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España mira hacia otro lado mientras el vapeo sin control y el mercado ilegal ponen vidas en riesgo

Un adolescente británico de 18 años ha fallecido en Benidorm por el uso de un aceite de vapeo presuntamente falsificado

Mientras se endurece el discurso regulatorio sobre el vapeo, una 40% del mercado continúa operando fuera de la ley

El debate sobre el vapeo en España y en Europa ha estado demasiado tiempo centrado casi exclusivamente en el producto —pese a que en países como Reino Unido o Nueva Zelanda se ha reconocido su papel en la reducción del tabaquismo—, cuando el problema de fondo parece ser otro, más estructural y complejo: los canales a través de los que estos dispositivos llegan al consumidor. Mientras las instituciones estudian nuevas restricciones y Bruselas revisa la normativa comunitaria sobre productos del tabaco, el mercado paralelo sigue ampliando su espacio, favorecido por la falta de un control efectivo sobre dónde, cómo y a quién se comercializan estos productos.

La alerta ha vuelto a crecer tras el caso de un joven británico fallecido en España después de utilizar un aceite de vapeo falsificado. Aunque todavía no existe una causa oficial confirmada, el episodio ha vuelto a poner el foco sobre los riesgos asociados a productos adquiridos fuera de circuitos regulados, donde no hay garantías sobre su composición, procedencia ni trazabilidad.

La autopsia preliminar ha determinado que Harry sufrió una obstrucción en la garganta que le habría provocado graves dificultades respiratorias. Durante el episodio también se produjo un vómito, con la consiguiente entrada de líquido en los pulmones, según los primeros hallazgos forenses.

Al referirse a la tragedia, su padre, Colin, ha asegurado que sospecha que la muerte de su hijo podría estar relacionada con el líquido adulterado para vapear que adquirió durante sus vacaciones en un complejo turístico de la Costa Blanca, según recoge el medio británico Daily Record. «Creemos que fue su vaporizador; recientemente había comprado un líquido ilícito para vapear en Benidorm y esa es la única diferencia entre lo que él ha estado usando y lo que –su novia– estaba usando».

El problema, según distintos análisis del mercado, no es puntual. Una parte significativa de los productos de vapeo que circulan en Europa escapa al control de las autoridades, y en España el propio sector sitúa el mercado ilegal en niveles preocupantes, con estimaciones que apuntan a que alrededor del 40% del producto comercializado podría encontrarse fuera del circuito regulado. Un escenario que facilita la entrada de dispositivos sin controles sanitarios, productos manipulados o falsificados y una venta sin verificación real de edad.

En España, el debate sobre el vapeo continúa abierto ante la ausencia de una regulación específica que permita controlar de forma eficaz tanto el acceso como la distribución de estos productos. Hasta el momento no ha impulsado  un sistema estricto basado en la supervisión de establecimientos autorizados y del comercio online que permita frenar la entrada de productos fuera del circuito legal y evitar el crecimiento del mercado ilícito. En este contexto, distintos sectores reclaman medidas dirigidas a combatir el contrabando, reforzar las inspecciones y garantizar que solo lleguen al consumidor productos con trazabilidad, controles de origen y garantías sanitarias.

Mercado ilegal

Estos productos pueden encontrarse en canales donde no deberían estar presentes: desde determinados establecimientos sin autorización hasta plataformas digitales donde la supervisión es limitada. La consecuencia más preocupante es el acceso por parte de menores, que pueden adquirir dispositivos sin las barreras que sí existen en los puntos de venta sometidos a regulación.

En este contexto, la Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV) ha trasladado a la Comisión Europea sus propuestas dentro de la revisión de la Directiva de Productos del Tabaco (TPD), reclamando una regulación más eficaz que permita proteger a los menores y combatir la expansión del mercado ilegal.

Entre sus principales medidas plantea la creación de un registro obligatorio de establecimientos autorizados, tanto físicos como digitales, que permita identificar quién puede vender estos productos, reforzar los controles de edad y mejorar la capacidad de inspección administrativa.

«Si un menor consigue comprar un cigarrillo electrónico, el problema no es el producto, es el canal», ha defendido el presidente de UPEV, Arturo Ribes, al reclamar que el debate europeo se desplace hacia la vigilancia de los puntos de acceso.

Características del producto

La organización insiste en que el reto no pasa únicamente por prohibir determinados formatos o características del producto, sino por evitar que las restricciones generen un efecto contrario: que los consumidores recurran a mercados clandestinos donde no existe ningún control. En este sentido, advierte de que medidas como una prohibición generalizada de sabores y aromas podrían favorecer el crecimiento de la oferta ilegal si no van acompañadas de una estrategia sólida de supervisión.

La situación plantea una paradoja: mientras se endurece el discurso regulatorio sobre el vapeo –siendo este producto un 95% menos perjudicial que el cigarro de combustión– una parte del mercado continúa operando fuera de la ley. El resultado es que los consumidores quedan expuestos a productos sin garantías y los menores encuentran vías de acceso más fáciles precisamente por la falta de control.

El problema no es solo qué se vende, sino quién lo vende y bajo qué condiciones. Sin una regulación que controle los canales de distribución, establezca responsabilidades claras y cierre las vías del mercado ilegal, el riesgo seguirá creciendo y casos como el ocurrido con productos falsificados podrían repetirse.