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La celebración más temeraria del Mundial en Mallorca: sin carné, haciendo trompos y acabando contra coches aparcados

La Policía Local de Santa Margarita le imputa los delitos de conducción temeraria y fuga

La histórica noche en la que España volvió a tocar el cielo del fútbol con la conquista de su segundo Mundial terminó empañada en Can Picafort por una celebración que estuvo a punto de acabar en tragedia. Mientras miles de aficionados en todo el país salían a las calles para festejar el triunfo de La Roja frente a Argentina en la gran final, un joven de 32 años, de nacionalidad española y residente en Can Picafort, decidió llevar la euforia mucho más allá de los límites de la prudencia.

Lo que comenzó como una celebración por el éxito de la selección española acabó convirtiéndose en una peligrosa exhibición de conducción temeraria que sembró el pánico entre los vecinos de la localidad costera de Santa Margalida. El conductor, que presuntamente nunca había obtenido el permiso de conducir, perdió el control del vehículo mientras realizaba maniobras de derrape y terminó estrellándose contra varios coches que permanecían correctamente estacionados. Además, el turismo implicado estaba a nombre de su hermana, según ha podido saber este periódico.

Testigos presenciales aseguran que el vehículo llevaba horas recorriendo las calles de Can Picafort completamente decorado para la ocasión. La carrocería había sido pintada con los colores de la bandera española y el coche lucía una gran enseña nacional coronada por la conocida silueta del toro, convirtiéndose en uno de los protagonistas de la fiesta improvisada que se vivía en la localidad tras el pitido final.

Sin embargo, la imagen festiva pronto dio paso al miedo. Según diversas fuentes municipales, el joven comenzó a realizar acelerones, derrapes y trompos en plena vía pública, aprovechando el ambiente de celebración para exhibir sus habilidades al volante. Cada maniobra levantaba más expectación, pero también aumentaba el riesgo para quienes seguían la celebración desde las aceras.

El momento más crítico se produjo en la calle Isabel Garau, donde el conductor perdió completamente el control del turismo mientras realizaba uno de los derrapes. El vehículo salió despedido y acabó impactando violentamente contra un coche estacionado, provocando un efecto en cadena que afectó a otros vehículos aparcados en la zona.

El estruendo alertó inmediatamente a los vecinos, que salieron de sus viviendas pensando que se había producido un accidente de mayor gravedad. Afortunadamente, el siniestro ocurrió en un momento en el que no había peatones cruzando por la zona, evitando así que el balance fuera mucho más dramático.

Aunque la colisión fue especialmente aparatosa y los daños materiales fueron importantes, el incidente se saldó sin heridos, un desenlace que muchos califican como un auténtico milagro teniendo en cuenta la velocidad y el tipo de maniobras que, presuntamente, estaba realizando el conductor.

Fuentes cercanas al municipio explican que el joven no era precisamente un desconocido para muchos vecinos. Al parecer, era habitual verle realizando derrapes y maniobras de conducción agresiva en diferentes puntos de la localidad, una conducta que ya había generado numerosas críticas entre residentes preocupados por la seguridad vial.

Tras el accidente, las fuerzas de seguridad iniciaron una rápida actuación para localizar al conductor. Según fuentes próximas a la investigación, la Guardia Civil procedió a su detención y posteriormente lo puso a disposición de la Policía Local de Santa Margalida, competente en materia de tráfico.

Las investigaciones confirmaron que el arrestado nunca había obtenido el permiso de conducir, una circunstancia que agrava notablemente su situación judicial. Asimismo, los agentes comprobaron que el vehículo con el que protagonizó el accidente estaba registrado a nombre de su hermana.

Además de conducir sin haber obtenido nunca el carné, la Policía Local le atribuye los presuntos delitos de conducción temeraria, conducir sin haber obtenido nunca el permiso y abandono del lugar del accidente, al considerar que intentó marcharse tras la colisión.

El accidente ha generado una profunda indignación entre los vecinos de Can Picafort, que lamentan que una noche llamada a pasar a la historia por el éxito deportivo de la selección española acabara protagonizada por una actuación irresponsable que pudo tener consecuencias irreparables.

Las imágenes del accidente y de los vehículos dañados comenzaron a circular rápidamente por las redes sociales, donde numerosos usuarios criticaron la actitud del conductor y reclamaron sanciones ejemplares para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse. Mientras en buena parte del país la celebración del Mundial continuaba entre cánticos, bengalas y banderas, en Can Picafort el sonido de las bocinas fue sustituido por el de las sirenas de los vehículos policiales y de emergencia.

Lo que debía ser una noche de alegría colectiva terminó dejando una importante factura en daños materiales y un enorme susto para quienes presenciaron el accidente. Ahora será la investigación policial la que determine todas las circunstancias del suceso y las posibles responsabilidades penales del joven español de 32 años residente en Can Picafort, cuya imprudente celebración ha terminado convirtiéndose en uno de los episodios más polémicos de una noche histórica para el fútbol español.