Baleares

La ‘patrulla del chupete’ que conquista España: 3 policías de Mallorca convierten la educación en una lección de vida

Los alumnos del colegio público Duran Estrany se convierten en auténticos agentes de educación vial

Policía y colegio trabajan con un sistema pionero en toda España de prevención del bullying escolar

patrulla chupete Mallorca
Los niños también participaron en un taller de educación vial.
Julio Bastida

En un pequeño pueblo de Mallorca donde todos se conocen por su nombre, donde las plazas aún conservan el eco de las conversaciones tranquilas y los niños juegan bajo la mirada atenta de sus vecinos, está ocurriendo algo extraordinario. No se trata de grandes operaciones policiales ni de cifras espectaculares. Es algo mucho más profundo: una forma distinta de entender la seguridad, la educación y el compromiso con el futuro.

Diego, Violeta y Tomeu no son policías locales al uso. Son agentes vocacionales, de los que creen que su trabajo no termina cuando acaba el turno. En Llubí, un municipio de 2.500 habitantes, su labor va mucho más allá de velar por el orden público. Se han convertido en educadores, referentes y, en muchos casos, en figuras clave en la vida de los más pequeños.

Patrulla chupete Llubí
Diego Amor, jefe de la Policía Local, junto al grupo de ‘patrulleros escolares’.

Su implicación con el municipio ha dado lugar a iniciativas que, con el paso del tiempo, han trascendido las fronteras locales hasta convertirse en ejemplo a nivel nacional. Y una de ellas, quizá la más entrañable y a la vez efectiva, ha vuelto a llenar las calles del pueblo de aprendizaje, sonrisas y también alguna que otra «sanción» la ya emblemática ‘Patrulla del chupete’.

La escena es tan insólita como reveladora. Un grupo de niños de segundo de primaria recorre las calles de Llubí con chalecos reflectantes, bloc en mano y una seriedad que contrasta con su corta edad. No están jugando: están trabajando. Observan, detectan infracciones y, cuando es necesario, sancionan.

Durante toda una mañana, los alumnos del colegio público Duran Estrany se convierten en auténticos agentes de educación vial. Bajo la supervisión de la Policía Local, cumplimentan boletines de sanción dirigidos a conductores que incumplen las normas de circulación. Todo, por supuesto, con un enfoque pedagógico, pero con un mensaje muy claro, que las normas existen para protegernos.

Patrulla chupete Llubí
Varios patrulleros escolares dialogando con un conductor.

Cada «multa» es revisada y ratificada por los propios agentes, que acompañan a los pequeños en esta experiencia que, más que un juego, es una lección práctica de convivencia. Es cierto, que si los infractores prometen que no volverán a hacerlo, los niños tienen la facultad de poder perdonarles.

La respuesta de los vecinos no podría ser más positiva. Lejos de incomodarse, aplauden la iniciativa, sonríen ante la seriedad de los pequeños y celebran que las nuevas generaciones crezcan con una conciencia cívica tan sólida. Porque, en el fondo, todos entienden que esa escena encierra algo mucho más importante que una simple actividad escolar.

La ‘Patrulla del chupete’ no es una idea improvisada. Es el resultado de casi una década de trabajo constante, de ensayo y mejora, de escuchar a los niños y de adaptar la enseñanza a su manera de entender el mundo. Diego Amor, jefe de la Policía Local, lo explica con emoción contenida: «Ha sido muy bonito llegar a la plaza del mercado y ver a los estudiantes mayores, que ahora están en el instituto, reencontrarse con los patrulleros, de la que ellos formaron parte años atrás».

Ese momento, aparentemente sencillo, resume el verdadero impacto del proyecto: deja huella. No es una actividad puntual, es una experiencia que acompaña a los niños en su crecimiento y que, años después, sigue formando parte de su memoria. Pero si algo ha convertido a la Policía Local de Llubí en un referente no es solo esta iniciativa. Su compromiso con la infancia ha ido mucho más allá, abordando uno de los problemas más sensibles de la sociedad actual: el acoso escolar.

Patrulla chupete Llubí
Los niños también participaron en un taller de educación vial.

Hace años, el municipio decidió dar un paso al frente con un sistema pionero de prevención del bullying. La clave no estaba en reaccionar cuando el problema aparecía, sino en detectarlo antes de que creciera. Así nacieron los ‘patrulleros escolares’. Un grupo de alumnos seleccionados tras una entrevista con el policía tutor y formados específicamente para observar su entorno. Durante el recreo, de forma rotativa, vigilan algo que muchas veces pasa desapercibido: los pequeños gestos.

Un niño que juega solo. Otro que evita el contacto. Silencios incómodos en los pasillos. Situaciones aparentemente insignificantes que, sin embargo, pueden ser la antesala de un problema mayor. Su misión no es sancionar, sino cuidar. Detectar, acompañar y, cuando es necesario, alertar. La educación en Llubí no se queda en las aulas ni en los libros. Este año, además, se ha dado un paso más con talleres prácticos en espacios públicos del municipio.

En una de las plazas, los pequeños recibieron una lección clara y directa sobre las ordenanzas municipales. Allí comprendieron, de forma tangible, por qué no se puede jugar a la pelota en determinados espacios o circular con bicicleta o patinete en zonas compartidas con personas mayores o clientes de terrazas.

No se trataba de imponer normas, sino de entenderlas. De ponerse en el lugar del otro. De comprender que la convivencia implica límites, pero también respeto. El trabajo de Diego, Violeta y Tomeu no ha pasado desapercibido. Sus iniciativas han recibido reconocimientos a nivel nacional y, a finales de este mes, participarán en Castellón en unos talleres junto a agentes de toda España.

Patrulla chupete Llubí
Los patrulleros escolares, junto a su profesora y el jefe de policía.

Allí compartirán su experiencia, pero también aprenderán de otros. Porque, aunque su modelo ya es un referente, siguen teniendo claro que la mejora es un camino continuo. En tiempos donde la seguridad suele asociarse a cifras, tecnología o presencia policial, Llubí ha demostrado que hay otra forma de construirla: desde la educación, la cercanía y la implicación.

Del mismo modo, la colaboración entre municipios es muy importante. Gracias a un acuerdo con la Policía Local de Muro, todos los niños de Llubí pueden participar de un parque de educación vial de primer nivel. «Xavi es una persona extraordinaria y desde el primer momento su colaboración y entrega con los escolares de nuestro municipio es total. Estamos muy agradecidos a los compañeros y a su Ayuntamiento», concluye Amor.

Aquí, los policías no solo patrullan calles. Siembran valores. No solo intervienen en conflictos: los previenen. Y, sobre todo, no esperan al futuro: trabajan en él desde la infancia. Porque, como demuestra la ‘Patrulla del chupete’, a veces las lecciones más importantes no las dan los adultos sino los niños cuando alguien les enseña a mirar el mundo de la manera correcta.

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