Nueve pacientes responden positivamente a la primera vacuna personalizada contra el cáncer de riñón
Las vacunas están personalizadas para reconocer el cáncer individual del paciente, utilizando como guía el tejido tumoral extirpado
Investigadores del Instituto de Cáncer Dana-Farber (Estados Unidos) informan que los nueve pacientes que participaron en un ensayo clínico que se sometieron a tratamiento para el carcinoma renal de células claras en estadio III o IV (una forma de cáncer de riñón) generaron una respuesta inmunitaria anticancerígena exitosa después de la administración de una vacuna personalizada contra el cáncer.
El cáncer de riñón es uno de los 10 más frecuentes en España. Cada año se diagnostican casi 7.000 nuevos casos, la mayoría en varones. Se trata de una enfermedad silenciosa, ya que prácticamente no tiene síntomas. Casi siempre se descubre de manera casual o por la existencia de signos consecuencia del avance del cáncer. Los pocos síntomas que aparecen pueden ser confundidos con otras enfermedades.
En este nuevo estudio publicado en Nature, se señala que las vacunas se administraron después de la cirugía para extirpar el tumor y están diseñadas para entrenar al sistema inmunitario del cuerpo a reconocer y eliminar cualquier célula tumoral restante. En el momento del corte de los datos (media de 34,7 meses), todos los pacientes permanecieron libres de cáncer. «Estamos muy entusiasmados con estos resultados, que muestran una respuesta tan positiva en los nueve pacientes con cáncer de riñón», comenta el coautor principal y coinvestigador principal Toni Choueiri, director del Centro Lank para el Cáncer Genitourinario en Dana-Farber.
El tratamiento estándar para los pacientes con carcinoma renal de células claras en estadio III o IV es la cirugía para extirpar el tumor. La cirugía puede ir seguida de inmunoterapia con pembrolizumab, un inhibidor de puntos de control inmunitario. El pembrolizumab induce una respuesta inmunitaria que reduce el riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer. Sin embargo, aproximadamente dos tercios de los pacientes pueden volver a aparecer y tienen opciones de tratamiento limitadas.
«Los pacientes con cáncer de riñón en estadio III o IV tienen un alto riesgo de recurrencia», recuerda Choueiri. «Las herramientas que tenemos para reducir ese riesgo no son perfectas y estamos buscando constantemente más», afirma.
En este ensayo clínico se trataron a nueve pacientes con carcinoma renal de células claras en estadio III o IV con una vacuna personalizada contra el cáncer después de la cirugía. Cinco pacientes también recibieron ipilimumab junto con la vacuna. Las vacunas están personalizadas para reconocer el cáncer individual del paciente, utilizando como guía el tejido tumoral extirpado durante la cirugía. El equipo extrae características moleculares de las células tumorales que las diferencian de las células normales. Estas características, llamadas neoantígenos, son pequeños fragmentos de proteínas mutantes que existen en el cáncer pero no en ninguna otra célula del cuerpo.
El equipo utiliza algoritmos predictivos para determinar cuáles de estos neoantígenos incluir en la vacuna en función de su probabilidad de inducir una respuesta inmunitaria. A continuación, se fabrica la vacuna y se administra al paciente en una serie de dosis iniciales, seguidas de dos dosis de refuerzo. Si bien algunos pacientes experimentaron reacciones locales en el lugar de la inyección de la vacuna y algunos experimentaron síntomas similares a los de la gripe, no se informaron efectos secundarios de mayor grado.
Cuando el equipo inició este estudio hace ocho años, no estaba claro si este enfoque podría funcionar en el cáncer de riñón. Se había demostrado que tenía el potencial de ser eficaz en el melanoma, que tiene muchas más mutaciones y, por lo tanto, muchos neoantígenos posibles. Pero el cáncer de riñón es una enfermedad con menos mutaciones y, por lo tanto, menos objetivos para fabricar la vacuna. Para los investigadores era importante aprender lo máximo posible de este estudio de fase inicial sobre cómo la vacuna influye en la respuesta inmunitaria al tumor.
Mediante una serie de análisis, el equipo descubrió que la vacuna inducía una respuesta inmunitaria en tres semanas, que el número de células T inducidas por la vacuna se multiplicaba por 166 y que estas células permanecían en el organismo en niveles elevados durante hasta tres años. Los estudios in vitro también demostraron que las células T inducidas por la vacuna eran activas contra las propias células tumorales del paciente.
Cáncer de riñón
«El síntoma que me hizo acudir al médico fue un ligero tono rosado al final de la micción. No estaba seguro de qué podría ser, ya que no era constante», explica Laurent G., paciente con cáncer de vejiga y precursor de la Alianza por el Cáncer de Vejiga en España (CANVES). Se trata del quinto tumor más común en España y del que, este año, se diagnosticarán más de 22.000 nuevos casos (18.247 hombres y 3.850 mujeres), según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).
La incidencia del cáncer de vejiga es casi cinco veces mayor en hombres que en mujeres. ¿La razón? «No existe un único factor que explique esta diferencia. Probablemente, la combinación de factores de riesgo relacionados con el estilo de vida, diferencias anatómicas, así como factores genéticos y hormonales contribuye a la mayor incidencia», explica el Dr. Enrique Grande, jefe del Servicio de Oncología Médica de MD Anderson Cancer Center Madrid, quien confirma que ellos, los hombres, acuden menos a consulta ante posibles síntomas. «Tienden a ser más reacios que las mujeres a chequear su salud o a acudir a consulta médica debido a varias razones tales como la falta de conciencia sobre la importancia de la salud preventiva, el miedo al diagnóstico de enfermedades graves, creencias culturales sobre la masculinidad y la debilidad, la denegación o minimización de los síntomas o la falta de tiempo o prioridades diferentes».
Un cáncer todavía poco conocido
Según la encuesta El cáncer de vejiga en España: conocimiento y percepción de la enfermedad, realizada por Merck en 2023, casi la mitad de los españoles (46%) nunca ha oído hablar de esta enfermedad y un 90% no sabe identificar sus principales síntomas.
Por esa razón, y como explica Marisa Garcia-Vaquero, directora de Market Access, Public Affairs y Policy de Merck en España, «las iniciativas destinadas a visibilizar enfermedades de alto impacto, como el cáncer de vejiga, son clave para promover el diagnóstico temprano. Si conseguimos que la población conozca e identifique sus síntomas, ganaremos tiempo, lo que revertirá en una mejor calidad de vida para el paciente y su entorno más cercano».
La señal de alerta más común es la hematuria (orina en sangre) que no siempre es evidente y puede pasar desapercibida: «Al no tener ningún dolor físico ni otro síntoma, primero pensé en algo leve, un esfuerzo o pequeños cálculos renales», explica Laurent.
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