Adelantarse al cáncer: la cirugía preventiva que reduce el riesgo de mama y ovario
La prevención quirúrgica no constituye, por tanto, una recomendación universal para todas las mujeres con antecedentes familiares o resultados genéticos alterados

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La medicina de precisión abre nuevas posibilidades en la prevención del cáncer de mama y ovario, desde la identificación de la predisposición genética hasta la planificación de estrategias quirúrgicas antes de que aparezca la enfermedad.
En este ámbito, el Memorial Publio Cordón Hospital integra las especialidades de Genética Clínica, Mastología, Cirugía Plástica y Cirugía Oncológica en un modelo multidisciplinar. Este enfoque combina tecnología avanzada y conocimiento especializado para evaluar el riesgo individual, valorar posibles intervenciones preventivas, planificar la reconstrucción mamaria y prevenir complicaciones.
El objetivo es ofrecer una atención personalizada, basada en la evidencia científica, que permita adaptar las decisiones médicas a las características y necesidades de cada paciente.
¿Se puede anticipar el cáncer de mama y el cáncer de ovario antes de que aparezcan? La genética permite identificar predisposiciones hereditarias a ambos tipos de cáncer y valorar estrategias preventivas en mujeres con un riesgo elevado. En determinados casos, conocer esta predisposición puede llevar a intensificar la vigilancia o considerar una cirugía reductora de riesgo, siempre tras evaluar individualmente sus beneficios y consecuencias. La toma de decisiones requiere integrar los resultados genéticos, los antecedentes personales y familiares y la valoración clínica, mediante un abordaje multidisciplinar adaptado a cada paciente.
Este es el enfoque del Memorial Publio Cordón Hospital, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), que reúne a especialistas de reconocido prestigio y tecnología médica de vanguardia para abordar la prevención oncológica desde una perspectiva multidisciplinar. Su modelo asistencial conecta la identificación del riesgo hereditario con la planificación quirúrgica, la reconstrucción mamaria y la prevención de posibles complicaciones. El objetivo es que las decisiones preventivas se fundamenten en la evidencia científica, la valoración conjunta de distintas especialidades y un itinerario clínico personalizado para cada paciente.
Una parte de los cánceres de mama y ovario está relacionada con alteraciones genéticas hereditarias. Entre las más relevantes se encuentran determinadas variantes patogénicas de los genes BRCA1 y BRCA2, implicados en la reparación del ADN. Su identificación puede revelar un riesgo superior al de la población general y abrir distintas posibilidades de actuación.
Sin embargo, portar una variante patogénica no significa que el cáncer vaya a desarrollarse necesariamente. La interpretación del resultado debe tener en cuenta el gen implicado, la historia familiar, la edad y otras características individuales. A partir de esta valoración pueden plantearse estrategias como la vigilancia intensificada o, en situaciones seleccionadas, una intervención quirúrgica reductora de riesgo.
La Genética Clínica, con la participación de especialistas como la Dra. Raluca Oancea, permite interpretar los resultados y situarlos en su contexto clínico. A esta perspectiva se suma la valoración de factores modificables y hábitos de vida, que el Dr. José Hernández Poveda aborda desde la Unidad de Longevidad del Memorial Publio Cordón Hospital. Estas dimensiones complementan la evaluación médica, aunque no sustituyen las medidas preventivas específicas indicadas en función del riesgo genético.
«La cirugía preventiva no comienza en el quirófano, sino mucho antes, cuando identificamos correctamente el riesgo de una paciente. Lo importante es valorar cada caso de forma conjunta, explicar todas las alternativas y determinar cuándo una intervención puede aportar un beneficio real. La prevención debe ser una decisión médica rigurosa, pero también profundamente personalizada», explica el Dr. Jorge Ruiz Rodríguez, especialista en Ginecología y Mastología.
La mastectomía bilateral reductora de riesgo puede disminuir de forma muy significativa la probabilidad de desarrollar cáncer de mama en mujeres con un riesgo elevado, aunque no elimina completamente esa posibilidad. Su indicación exige valorar el beneficio esperado, las alternativas disponibles y las implicaciones físicas y personales de la intervención.
