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Los grandes tiburones desaparecen de las aguas de Baleares: un estudio confirma la ausencia de estas especies

La investigación ha sido llevada a cabo por Shark Med y la Fundación Save the Med

Ha permitido identificar únicamente 13 especies de elasmobranquios: cinco tiburones y ocho rayas

Una campaña científica ha constatado la ausencia de grandes tiburones y rayas en el mar balear, una situación que, según los investigadores, evidencia la necesidad de reforzar las medidas de protección de estas especies marinas y de sus hábitats.

El estudio, realizado por Shark Med y la Fundación Save the Med, se ha llevado a cabo en aguas del archipiélago de Cabrera y en la montaña submarina de Emile Baudot. Los resultados revelan una presencia extremadamente reducida de ADN de elasmobranquios —el grupo que engloba a tiburones y rayas— y alertan de la posible desaparición local de algunas de las especies de mayor tamaño.

La investigación ha permitido identificar únicamente 13 especies de elasmobranquios: cinco tiburones y ocho rayas. Entre los tiburones detectados figuran la pintarroja, la tintorera, la musola lisa, la cañabota gris y el tiburón azotador.

En el caso de las rayas, se han identificado especies como la raya látigo común, la raya águila común, la raya pelágica, la raya de espejos, la raya común, la manta de espina y la raya torpedo.

Ausencia de grandes especies

Uno de los principales motivos de preocupación es la ausencia de rastros genéticos de especies que históricamente han habitado o frecuentado estas aguas, entre ellas el tiburón mako, el cailón, el tiburón blanco y diferentes especies de tiburones martillo.

Los investigadores consideran que esta ausencia constituye un indicador de la extrema escasez de estos grandes depredadores en el Mediterráneo y confirma los temores de la comunidad científica respecto al estado de conservación de unas especies que se encuentran gravemente amenazadas.

Eric Clua, de Shark Med, y Gabriel Morey, de la Fundación Save the Med, han presentado los resultados del análisis de ADN ambiental dentro del proyecto Tiburones y rayas en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera. El trabajo forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado por la Unión Europea a través de una subvención al Govern, y cuenta también con la colaboración de la Fundación Marilles.

ADN ambiental para detectar especies

La investigación constituye la segunda fase de un estudio destinado a conocer mejor las comunidades de tiburones y rayas de Baleares mediante técnicas no invasivas.

Para ello, los investigadores recogieron muestras de agua en 12 puntos estratégicos durante 2024 y 2025, con el objetivo de detectar también posibles variaciones estacionales. Un robot permitió filtrar el agua directamente en el mar y a distintas profundidades, aumentando considerablemente el volumen de agua analizado y, con ello, las posibilidades de detectar especies poco abundantes.

El procedimiento se basa en el análisis del ADN ambiental (eDNA): las especies dejan en el agua pequeñas trazas de material genético procedentes de su piel, escamas o fluidos. Estas muestras se filtran, se extrae y secuencia el ADN y posteriormente se compara con bases de datos de referencia para determinar las especies presentes.

Una de las principales ventajas de esta técnica es que permite detectar animales sin necesidad de capturarlos y localizar especies difíciles de observar mediante métodos convencionales. No obstante, los investigadores advierten de que el ADN se degrada rápidamente en el agua, por lo que los resultados reflejan únicamente la presencia reciente de animales en la zona.

Pese a unas condiciones meteorológicas y marítimas que en algunos momentos fueron muy desfavorables, el equipo consiguió completar los objetivos previstos y obtener alrededor de 80 muestras válidas.

Emile Baudot, una zona clave para la conservación

Los resultados muestran que la mayor diversidad de elasmobranquios se concentra en el área situada entre Cabrera y Mallorca. Sin embargo, la diversidad y abundancia general detectadas son consideradas bajas.

Ante esta situación, Shark Med y Save the Med reclaman la aplicación de medidas de protección estrictas, especialmente en la montaña submarina de Emile Baudot, que consideran un área potencialmente clave para las especies de mar abierto.

Ambas organizaciones ya preparan nuevas campañas de investigación con el objetivo de ampliar el conocimiento sobre la ecología de tiburones y rayas en Baleares y seguir la evolución de sus poblaciones.

Los investigadores mantienen, además, la esperanza de detectar en próximas campañas rastros de grandes tiburones. La aparición de estas especies, señalan, constituiría uno de los indicadores más positivos de una posible recuperación del ecosistema marino balear.