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Nuevo avance contra el VIH: un fármaco usado contra el cáncer ataca el «escondite» del virus

Venetoclax bloquea BCL-2 y favorece la muerte celular programada, o apoptosis

Venetoclax reduce de forma rápida y sostenida el reservorio viral en macacos y mantiene el efecto durante meses tras suspender el medicamento mientras continúa el tratamiento antirretroviral. 

La lucha contra el VIH podría haber encontrado un nuevo aliado en un lugar inesperado: un medicamento diseñado para combatir el cáncer. Investigadores de la Universidad de Emory han demostrado en macacos rhesus que venetoclax, un fármaco que bloquea la proteína BCL-2 y que ya está autorizado para determinados cánceres de la sangre, puede reducir de forma rápida y prolongada el reservorio de células infectadas por el virus. El resultado, publicado en Nature Microbiology, supone una nueva prueba de concepto en la búsqueda de una cura para el VIH.

El hallazgo tiene especial interés porque el gran obstáculo para curar el VIH no es únicamente el virus que circula por la sangre. Aunque la terapia antirretroviral consigue impedir que el virus se multiplique y permite controlar la infección, una población de células CD4+ infectadas permanece escondida en el organismo. Ese reservorio puede sobrevivir durante años y convertirse de nuevo en una fuente de infección si se interrumpe el tratamiento.

La estrategia de Emory pretende atacar precisamente ese escondite.

El mecanismo: impedir que las células infectadas sobrevivan. La clave está en BCL-2, una proteína que funciona como uno de los mecanismos de supervivencia de las células. Durante la infección por VIH, determinadas células CD4+ que albergan el virus presentan una elevada actividad de esta proteína, lo que puede contribuir a que sobrevivan y formen parte del reservorio viral.

Venetoclax bloquea BCL-2 y favorece la muerte celular programada, o apoptosis. El medicamento ya se utiliza en oncología precisamente porque algunos tumores dependen de esta vía para evitar su propia destrucción. Los investigadores plantearon si el mismo mecanismo podía utilizarse contra las células CD4+ que mantienen el VIH. Estudios anteriores habían aportado indicios en células humanas y modelos animales, pero faltaba demostrar que el bloqueo de BCL-2 podía reducir de manera sostenida el reservorio en un modelo de primate.

Diez días de tratamiento y meses de efecto

El experimento incluyó 24 macacos rhesus infectados con SIV, el virus de inmunodeficiencia de los simios utilizado como modelo para estudiar la infección por VIH. A los 14 días de la infección, los animales comenzaron tratamiento antirretroviral. Ocho recibieron únicamente la terapia antirretroviral, otros ocho recibieron además venetoclax durante diez días y un tercer grupo recibió venetoclax junto con una intervención destinada a eliminar temporalmente las células CD8+.

Los investigadores siguieron a los animales hasta el día 294 después de la infección, es decir, durante aproximadamente diez meses.

Los resultados fueron especialmente llamativos en las células CD4+ que contenían virus intacto. Tras únicamente diez días de venetoclax, la cantidad de ADN SIV intacto por millón de células CD4+ se redujo en 0,223 logaritmos respecto al grupo de control. Pero lo más importante llegó después: la reducción se mantuvo en las mediciones realizadas a los días 70, 179 y 294, pese a que el venetoclax ya se había retirado.

Cuando los investigadores calcularon el número absoluto de células infectadas presentes en la sangre, la caída inicial fue todavía mayor: una reducción de 0,668 logaritmos tras los diez días de tratamiento, aproximadamente un 78% menos en términos logarítmicos respecto al control. La disminución siguió siendo detectable meses después.

El efecto también se observó en los ganglios linfáticos, uno de los lugares donde el virus puede permanecer oculto. Allí, los animales tratados con venetoclax presentaban niveles inferiores de ADN SIV intacto, aunque en la medición del día 294 la diferencia puntual entre grupos no alcanzó significación estadística.

¿Por qué funciona?

Los investigadores creen que el medicamento elimina preferentemente determinadas células CD4+ que contribuyen al mantenimiento del reservorio.

Pero el estudio también revela por qué venetoclax por sí solo no parece suficiente para eliminarlo. Las células que sobrevivieron al tratamiento mostraron características que podrían permitirles resistir la muerte celular: presentaban niveles elevados de BCL-2 y de otra proteína antiapoptótica, BCL-xL, mientras que disminuían moléculas que favorecen la muerte celular, como PUMA.

Es decir, el virus podría perder una parte importante de su «refugio», pero algunas células encuentran vías alternativas para seguir sobreviviendo.

Por eso, los investigadores plantean que una estrategia futura podría combinar el bloqueo de BCL-2 con medicamentos dirigidos contra otras vías de supervivencia celular. El estudio apunta también a cambios relacionados con mTOR y el metabolismo energético de las células supervivientes, mecanismos que podrían convertirse en nuevos objetivos terapéuticos.

No es una cura todavía

La cautela es fundamental. Los animales no dejaron de recibir tratamiento antirretroviral y el estudio no incluyó una interrupción controlada de la terapia para comprobar si el virus reaparecía. Por tanto, no puede afirmarse que venetoclax haya curado la infección ni que los animales hubieran podido mantenerse sin antirretrovirales. Los propios autores señalan que esta cuestión deberá evaluarse en estudios posteriores.

Además, se trata de un modelo de infección por SIV en macacos y no de personas con VIH. Los resultados son muy prometedores, pero todavía es necesario demostrar que el mecanismo funciona de la misma manera en humanos y, sobre todo, determinar qué dosis, duración y combinación de tratamientos son eficaces y seguros.

La investigación ya ha llegado a pacientes

Lo más relevante es que la investigación ya no se encuentra únicamente en el laboratorio. Venetoclax está siendo evaluado en personas con VIH en ensayos clínicos.

El ensayo INITIATE-001, promovido por investigadores de la Universidad de Aarhus, se encuentra en fase inicial y recluta participantes en Dinamarca y España. El objetivo principal es estudiar la seguridad de administrar venetoclax cuando se inicia la terapia antirretroviral y comprobar si puede modificar la velocidad de descenso del virus y la persistencia del reservorio. Está previsto incluir 38 participantes y el seguimiento se prolongará hasta 2030.

Los participantes son personas con infección por VIH que todavía no han iniciado tratamiento antirretroviral. El estudio medirá, entre otros parámetros, la frecuencia de células CD4+ que contienen ADN del VIH intacto al cabo de un año.

Existe además otro ensayo clínico internacional que estudia venetoclax en personas con VIH que ya reciben tratamiento antirretroviral y mantienen la infección suprimida. Este estudio pretende establecer la seguridad del medicamento y analizar si modifica los mecanismos de apoptosis y la persistencia del VIH.

El próximo reto: llegar a una remisión sin tratamiento

El objetivo último de esta línea de investigación no es simplemente reducir el reservorio. Es conseguir que sea tan pequeño o esté tan controlado que una persona pueda interrumpir el tratamiento antirretroviral sin que el virus vuelva a multiplicarse.

Ese objetivo sigue lejos. Pero el trabajo de Emory abre una vía distinta a las estrategias tradicionales: en lugar de limitarse a despertar el VIH latente para que el sistema inmunitario lo reconozca, pretende hacer más vulnerables a la muerte las células que albergan el virus, atacando los mecanismos que les permiten sobrevivir.

Por ahora, la evidencia más sólida procede de los macacos. Pero el hecho de que venetoclax sea ya un medicamento aprobado contra el cáncer y que existan ensayos clínicos en marcha permite trasladar rápidamente esta hipótesis del laboratorio a la investigación en pacientes.