al menos hasta que se haya regenerado en profundidad. Hablo, sí, de Societat Civil Balear, que tantas batallas le ha ganado, limpiamente, a la izquierda tenebrosa que nos ha gobernado desde el año 2015. ¿Fòrum de la Societat Civil? ¿Qué sociedad civil? ¿La que no condena el manual de kale borroka turismofóbico? ¿La misma que acudirá a la manifa del 26 de julio?

Por cierto, mientras escribo estas líneas, tengo en la tele el partido Francia-España y compruebo que, finalmente, Europa ha ganado a África, dando por buena la reflexión del político senegalés Ousmane Sonko. Que se joda la corrección política, esa diarrea mental de la izquierda que, a veces, compra incomprensiblemente la derecha. Me niego a considerar esas baratijas.

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