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Halloween pasa factura a tu boca: los riesgos ocultos tras los colmillos y fundas para los dientes

Los dentistas advierten que hay que evitar adhesivos no destinados al uso bucal y no forzar su colocación para prevenir lesiones en los dientes y las encías

Colmillos de vampiro, dientes negros, prótesis de fantasía y otros accesorios dentales se convierten cada año en protagonistas de los disfraces de Halloween. Aunque pueden parecer inofensivos, su uso requiere ciertas precauciones, especialmente cuando son los niños quienes los llevan. Una mala adaptación, la presión sobre los dientes o el contacto con adhesivos inadecuados pueden provocar molestias o lesiones en los dientes y las encías. Por eso, antes de incorporar estos elementos a un disfraz, conviene saber cómo utilizarlos de forma segura y cuándo es mejor prescindir de ellos.

El doctor Ignacio Domenech, de Clínica Dental Domenech, explica qué aspectos deben tenerse en cuenta para disfrutar de Halloween sin descuidar la salud bucodental.

Los colmillos de vampiro y otros accesorios que se colocan sobre los dientes deben estar diseñados para su uso bucal y adaptarse sin ejercer una presión excesiva. Si provocan dolor, dificultan el cierre de la boca o se mueven continuamente, no deben forzarse ni mantenerse puestos.

También es importante seguir las instrucciones del fabricante y comprobar que el accesorio no presenta bordes que puedan irritar las encías o lesionar la mucosa oral. «Que un accesorio sea pequeño o se utilice solo durante unas horas no significa que debamos ignorar cómo se adapta a la boca. Si provoca dolor, presión o molestias al cerrar los dientes, lo recomendable es retirarlo y no intentar ajustarlo por nuestra cuenta».

No utilizar pegamentos domésticos

Uno de los aspectos más importantes es el tipo de adhesivo empleado para fijar los accesorios. No deben utilizarse pegamentos domésticos, adhesivos de bricolaje ni productos que no estén específicamente indicados para uso intraoral.

Estos productos pueden irritar los tejidos de la boca y, además, dificultar la retirada del accesorio o dañar las superficies dentales. Si el artículo necesita un adhesivo, hay que seguir las instrucciones y utilizar exclusivamente el producto indicado para ese fin. «Nunca deberíamos recurrir a un pegamento doméstico para fijar un colmillo o una pieza decorativa a los dientes. La boca es una zona especialmente sensible y cualquier producto que se introduzca en ella debe ser adecuado para ese uso».

En el caso de los niños, la supervisión adulta es fundamental. Antes de utilizar un accesorio dental, conviene comprobar que está indicado para su edad, que no tiene piezas pequeñas que puedan desprenderse y que puede colocarse y retirarse sin dificultad.

También es aconsejable evitar que los niños coman, duerman o realicen actividades físicas con accesorios que puedan desplazarse, soltarse o dificultar la respiración. Si una pieza queda atascada, no debe intentarse extraer a la fuerza. Si se produce una lesión, aparece dolor persistente o se rompe o desplaza un diente, es importante solicitar una valoración odontológica. Si existe riesgo de atragantamiento o dificultad respiratoria, se trata de una situación urgente.