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TRIBUNALES

Un guardia civil deja en silla de ruedas de un disparo a un ladrón que acababa de apuñalar a un repartidor en Ibiza

La Fiscalía solicita la libre absolución para el agente de la Guardia Civil al considerar que actuó en legítima defensa

Un violento episodio ocurrido en el año 2018 en la isla de Ibiza llega este martes a la Audiencia Provincial de Baleares. En el banquillo de los acusados se sentará un peligroso delincuente que se enfrenta a seis años de cárcel tras haber apuñalado en la cara a un repartidor para robarle su furgoneta. El propio procesado comparece en el juicio postrado en una silla de ruedas ya que recibió un disparo de un agente de la Guardia Civil que le abatió mientras huía bosque a través.

Los hechos se desencadenaron antes de las 18:30 horas del día del suceso, momento en el que el acusado sustrajo una furgoneta comercial aprovechando de forma descuidada que las llaves estaban puestas. Sin embargo, su huida se vio frustrada temporalmente al quedar retenido por el tráfico en una rotonda de la carretera de Santa Eulalia. Fue en ese punto donde el repartidor del vehículo logró alcanzarle a pie para recuperar su herramienta de trabajo.

Al verse interceptado, el acusado se bajó del camión y, esgrimiendo un cuchillo de grandes dimensiones, con una hoja de 22 centímetros, apuñaló brutalmente al trabajador en la mejilla derecha. La agresión le causó a la víctima una profunda herida de 4 centímetros que, a día de hoy, le ha dejado una cicatriz permanente en el rostro.

Tras el ataque, el delincuente emprendió una veloz huida a pie hacia una zona boscosa cercana a la autovía. De inmediato, varias patrullas de la Guardia Civil de Tráfico iniciaron una intensa persecución entre la maleza. A pesar de las reiteradas órdenes de alto y de que uno de los agentes efectuó hasta dos disparos disuasorios al aire, el acusado continuó con su fuga en actitud desafiante y armado con el cuchillo.

El dramático desenlace se produjo cuando el agresor se detuvo a menos de siete metros de uno de los agentes y, lejos de deponer su actitud, se abalanzó contra él con la clara intención de atacarle en zonas vitales como el cuello y la cabeza. Ante este peligro real e inminente para su integridad física, el guardia civil efectuó un único disparo defensivo que impactó directamente en el abdomen del atacante.

A consecuencia del proyectil, el cual fragmentó la cuarta vértebra lumbar, el agresor sufrió lesiones gravísimas que requirieron soporte vital inmediato y tardaron un total de 179 días en curar. Como secuela definitiva del disparo, el procesado padece un síndrome medular completo que le obliga, de por vida, a depender de una silla de ruedas para cualquier tipo de desplazamiento.

En la vista oral que arranca este martes en la Audiencia Provincial, no solo se juzgará el violento robo del delincuente. El Ministerio Fiscal también se pronunciará sobre la actuación policial, solicitando la libre absolución para el agente de la Guardia Civil implicado al considerar que se le debe aplicar la eximente completa de legítima defensa.