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Muchos lo utilizan a diario y un médico manda una alerta importante: «Podría generar alopecia»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El uso de cascos o gorras ha generado durante años cierto debate en torno a la salud capilar. Muchas personas creen que la presión constante, la falta de ventilación o la acumulación de sudor pueden debilitar el cuero cabelludo e incluso generar alopecia. Sin embargo, la caída del cabello se debe en la mayoría de los casos a factores genéticos y hormonales. Para analizar esta cuestión y determinar hasta qué punto el uso de casco o gorra puede influir realmente en la salud capilar, Ignacio Sevilla, director médico y cirujano capilar de la clínica especializada Svenson, ofrece una perspectiva profesional sobre esta cuestión.

En primer lugar, cabe señalar que España es el país con mayor porcentaje de calvos del mundo. Según un análisis internacional de la plataforma especializada Medihair, el 44,5% de los hombres españoles presenta algún grado de calvicie, por delante de Italia (44,37%), Francia (44,25%), EEUU (42,68%) y Alemania (41,5%).  María Teresa Alcalde, licenciada en Farmacia y directora del Postgrado en Tricología y Cosmética Capilar de la Universitat de Barcelona, explica que «la alopecia androgénica es la causa más frecuente de alopecia, tanto en varones como en mujeres. Afecta aproximadamente al 50% de los varones caucásicos mayores de 50 años, si bien su prevalencia es menor en las personas de razas negra y asiática».

¿Las gorras y cascos pueden generar alopecia?

Aunque no se trata de una causa directa de alopecia, el uso frecuente y prolongado de gorras o cascos muy ajustados puede favorecer algunos efectos sobre el cuero cabelludo.

Por un lado, pueden producirse microtraumatismos o fricción constante. Un casco o una gorra demasiado apretados puede crear una tensión mecánica continuada, que con el tiempo podría debilitar la fibra capilar o provocar inflamación del folículo. Por otro lado, también puede aumentar la sudoración; el exceso de calor y humedad bajo la gorra o el casco puede alterar el microambiente del cuero cabelludo, favoreciendo irritaciones o incluso la aparición de infecciones como foliculitis o dermatitis seborreica.

En cuanto a la llamada «falta de oxigenación», se trata de un mito bastante extendido. El cabello no «respira» a través del aire, ya que el oxígeno necesario para el folículo capilar llega a través de la sangre. Lo que sí puede verse afectado es la ventilación del cuero cabelludo, y si la piel se mantiene en un entorno demasiado cálido o húmedo durante mucho tiempo, se puede alterar su equilibrio.

«Su uso prolongado podría generar una alopecia traccional, dado que el uso prolongado y ajustado del casco genera una tensión mecánica en las unidades foliculares. Así pues, el roce al poner y quitar el casco, sumado a la presión que genera el mismo sobre la línea frontal, así como sobre los laterales y parte posterior de la cabeza, puede provocar un microtrauma repetitivo. Esto deriva en una inflamación alrededor de los folículos que, en caso de cronificar, puede conducir a la caída y finalmente fibrosis del folículo, generando, por tanto, una alopecia irreversible», empieza explicando para el diario AS.

Y añade: «La combinación de humedad, calor y secreción sebácea favorece la proliferación de un hongo llamado Malassezia furfur. Lo cual contribuye a la aparición de una dermatitis seborreica, es decir, un proceso en el que aparecen placas inflamatorias en el cuero cabelludo que generan picor y aumento de la descamación. Y, como consecuencia, podría retrasar el inicio de la fase de crecimiento del cabello».

En este contexto, ofrece varios consejos: «Es muy recomendable el uso de sotocascos de materiales transpirables como la aramida o fibras sintéticas de evacuación rápida que minimicen la fricción directa y absorban la humedad. Mantener el cuero cabelludo libre de residuos de productos fijadores como ceras o geles puesto que, en caso de mezclarse con el sudor y el calor, pueden obstruir el nacimiento del folículo».

Consejos prácticos

En primer lugar, es recomendable elegir gorras o cascos fabricados con materiales transpirables y de buena calidad, que permitan una mejor ventilación y reduzcan la acumulación de calor y sudor. También es importante evitar que queden demasiado ajustados, ya que la presión constante o la fricción en zonas concretas puede resultar perjudicial para el cuero cabelludo.

Otro aspecto clave es la higiene: lavar con regularidad el cuero cabelludo, especialmente si se suda con frecuencia, ayuda a mantenerlo en buen estado y a prevenir irritaciones. Además, conviene utilizar champús suaves y específicos en caso de tendencia grasa, caspa o picor, para no alterar el equilibrio natural del cuero cabelludo.

En algunos casos, se pueden complementar estos cuidados con vitaminas o tratamientos tópicos si se observan signos de debilitamiento capilar. Por último, si existen antecedentes familiares de alopecia, puede ser útil consultar con un especialista para valorar tratamientos preventivo.

En definitiva, el uso de gorra o casco, por sí solo, no provoca la caída del cabello, aunque puede contribuir a empeorar determinadas condiciones cuando se combina con fricción, calor excesivo o una higiene insuficiente.