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La batalla por la protección del monumento de Sa Feixina entre Sánchez y Palma ya está en los tribunales

El Ayuntamiento recurre la resolución de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática que exige su derribo

Sánchez va a la guerra contra Palma por Sa Feixina: quiere demoler el monolito mientras la ciudad lo protege

  • Indalecio Ribelles
  • Redactor de OKBaleares, información local de Palma, social y política. Antes, redactor en EL MUNDO/ Baleares durante 20 años.

La batalla por la protección del monumento de Sa Feixina entre el Gobierno del socialista Pedro Sánchez y el Ayuntamiento de Palma ya está en los tribunales, que siempre, en todas sus resoluciones judiciales hasta la fecha, han avalado su catalogación monumental. Este pasado 28 de julio, el letrado titular de la asesoría jurídica  ha emitido un informe en el que se concluye la procedencia municipal de interponer recurso contencioso-administrativo contra la resolución de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática.

Un organismo estatal que acordó incluirlo en el catálogo de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática, pese a que desde hace 15 años es un símbolo de reconciliación y está catalogado y protegido patrimonialmente por sentencia firme del Tribunal Supremo.

Fue el pasado 27 de mayo cuando se notificó al Ayuntamiento de Palma la resolución del Secretario de Estado de Memoria Democrática por la que se resolvía el archivo de las actuaciones practicadas, se da por finalizado el procedimiento iniciado por el recurso de alzada y se denegaba la suspensión solicitada.

El 24 de julio de 2026 se dio traslado a la asesoría jurídica de un informe emitido por la jefa de Servicio de Cultura, interesando y fundamentando la interposición de recurso contencioso-administrativo.

Una decisión que respaldó el pasado 28 de julio el letrado titular de la asesoría jurídica municipal y que ahora se ha hecho efectiva. La decisión estaba cantada, dado que la resolución del Gobierno de Sánchez entra en conflicto directo con sentencias judiciales firmes y podría hasta constituir supuestos de prevaricación y desviación de poder, al haberse adoptado al margen del marco legal vigente y de lo ya resuelto por los tribunales.

El monolito fue modificado en 2010 —cuando la socialista Aina Calvo era alcaldesa de Palma— para adaptarse a la normativa de memoria histórica, suprimiendo cualquier elemento de exaltación franquista y dotándolo de una reinterpretación acorde con valores democráticos.

Una sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de Palma en 2020, ratificada por el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJB) en 2021, lo reconoció como bien catalogado del patrimonio histórico de las islas.

Habiendo sido declarado por los tribunales como un inmueble con valores históricos, arquitectónicos y artísticos, existe la obligación de no promover su destrucción o traslado, dado el riesgo evidente para su integridad.

La resolución del Secretario de Estado de Memoria Democrática no puede por ello ignorar los efectos de las decisiones judiciales aportadas y que, tras su notificación expresa, debería ser anulada, ya que mantenerla supondría confirmar una actuación contraria al ordenamiento jurídico.

A ello hay que añadir que todo un abanico de entidades de primer orden en materia de defensa del patrimonio, como ARCA, la Real Academia de la Historia, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el ICOMOS —organismo consultivo de la UNESCO—, han defendido el valor histórico, artístico y arquitectónico del monolito de Sa Feixina, así como su conservación como bien protegido.