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El pueblo a 20 minutos de Barcelona donde vive el presentador Jordi Hurtado desde hace 20 años

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Jordi Hurtado es uno de los rostros más reconocibles y longevos de la televisión española, conocido por presentar «Saber y ganar» en La2. El popular comunicador ha elegido como lugar de residencia Molins de Rei, un municipio del Bajo Llobregat donde vive desde hace más de 20 años rodeado de naturaleza y tranquilidad.

Molins de Rei es un municipio del Baix Llobregat, situado a pocos kilómetros de Barcelona, que cuenta con alrededor de 26.500 habitantes. Destaca por su entorno natural dentro del Parque Natural de Collserola, su patrimonio histórico y sus tradiciones.

El pueblo donde vive Jordi Hurtado

El presentador vive en un moderno palacete de unos 600 metros cuadrados que destaca por su diseño contemporáneo y por su perfecta conexión con el paisaje. La vivienda, de líneas minimalistas y tonos claros, tiene en el cristal uno de sus principales elementos arquitectónicos. Uno de los espacios más destacados es el amplio porche, pensado como un lugar de descanso desde el que contemplar las vistas de la sierra de Collserola y disfrutar de la tranquilidad del entorno.

Junto a su mujer, Rosa Palau, el comunicador comparte una finca en la que la vivienda ocupa alrededor de 472 metros cuadrados, mientras que el resto del terreno está destinado a jardines y zonas verdes. Situado a unos 18 kilómetros de Barcelona, el pueblo se encuentra integrado en el área del Parque Natural de Collserola, un espacio protegido de miles de hectáreas donde predominan los bosques y los caminos naturales.

Historia

Los orígenes de Molins de Rei se remontan al año 1188, cuando el rey catalán Alfons I ordenó la construcción de unos molinos para un vecino llamado Joan. Tras finalizar las obras, la gestión de estas instalaciones quedó en manos de un herrero, Bernat, con el compromiso de residir en el lugar y encargarse de su mantenimiento.

En 1430, el monarca Alfons el Magnànim entregó la población a Galceran de Requesens, quien creó una baronía en el territorio. Con el paso del tiempo, los lazos de la familia con casas nobiliarias castellanas provocaron un progresivo alejamiento de la villa.

Durante los siglos XVIII y XIX, Molins de Rei adquirió una gran importancia estratégica como punto de paso y comunicación. La construcción del puente de Carles III en 1767, sobre el río Llobregat, convirtió la localidad en una parada esencial en la ruta entre Barcelona y Madrid.

Posteriormente, la llegada de nuevas infraestructuras, como el canal de la Infanta en 1819 y la inauguración de la línea ferroviaria en 1855, impulsaron su desarrollo económico y favorecieron su crecimiento como núcleo urbano.

Cultura y patrimonio

El antiguo puente de Carlos III fue uno de los elementos históricos más destacados de la zona hasta su desaparición en 1971. El puente se derrumbó debido a los daños ocasionados por la extracción de áridos del lecho del río Llobregat, que debilitó sus cimientos con el paso del tiempo. El palacio de los Requeséns es otro de los monumentos más importantes del municipio barcelonés, aunque actualmente presenta un importante deterioro debido a los saqueos sufridos durante el siglo XIX.

Por su parte, la iglesia parroquial de San Miguel de Molins de Rey fue consturida en 1942 para reemplazar el antiguo templo que quedó destruido en 1936. El edificio actual está formado por tres naves y cuenta con un ábside semicircular al que se accede mediante el transepto, siguiendo una estructura tradicional de arquitectura religiosa.

En el término municipal también se encuentra el castillo de Castellciuró, una antigua fortificación cuyo origen se remonta al año 1066. Actualmente se conservan una torre circular y algunos fragmentos de los muros que rodeaban el recinto. Si bien el conjunto se encuentra en estado de ruina, el Ayuntamiento lleva a cabo actuaciones periódicas destinadas a reforzar y conservar los restos.

Fiestas

Molins de Rey celebra su fiesta mayor cada 29 de septiembre, coincidiendo con la festividad de San Miguel, patrón de la localidad. Otra de sus celebraciones más importantes es la Feria de la Candelaria (Fira de la Candelera), una tradición que se remonta a 1851 y que se celebra durante el mes de febrero.

El municipio también destaca por acoger uno de los festivales de cine de terror más antiguos de España: el Festival de Cine de Terror de Molins de Rey. En 2026, celebrará su 45.ª edición del 6 al 15 de noviembre bajo el nombre de «TerrorMolins». El certamen ofrece una amplia programación que incluye una Sección Oficial de Largometrajes a Concurso, una competición de cortometrajes, retrospectivas, documentales, espectáculos en directo, talleres y encuentros profesionales con sesiones de networking y pitching.

También desarrolla actividades dirigidas a centros educativos y al público infantil, acercando el cine fantástico y de terror a nuevas generaciones. Uno de sus eventos más emblemáticos es el Maratón de 12 Horas de Cine de Terror, una tradición iniciada en 1973 que se mantiene como uno de los maratones cinematográficos de este género más antiguos de Europa.