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Por qué Shenzhen es la capital mundial de los gadgets que no muchos extranjeros visitan

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Shenzhen es la capital mundial de los gadgets, aunque su nombre apenas suene fuera de los círculos tecnológicos. En esta ciudad del sur de China, a escasos 30 kilómetros de Hong-Kong, cuenta con 17,8 millones de habitantes. Allí se diseñan, fabrican y distribuyen buena parte de los dispositivos electrónicos que llegan a los bolsillos y a los hogares de medio planeta. La ciudad reúne más de 25.000 empresas de alta tecnología, una densidad de doce por cada kilómetro cuadrado que no tiene equivalente en ningún otro punto del mundo.

Huaqiangbei, el corazón que mueve la industria

El motor de esta reputación es Huaqiangbei, el distrito comercial de electrónica más grande del planeta. Sus 1,45 kilómetros cuadrados albergan más de 200.000 comerciantes repartidos en decenas de centros comerciales de varias plantas, donde se mueven anualmente más de 400.000 millones de yuanes en transacciones.

Cada día, entre 300.000 y 500.000 personas recorren sus pasillos, aunque la inmensa mayoría son compradores mayoristas de todo el mundo, no turistas. Buscan piezas sueltas, componentes, drones o prototipos que luego revenden o incorporan a sus propios productos. Ese perfil comercial, más que turístico, explica por qué Huaqiangbei sigue siendo un desconocido para el visitante occidental medio.

Fuente: Nacho Grosso

Las sedes que convierten a Shenzhen en un gigante

Shenzhen es también la sede de algunas de las compañías tecnológicas más influyentes del mundo. Huawei, con una facturación cercana a los 98.000 millones de dólares y más de 200.000 empleados, tiene aquí su cuartel general. Lo mismo ocurre con Tencent, fundada en 1998 por antiguos alumnos de la Universidad de Shenzhen y hoy uno de los gigantes globales de internet.

Talkent Park – Fuente: Unsplash

A ellas se suman DJI, líder mundial en drones civiles, y BYD, que en 2024 fabricó 2,9 millones de vehículos y convirtió a la ciudad en la mayor productora de automóviles de China. Esta concentración de talento e inversión es la que sostiene, año tras año, el estatus de Shenzhen como capital mundial de los gadgets.

Por qué apenas hay turismo occidental

A diferencia de Pekín o Shanghái, Shenzhen carece de un patrimonio histórico que atraiga circuitos turísticos tradicionales. Era una aldea de pescadores hasta finales de los años setenta. Su atractivo es industrial y comercial, no monumental, y eso la mantiene fuera de las rutas habituales de los viajeros occidentales, aunque cada vez despierta más interés entre profesionales del sector, inversores y creadores de contenido tecnológico que viajan expresamente para visitar sus fábricas y mercados.

Shenzen en 1983 – Fuente: China.org

El impulso de la inteligencia artificial

Actualmente, Huaqiangbei vive un repunte ligado al auge de la inteligencia artificial. El distrito se ha convertido en un escaparate global de robots, drones y dispositivos con IA integrada, atrayendo de nuevo a compradores internacionales. Este empuje, sumado al plan del gobierno chino para posicionar a Shenzhen como polo de inteligencia artificial y aviación ante las sanciones estadounidenses, refuerza una tendencia que lleva décadas construyéndose: la de una ciudad que fabrica el futuro tecnológico casi en silencio, lejos de los focos del turismo internacional.