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Las chicas consumen más sedantes y ansiolíticos: influyen género, búsqueda de ayuda y malestar psicológico

El estudio también refleja que "el consumo es mayor en el caso de las chicas que en el de los chicos en casi todos los países de Europa"

Las adolescentes consumen más ansiolíticos, hipnóticos y sedantes que los chicos en la práctica totalidad de los países europeos. Así lo revela un estudio de la Universidad del País Vasco (EHU), que apunta a que las diferencias de género, los factores sociales y el contexto económico pueden estar detrás de esta tendencia.

La investigación, realizada a partir de datos de casi 97.000 jóvenes de entre 15 y 16 años de 32 países europeos, muestra que la brecha es especialmente visible entre las chicas, mientras que en los países con mayores niveles de riqueza e igualdad de género el consumo tiende a repartirse de forma más equilibrada entre ambos sexos.

Los investigadores consideran que los resultados refuerzan la necesidad de actuar sobre las causas que afectan al bienestar emocional de los adolescentes, mejorando el acceso al apoyo psicológico, la detección precoz de los problemas de salud mental y la educación emocional en escuelas y familias, con el objetivo de reducir la necesidad de recurrir a este tipo de medicamentos a edades cada vez más tempranas.

Una de las líneas de investigación llevadas a cabo por OPIK se centra, precisamente, en determinar la relación entre los factores sociales y la salud de la población. Mediante la encuesta ESPAD (Proyecto Europeo de Encuestas Escolares sobre Alcohol y otras Drogas) de 2019, el equipo investigador ha analizado los datos de casi 97.000 adolescentes de entre 15 y 16 años en 32 países europeos.

En palabras del investigador de OPIK Xabi Martínez Mendia, «hemos podido observar una gran diferencia en el consumo entre los distintos países de Europa». Así, ha explicado que, sin tener en cuenta el género, «por ejemplo, el consumo de psicofármacos en adolescentes de Grecia y Eslovenia fue del 6%, mientras que en Italia fue del 10% y en Letonia del 28%».

El estudio también refleja que «el consumo es mayor en el caso de las chicas que en el de los chicos en casi todos los países de Europa». En el caso de España, el consumo general es de un 14,1%, si bien la tasa entre las chicas es del 14,6% y entre los chicos del 13,6%.

Asimismo, la investigación del grupo OPIK de la universidad vasca concluye que «la brecha de género es muy diferente también dependiendo del país».

El objetivo del estudio es descubrir de qué manera pueden influir los factores económicos de cada país (la desigualdad salarial y el producto interior bruto per cápita) y la desigualdad de género en el consumo de estos medicamentos para que las diferencias entre países sean «tan pronunciadas». La investigación ha combinado las variables sociodemográficas de cada participante con las características nacionales, con el fin de «reunir información más rica y completa».

Consumo de psicofármacos

Según ha avanzado Martínez, se ha podido observar que, «en cierta medida, son muchos los factores nacionales que influyen en las diferencias del consumo de psicofármacos entre adolescentes».

Los resultados del estudio apuntan a que el consumo de psicotrópicos entre adolescentes es menor en países con una mayor desigualdad social y económica y, además, en esos países «la brecha de género es más pronunciada», de modo que «el consumo en los chicos disminuye, mientras que son las chicas quienes presentan el mayor porcentaje de consumo».

Por contra, los países con una mayor riqueza e igualdad presentan tasas de consumo más altas pero, sin embargo, el consumo por géneros está «más igualado».

El investigador de la EHU ha explicado que, por ejemplo, Noruega es uno de los países europeos con mayor PIB y con los mejores indicadores de igualdad de género y, si bien cuenta también con un alto porcentaje de consumo de psicofármacos (el 14% ha tomado psicofármacos en alguna ocasión), el consumo entre chicos y chicas es «muy parecido».

Sin embargo, en el caso de Hungría, un país con «un PIB medio», el consumo muestra «una gran desigualdad de género». En concreto, el consumo general alcanza el 12,4%, con una tasa para las chicas del 14,8% y para los varones del 9,8%.

Otros factores

El equipo investigador ha encontrado «una relación estadísticamente significativa» entre el consumo de psicofármacos (tanto en el campo clínico como fuera de él) y la desigualdad de género y el nivel económico de la sociedad de un país, pero ahora, ha señalado Xabi Martínez, habría que analizar otros factores para lograr explicar con mayor exactitud los datos recogidos.

«Los factores culturales, los factores socioeconómicos, el sistema sanitario… Entran en juego muchos aspectos que resultan difusos. Por ejemplo, ¿cuál es la tendencia de la población de un país a la hora de abordar los problemas de salud mental? ¿Acude al sistema sanitario? ¿Cuál es la tendencia del personal médico a la hora de recetar psicofármacos? ¿Se prescriben más a las chicas?», ha planteado.

Desde la EHU han destacado que se trata del primer estudio en Europa que analiza la influencia de los condicionantes sociales de un país en el consumo de ansiolíticos por parte de los adolescentes según su género y supone «una contribución de gran relevancia» para la investigación sobre la salud mental de los adolescentes, tanto chicas como chicos, de Europa.

De todas formas, ha precisado Martínez, «la casuística y las tendencias son muy variadas» y, por ello, «es importante crear modelos estadísticos unificados que cuantifiquen unas tendencias más generales».