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Mónica García se atrinchera: rechaza negociar con médicos y autonomías y acerca una nueva huelga en otoño

La huelga de los médicos volverán este otoño y se volverá a tensionar el Sistema de Salud español

La ministra Mónica García rechaza reiniciar el diálogo pese a la petición unánime de las comunidades autónomas y al conflicto abierto con los facultativos, que amenazan con reanudar la huelga en otoño. Así lo ha significado este miércoles durante el encuentro con las consejerías de Sanidad en la Interterritorial de Salud. 

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha cerrado la puerta –aún más– a reabrir desde el principio la negociación del nuevo Estatuto Marco, desoyendo la petición unánime de las comunidades autónomas y manteniendo el pulso con los médicos, inmersos desde hace meses en uno de los mayores conflictos laborales que ha vivido el Sistema Nacional de Salud en los últimos años.

La negativa del Ministerio llega en un momento especialmente delicado para la sanidad pública. Los seis sindicatos médicos mantienen su rechazo frontal al texto elaborado por Sanidad y ya han advertido de que retomarán las movilizaciones y las jornadas de huelga previstas para este otoño si el Gobierno no retira el proyecto actual y abre una negociación real que permita elaborar un estatuto específico para la profesión médica.

Lejos de acercar posiciones, la ministra optó por mantener intacta su hoja de ruta. Durante el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, celebrado por videoconferencia, todas las comunidades autónomas reclamaron conjuntamente reiniciar la negociación desde el principio para elaborar un texto consensuado que cuente con el respaldo de administraciones y profesionales. Sin embargo, Mónica García rechazó de plano esa posibilidad.

La posición de las autonomías fue trasladada por la consejera de Sanidad de Canarias, Esther Monzón, quien recordó que se trata del tercer pronunciamiento conjunto en apenas mes y medio reclamando al Ministerio consenso y una nueva metodología de negociación. En el documento consensuado, las comunidades defienden volver al inicio del proceso para construir un Estatuto Marco «equilibrado, sostenible y consensuado» que responda a las necesidades reales del Sistema Nacional de Salud.

Un conflicto enquistado

La reforma del Estatuto Marco, llamada a regular las condiciones laborales de todo el personal sanitario, se ha convertido en el principal foco de tensión entre el Ministerio y los médicos. Los facultativos consideran que el texto no reconoce la singularidad de una profesión sometida a una elevada responsabilidad clínica, años de formación especializada y jornadas marcadas por las guardias de 24 horas.

Por ello reclaman un estatuto propio que recoja las especificidades del ejercicio médico y mejore aspectos como la jornada laboral, las guardias, la conciliación, la carrera profesional o las retribuciones. Unas reivindicaciones que han provocado cerca de una treintena de jornadas de huelga en toda España y que siguen sin encontrar respuesta.

«No lo voy a hacer», afirmó con rotundidad, con su tono airado. García defendió que volver al punto de partida significaría «poner el marcador a cero», dejar «en un cajón» tres años de trabajo y mantener vigente un Estatuto Marco de 2003 que, a su juicio, perpetúa problemas como las guardias de 24 horas.

El malestar de los médicos

Las explicaciones de la ministra, sin embargo, no convencen a las organizaciones médicas, que sostienen que precisamente el texto presentado por Sanidad no responde a las demandas históricas de la profesión y que cualquier reforma debería nacer del consenso con quienes sostienen diariamente la asistencia sanitaria.

Los facultativos recuerdan que son el eje sobre el que descansa el sistema sanitario y consideran que una reforma de esta envergadura no puede imponerse sin un acuerdo amplio con el colectivo más afectado. De ahí que insistan en retirar el documento actual y comenzar una negociación desde cero.

Un nuevo choque institucional

La decisión de Mónica García abre además un nuevo frente con las comunidades autónomas, responsables de la gestión diaria de la sanidad pública y de aplicar posteriormente la futura norma.

Lejos de rebajar la tensión, la ministra respondió acusando a las autonomías de actuar como «el perro del hortelano» –faltando así al respeto Institucional–, reprochándoles que pidan retirar del texto precisamente los artículos relativos a la jornada laboral y las guardias mientras, al mismo tiempo, exigen mejoras para los profesionales.

Con esta decisión, el Ministerio mantiene intacta una reforma que sigue sin contar con el respaldo de los médicos y que continúa generando un profundo rechazo entre buena parte del colectivo sanitario. Mientras Sanidad insiste en que no dará un paso atrás, el conflicto permanece abierto y amenaza con recrudecerse tras el verano con nuevas jornadas de huelga que podrían volver a tensionar un sistema sanitario ya sometido a una fuerte presión asistencial.