La reconstrucción mamaria se planifica desde el principio
Cuando una paciente es candidata a una cirugía mamaria reductora de riesgo, la planificación puede incorporar desde las primeras etapas la valoración de las opciones reconstructivas. La coordinación entre Mastología y Cirugía Plástica permite considerar conjuntamente la seguridad oncológica, las características anatómicas, los antecedentes médicos y las preferencias de la mujer.
La reconstrucción mamaria inmediata, cuando está indicada, permite realizar la reconstrucción en el mismo acto quirúrgico que la extirpación del tejido mamario. La elección de la técnica debe individualizarse y no todas las pacientes son candidatas a las mismas opciones.
Para el Dr. Jaume Masià, especialista en Cirugía Plástica y Reparadora y responsable de esta especialidad en el Memorial Publio Cordón Hospital, la planificación conjunta permite abordar diferentes dimensiones de la salud de la paciente. «Nuestro objetivo no es únicamente reducir el riesgo de desarrollar una enfermedad, sino hacerlo teniendo en cuenta todas las dimensiones de la salud de la paciente. Cuando la cirugía preventiva y la reconstrucción se planifican conjuntamente, podemos ofrecer soluciones que contemplen desde el principio la seguridad oncológica, la imagen corporal y la calidad de vida», significa.
Además, existe una prevención oportunista del cáncer de ovario, que, según el especialista, «consiste en realizar una salpingectomía bilateral, la extirpación de ambas trompas de Falopio, en pacientes que han completado su deseo gestacional y se someten a determinadas cirugías abdominales, una intervención que puede contribuir a reducir el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer», explica el doctor Masià.
Esta atención también contempla complicaciones que pueden aparecer después de determinados tratamientos oncológicos, como el linfedema, una alteración del drenaje linfático que puede provocar hinchazón y afectar a la funcionalidad y la calidad de vida. La Dra. Gemma Pons, especialista en Cirugía Plástica, aborda las estrategias de prevención y las opciones quirúrgicas disponibles para pacientes seleccionadas, entre ellas las técnicas de anastomosis linfático-venosa, que conectan vasos linfáticos con pequeñas venas para facilitar el drenaje de la linfa.
Cáncer de ovario: cuándo puede estar indicada la cirugía preventiva
En el cáncer de ovario, la identificación del riesgo hereditario adquiere especial relevancia porque no se dispone de un método de cribado poblacional que haya demostrado reducir la mortalidad. En mujeres con determinadas variantes genéticas y un riesgo elevado, puede valorarse una salpingooforectomía bilateral reductora de riesgo, que consiste en extirpar ambas trompas de Falopio y ambos ovarios.
La intervención puede reducir considerablemente el riesgo de cáncer de ovario y de trompa, pero requiere una evaluación individualizada. El gen implicado, la magnitud del riesgo, la edad, el deseo reproductivo y las consecuencias de una menopausia quirúrgica son factores fundamentales para decidir si está indicada y cuál es el momento adecuado.
«En el cáncer de ovario, conocer una predisposición hereditaria puede permitirnos actuar antes de que aparezca la enfermedad. Pero la decisión de realizar una cirugía preventiva exige valorar cuidadosamente el riesgo, el momento de la intervención y sus consecuencias. La coordinación entre Genética Clínica y Cirugía Oncológica es esencial para ofrecer a cada mujer una recomendación fundamentada y adaptada a su situación personal», explica el Dr. Juan José Torrent Correa, especialista en Cirugía Oncológica y responsable de la Unidad de Cáncer de Ovario Especializado del Memorial Publio Cordón Hospital.
La prevención quirúrgica no constituye, por tanto, una recomendación universal para todas las mujeres con antecedentes familiares o resultados genéticos alterados. Requiere identificar a las pacientes que pueden beneficiarse de ella y acompañarlas durante todo el proceso de decisión.
Para María Cordón, fundadora y CEO del Memorial Publio Cordón Hospital, la prevención oncológica exige combinar la precisión de la medicina con una atención capaz de acompañar a cada paciente en decisiones de gran trascendencia, como una cirugía reductora de riesgo o la reconstrucción mamaria. «El futuro de la medicina depende tanto de la precisión tecnológica como de la capacidad humana de acompañar, escuchar y cuidar. Ambas son vitales», afirma Cordón.