ONCOLOGÍA

Los científicos alertan del repunte del cáncer colorrectal tras 20 años de descenso: aumenta hasta los 69 años

Los científicos todavía no han identificado qué factores explican este cambio epidemiológico

Los científicos alertan del repunte del cáncer colorrectal tras 20 años de descenso: aumenta hasta los 69 años
Un cáncer colorrectal en 3D.
Diego Buenosvinos

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El cáncer colorrectal vuelve a ganar terreno después de más de dos décadas de descenso en Estados Unidos. Un estudio publicado en la revista NEJM Evidence, dirigido por investigadores de la Universidad de Chicago, ha detectado el primer incremento de la incidencia global de esta enfermedad en más de 20 años. El hallazgo añade un elemento de preocupación a una tendencia que hasta ahora había centrado buena parte de la atención científica en los adultos menores de 50 años: el aumento de los diagnósticos también se está extendiendo a grupos de mayor edad, especialmente entre los 65 y los 69 años.

La investigación, titulada Colorectal Cancer among U.S. Adults, 2000-2023, ha analizado los datos del programa estadounidense de vigilancia epidemiológica del cáncer SEER, que recoge información de aproximadamente el 45,8% de la población del país. Los resultados muestran que la tasa de incidencia ajustada por edad pasó de 55,2 casos por cada 100.000 habitantes en el año 2000 a 36,7 en 2022. Sin embargo, en 2023 subió hasta los 38,3 casos por cada 100.000 habitantes. Aunque se trata de un incremento de un año que deberá confirmarse con nuevos registros, supone el primer repunte de la tasa global desde el inicio de esta serie de vigilancia.

La epidemióloga Caitlin Murphy, profesora de Pediatría y Ciencias de la Salud Pública de la Universidad de Chicago y una de las autoras del trabajo, ha advertido de que el cambio no se limita a los adultos jóvenes. Los investigadores han observado incrementos en prácticamente todos los grupos de edad hasta los 65-69 años. Además, las tasas han dejado de descender entre las personas de 70 a 74 años, un comportamiento especialmente llamativo porque estos grupos se habían beneficiado durante años de los programas de detección precoz.

Uno de los aumentos más pronunciados se ha registrado entre las personas de 45 a 49 años, con un incremento anual del 12,76% entre 2019 y 2023. Los autores consideran que esta subida está probablemente relacionada, al menos en parte, con la ampliación de las recomendaciones de cribado en Estados Unidos, que rebajaron de 50 a 45 años la edad para comenzar las pruebas. La mayor realización de exploraciones permite detectar tumores que antes podían pasar inadvertidos.

Sin embargo, este factor no explica por sí solo el repunte general ni el comportamiento observado en los grupos de mayor edad. Los investigadores consideran especialmente relevante que aumenten los diagnósticos entre los 65 y los 69 años y que se haya frenado el descenso entre los 70 y los 74, pese a que alrededor del 80% de las personas de este último grupo mantienen actualizado su cribado. Para Murphy, el fenómeno podría responder a un efecto generacional: las personas nacidas a partir de la década de 1960 estarían llegando a edades en las que el riesgo de desarrollar la enfermedad aumenta, arrastrando una mayor incidencia que las generaciones anteriores.

Factores de riesgo todavía por identificar

Los científicos todavía no han identificado qué factores explican este cambio epidemiológico. El equipo plantea investigar posibles exposiciones ambientales a sustancias químicas como una de las líneas de trabajo para comprender qué puede estar detrás del aumento. Para ello, prevé analizar miles de exposiciones en muestras de sangre y estudiar posteriormente sus posibles efectos sobre el tejido intestinal mediante modelos experimentales. Se trata de una hipótesis de investigación, no de una causa demostrada.

Los investigadores también han examinado si las alteraciones en los programas de detección y diagnóstico durante la pandemia de covid pudieron influir en los resultados. Sin embargo, el incremento se mantiene incluso al excluir los datos de 2020 y 2021, por lo que consideran poco probable que las interrupciones asistenciales expliquen por sí solas el repunte observado en 2023.

El cribado, una herramienta fundamental

Ante este escenario, los autores insisten en mantener y reforzar la vigilancia epidemiológica y la detección precoz. El cáncer colorrectal puede desarrollarse a partir de pólipos intestinales que, con el tiempo, pueden evolucionar hacia tumores malignos. Su identificación y extirpación permite, en determinados casos, evitar que la enfermedad llegue a desarrollarse.

En España, el Ministerio de Sanidad ha ampliado en 2026 la población objetivo del programa de cribado colorrectal hasta los 74 años, frente al límite anterior de 69. La prueba consiste en detectar sangre oculta en heces cada dos años y está dirigida tanto a hombres como a mujeres. La ampliación se implantará progresivamente en las comunidades autónomas.

La importancia de estas pruebas radica en que el cáncer colorrectal puede no producir síntomas en sus fases iniciales. Cuando aparecen, algunas señales de alerta son la presencia de sangre en las heces, los cambios persistentes en el ritmo intestinal, el dolor abdominal, la anemia o la pérdida de peso sin causa aparente. Ante estos síntomas es necesario consultar con un profesional sanitario, sin esperar a la siguiente ronda de cribado.

Los científicos subrayan que comprender por qué está cambiando la incidencia será fundamental para identificar los factores de riesgo y diseñar nuevas estrategias de prevención. Mientras tanto, la detección precoz sigue siendo una de las principales herramientas para reducir el impacto de una enfermedad que vuelve a mostrar señales de crecimiento después de más de dos décadas de evolución favorable.

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