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La psicología explica que las personas de 40 años que aún juegan con videojuegos no son inmaduras: lo normal es que envejezcan mejor que el resto

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La imagen del gamer adulto como alguien que se niega a crecer está muy extendida. Sin embargo, jugar a videojuegos pasados los 40 tiene muy poco que ver con la madurez emocional y bastante con cómo el cerebro se mantiene activo. La clave está en un concepto que los neurocientíficos llevan décadas estudiando y que es la reserva cognitiva.

Aunque no muchos lo tengan presente, mantener el cerebro estimulado a lo largo de la vida genera una especie de colchón neurológico que amortigua el deterioro que llega con la edad. Distintas actividades contribuyen a esa reserva, y los videojuegos, según la evidencia acumulada y que veremos a continuación, figuran entre las más eficaces.

Jugar a videojuegos con 40 años no es inmadurez: podría ser beneficioso

La Organización Mundial de la Salud introdujo en 2002 el concepto de «envejecimiento activo» para referirse a la importancia de mantener el cerebro estimulado de forma continua a lo largo de la vida.

La idea central es que las redes neuronales generadas por actividades intelectualmente exigentes actúan como una reserva: si el cerebro comienza a deteriorarse con la edad, disponer de esa reserva le permite compensar el daño y mantener sus funciones durante más tiempo. Harvard Health lo llama directamente «el mejor seguro contra el alzhéimer».

Los videojuegos de entornos en tres dimensiones, estrategia y multitarea encajan bien en esa descripción. Exigen atención sostenida, toma de decisiones rápidas, planificación, coordinación visomotora y adaptación constante a situaciones cambiantes.

No producen el mismo tipo de estimulación que leer o resolver crucigramas, pero el efecto sobre el cerebro es comparable y, en algunos aspectos concretos, superior.

El experimento que hizo a personas mayores superar a jóvenes de veinte años

El estudio más citado en este campo lo publicó en 2013 el equipo de Joaquin A. Anguera y Adam Gazzaley en la Universidad de California en San Francisco (UCSF), en la revista Nature. Los investigadores diseñaron un videojuego llamado NeuroRacer (conducción en 3D con tareas simultáneas de atención) y lo utilizaron con 174 participantes de entre 20 y 79 años.

Tras doce horas de entrenamiento distribuidas a lo largo de un mes, los participantes de entre 60 y 85 años no solo mejoraron su capacidad de multitarea: alcanzaron niveles superiores a los de jóvenes de veinte años que jugaban por primera vez.

Los beneficios incluían atención sostenida y memoria de trabajo, y se mantuvieron durante seis meses sin ningún entrenamiento adicional.

El estudio también registró cambios mensurables en las firmas neuronales asociadas al control cognitivo, lo que indica que la mejora no era solo conductual.

El videojuego que aumentó materia gris en el hipocampo de adultos mayores

En 2017, un equipo de la Universidad de Montreal liderado por Greg L. West publicó en PLOS ONE un experimento con 33 participantes de entre 55 y 75 años. Los dividieron en tres grupos: uno jugó a Super Mario 64 durante seis meses, otro siguió clases de piano como control activo y un tercero no recibió ninguna intervención.

Al terminar el estudio, solo el grupo de videojuegos mostró un aumento significativo de materia gris en el hipocampo, la región del cerebro directamente vinculada a la memoria y cuyo deterioro está asociado a la progresión del Alzheimer.

El grupo de piano generó crecimiento en la corteza prefrontal dorsolateral, pero no en el hipocampo. El grupo sin intervención no registró ningún cambio positivo.

El dato es relevante porque no todas las actividades estimulantes producen el mismo efecto en las mismas zonas del cerebro. El tipo de navegación espacial que exige un videojuego en 3D activa el hipocampo de una forma que otras actividades no replican con la misma intensidad.

Lo que aún no se sabe en el mundo científico de los videojuegos: los gamers de los ochenta no han llegado a los 70

Hay una limitación honesta que los propios investigadores reconocen. Los adultos que crecieron con videojuegos desde la infancia (los nacidos entre 1980 y 1995) aún no tienen 70 años.

Los estudios disponibles muestran que el entrenamiento produce beneficios cognitivos medibles en personas ya mayores, pero los efectos a largo plazo de una vida entera de juego sobre la salud cerebral en la vejez todavía no se pueden verificar empíricamente.

Aun así, la evidencia apunta en una dirección coherente. Y es que el cerebro que practica multitarea, toma decisiones bajo presión y navega entornos complejos durante décadas llega a la vejez con más herramientas para resistir el deterioro.

Por eso, cuando veas a adultos cuarentones que siguen jugando con sus consolas u ordenadores, déjalos ser felices, porque no están perdiendo el tiempo. Están haciendo una inversión que no verán amortizada hasta dentro de 30 años.