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Los podólogos expertos coinciden: caminar descalzo entre 10 y 15 minutos al día no te resfría y ayuda a que tus pies se sientan más libres y fuertes

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Según explica la podóloga María Jesús en un vídeo publicado en TikTok, caminar descalzo no tiene por qué provocar un resfriado. «Puedes enviarle este vídeo a tu madre», comienza, haciendo referencia a una de las creencias más extendidas, especialmente entre las generaciones mayores, antes de lanzar la siguiente recomendación: permitir que los pies entren en contacto directo con el suelo y recuperen parte de su movimiento natural.

La experta defiende que andar sin calzado «tiene un montón de beneficios» y pone el foco en una cuestión que considera importante: dejar que el pie trabaje por sí mismo. Una propuesta que contrasta con la evolución del calzado actual, cada vez más técnico y con suelas más gruesas, rígidas y estructuradas.

Los beneficios de andar descalzo

@mariajesus.podologa 🦶“Ponte zapatillas que te vas a resfriar!!!” ¿Te suena esta frase? 😅 ⚠️ Es un mito muuuy extendido… pero como podóloga, tengo que decirte que andar descalzo tiene MUCHOS beneficios. Aquí te los cuento todos 👇 #Podología #Podólogo #PiesSanos #AndarDescalzo #podólogomadrid ♬ sonido original – María Jesús Podóloga

Según explica María Jesús, utilizar calzado constantemente, sobre todo cuando es estrecho o cuenta con una suela demasiado rígida o gruesa, puede hacer que el pie dependa cada vez más de ese soporte externo. Con el tiempo, la musculatura puede perder fuerza y parte de su movilidad natural. El pie está formado por 26 huesos, además de numerosos músculos y ligamentos que trabajan conjuntamente para sostener y equilibrar el cuerpo. Al caminar descalzo, estos elementos deben adaptarse por sí mismos a las irregularidades del terreno, favoreciendo la activación de la musculatura plantar, el equilibrio y la estabilidad durante cada pisada.

La podóloga destaca, además, que el trabajo de los músculos del pie puede tener «un reflejo directo con toda la postura del cuerpo». Por tanto, los beneficios no se limitarían únicamente a la planta o a los dedos. Desde una perspectiva biomecánica, el cuerpo funciona como una cadena en la que todas sus estructuras están conectadas. Una base del pie más activa y estable puede favorecer una mejor alineación de tobillos, rodillas y caderas y, en consecuencia, influir también sobre la postura de la columna. Por este motivo, María Jesús considera que incorporar este sencillo hábito puede ayudar a reducir la aparición de determinadas molestias, como las relacionadas con la espalda o las rodillas.

Ahora bien, María Jesús no se limita a recomendar caminar descalzo, sino que también aconseja variar los apoyos y probar diferentes formas de desplazarse. Entre ellas, caminar de puntillas o apoyando únicamente los talones, dos ejercicios sencillos que permiten activar distintos grupos musculares del pie y de las piernas. Según la experta, incorporar este tipo de movimientos a la rutina puede contribuir a mejorar la fuerza y el equilibrio, además de ayudar a prevenir algunas molestias habituales, como la fascitis plantar.

La fascitis plantar es una de las afecciones más habituales relacionadas con el dolor en el talón. Se produce cuando la fascia plantar, una banda de tejido grueso que recorre la parte inferior del pie y une el talón con la zona de los dedos, se irrita o inflama. Uno de sus síntomas más característicos es un dolor punzante que suele sentirse con mayor intensidad al dar los primeros pasos después de levantarse por la mañana.

La propuesta no consiste en realizar un cambio radical ni en prescindir del calzado durante todo el día. La recomendación de la podóloga pasa por introducir este hábito poco a poco y caminar descalzo entre 10 y 15 minutos diarios. La finalidad es que, progresivamente, los pies recuperen parte de su capacidad de movimiento y trabajo y se sientan «más libres y fuertes».

Caminar sobre la arena

Durante el verano, uno de los ejercicios más accesibles y, al mismo tiempo, beneficiosos, consiste en caminar por la arena, especialmente durante las primeras horas del día, cuando las temperaturas son más suaves. Con cada pisada, la arena se desplaza y el pie debe adaptarse constantemente, lo que hace que intervengan músculos que en condiciones normales trabajan con menor intensidad.

Sergio López, entrenador, explica en declaraciones recogidas por El Periódico y Telva que caminar por la playa puede llegar a requerir casi tres veces más energía que hacerlo sobre una superficie estable. «Cada vez que el pie se hunde, parte de la energía que utilizamos para avanzar se pierde desplazando la arena», señala. La principal diferencia se encuentra precisamente en el tipo de superficie. Al hundirse ligeramente el pie con cada paso, los músculos de los pies, los tobillos y las piernas tienen que realizar un trabajo adicional para mantener la estabilidad.

Para las personas que no están acostumbradas a caminar sin calzado, la recomendación es comenzar de manera gradual. «Empezaría con paseos de unos 20 o 30 minutos sobre arena compacta, a un ritmo cómodo». señala. Lo más recomendable es aumentar progresivamente el tiempo y la distancia para que los músculos y tendones puedan adaptarse sin someterlos a una carga excesiva.