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Dr. Luis Paz-Ares: «Las vacunas de ARNm y las CAR-T pueden cambiar el tratamiento del cáncer de pulmón»

"Durvalumab abre una nueva oportunidad de curación en el cáncer de pulmón microcítico"

"Los próximos cinco años pueden transformar por completo el tratamiento del cáncer de pulmón"

OkSalud entrevista al doctor Luis Paz-Ares, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario 12 de Octubre y uno de los mayores referentes internacionales en oncología torácica, para analizar el impacto de la financiación en España de durvalumab como tratamiento de consolidación en el cáncer de pulmón microcítico en estadio limitado. El especialista explica por qué el ensayo ADRIATIC marca un punto de inflexión en una enfermedad que apenas había registrado avances terapéuticos durante décadas y repasa los retos y las nuevas estrategias que pueden cambiar el futuro de estos pacientes.

Pregunta.- Doctor, durante décadas el cáncer de pulmón microcítico ha sido uno de los tumores con menos avances terapéuticos. ¿Podemos decir que estamos entrando en una nueva etapa para estos pacientes?

Respuesta.- En efecto, estamos en una nueva etapa porque, después de décadas sin cambios significativos en el tratamiento y, por tanto, en el pronóstico de la enfermedad, en los últimos años hemos incorporado varios medicamentos, incluyendo lurbinectedina, los inhibidores de PD-L1 como durvalumab y, recientemente, tarlatamab, todos ellos armas terapéuticas con profundo impacto en la historia natural de esta enfermedad.

P.- España acaba de incorporar la financiación de durvalumab para pacientes con cáncer de pulmón microcítico en estadio limitado. ¿Qué supone este paso para la práctica clínica?

R.- Supone tener una nueva oportunidad para muchos pacientes. Aproximadamente el 30% de los cánceres microcíticos de pulmón se diagnostican como enfermedad limitada. Esto quiere decir que la enfermedad está limitada al tórax y no tiene metástasis fuera de la cavidad torácica.

Estos pacientes habitualmente han sido tratados con quimio y radioterapia concurrente, si es posible, y, si no, en última instancia de forma secuencial, a pesar de ser un tratamiento con intención radical curativa. El porcentaje de pacientes que finalmente se curaba era escaso, en el rango, digamos, del 25% a largo plazo.

Este estudio con durvalumab ha demostrado que, en aquellos pacientes que no han progresado después de la quimiorradioterapia, aplicar esta modalidad de inmunoterapia con durvalumab durante dos años, al acabar la quimiorradioterapia, impacta de manera muy significativa en la evolución de los pacientes, con un franco incremento en la probabilidad de supervivencia a largo plazo y en la tasa de curación.

Representa, por tanto, una nueva oportunidad terapéutica muy relevante para los pacientes y también para los médicos que tratan la enfermedad.

P.- ¿Qué necesidades no cubiertas existían hasta ahora en estos pacientes?

R.- Bueno, de mis palabras se desprende que, como las tasas de supervivencia a largo plazo no eran muy altas, disponer de un tratamiento que añade beneficio a los pacientes mejora las tasas de supervivencia a largo plazo y de curación.

P.- ¿Por qué esta aprobación puede considerarse uno de los avances más importantes de los últimos años en este tipo de cáncer?

R.- Durvalumab ha demostrado un franco impacto en esta enfermedad. Ya previamente lo había demostrado en aquellos pacientes no con enfermedad limitada, sino con enfermedad extendida, donde también había demostrado que mejoraba la supervivencia de los pacientes.

En ese caso, el impacto en supervivencia a largo plazo era menor, aunque conseguía que algunos pacientes con enfermedad metastásica de inicio también fueran supervivientes a largo plazo.

P.- ¿Qué perfil de pacientes podrá beneficiarse de esta nueva indicación?

R.- El perfil, básicamente, son pacientes con diagnóstico reciente, que no hayan recibido tratamiento previo, cuya enfermedad sea localizada o localmente avanzada (lo que habitualmente entendemos como estadio limitado), que tengan una buena respuesta a la quimiorradioterapia y que no tengan contraindicación para inmunoterapia.

P.- ¿Qué cambia respecto al tratamiento estándar que existía hasta ahora tras la quimiorradioterapia?

R.- El cambio esencial es que el tratamiento inicial es similar: los pacientes reciben quimiorradioterapia. En el pasado, el tratamiento se acababa aquí, después de la quimiorradioterapia. A día de hoy, después de este ensayo ADRIATIC, los pacientes que no han progresado durante la quimiorradioterapia son candidatos al tratamiento de mantenimiento con durvalumab, lo que representa más o menos el 75% de los pacientes con enfermedad limitada al tórax.

P.- El ensayo ADRIATIC ha marcado un antes y un después. ¿Cuáles son los principales resultados que destacaría?

R.- Básicamente, que el tratamiento de mantenimiento con durvalumab, en estos pacientes que no habían progresado a la quimiorradioterapia, obtiene un claro beneficio.

La enfermedad se controla durante más tiempo, se evita la progresión de la enfermedad y esto impacta en una mayor supervivencia para los pacientes, incluyendo un aumento en las tasas de curación.

Esto lo hace a costa de cierto número de efectos secundarios que, en general, son efectos secundarios leves de corte inmunológico, aunque hay más o menos un 15% de los pacientes que precisan suspensión del tratamiento en algún momento debido a efectos secundarios.

P.- Usted ha participado en algunos de los ensayos más importantes en cáncer de pulmón. ¿Cómo ha evolucionado el tratamiento del cáncer microcítico en la última década?

R.- Pues ha evolucionado mucho; ha evolucionado más en estos últimos cinco o diez años que en los 40 años anteriores.

En estos últimos años hemos incorporado a nuestro arsenal terapéutico no solo durvalumab y otros inhibidores de PD-1/PD-L1 como atezolizumab, sino que también hemos incorporado la lurbinectedina, que es un inhibidor selectivo de la transcripción que ha demostrado eficacia en segunda línea y también como tratamiento de mantenimiento de primera línea, añadido a un inhibidor de PD-L1.

Y, finalmente, más recientemente hemos incorporado tarlatamab, que es un activador de células T, con eficacia marcada en los pacientes que han recidivado después del tratamiento de primera línea y, en estudios precoces, también demuestra eficacia como tratamiento de mantenimiento añadido a los inhibidores de PD-L1 como durvalumab.

P.- Si miramos a los próximos cinco años, ¿qué avances cree que cambiarán realmente el tratamiento del cáncer de pulmón?

R.- Bueno, pues estamos estudiando en el momento actual estrategias muy diversas, desde vacunas de ARNm a terapias celulares con linfocitos de tumor, células CAR-T y nuevas modalidades de biespecíficos como pumitamig e ivonescimab.

Pero también muchos activadores de células T, como es el caso que les comenté de tarlatamab. En definitiva, hay un número de estrategias terapéuticas prometedoras que están tratando de ser validadas en estudios más avanzados, incluyendo ensayos de fase 3.