El 30% de los ginecólogos ha detectado fibras de tampones en la vagina en exploraciones habituales
La Dra. Raquel Tulleuda insiste en que no se presta atención al tipo de producto menstrual que se usa, pero su calidad influye en la salud íntima
Las mujeres utilizan en promedio 11.000 tampones a lo largo de su vida por lo que la calidad y composición de estos productos adquieren gran relevancia. Sin embargo, según se ha puesto de manifiesto en una rueda de prensa celebrada este martes en el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM), en Europa está regulada la composición de pajita de las bebidas de las multinacionales de hamburguesas y no la de los tampones.
En este contexto, el 30% de ginecólogos ha detectado fibras de tampones en la vagina en exploraciones habituales y el 83% considera que su presencia reiterada podría alterar el equilibrio de la microbiota vaginal, por lo que recomendarían que estos dispositivos contaran con un velo de seguridad anti-deprendimiento, según se desprende de la encuesta realizada por CottonLock en el marco del último a ginecólogos y obstetras reunidos en el último Congreso Congreso Nacional de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).
En el transcurso de la presentación de Cottonlock, el fundador y CEO de la compañía Cohitech, fabricante internacional de origen español de «productos menstruales saludables», Ramon Vendrell, ha explicado que se trata del «primer tampón del mundo diseñado con un velo protector 360° de algodón ecológico, que evita la liberación de fibras en el interior de la vagina». El producto es, en sus palabras, una alternativa «más segura, saludable y sostenible», elaborada con fibra orgánica y «orientada a mujeres que buscan productos hipoalergénicos, de alta calidad y respetuosos con el cuerpo y el medio ambiente».
Salud íntima
La doctora Raquel Tulleuda, ginecóloga y sexóloga, ha explicado, en declaraciones a OKSALUD en el marco de la rueda de prensa que, aunque no es bueno en general que un profesional se signifique con una marca, es ‘embajadora’ de esta innovación porque hay que tomar conciencia de «la importancia de la salud íntima». La experta, que ha compartido la realidad que se vive en la consulta y ha destacado el impacto de los productos convencionales en la salud de la mujer, ha recalcado que «es necesario prestar atención al tipo de producto menstrual que se usa» dado que las fibras que dejan algunos dispositivos «pueden alterar la microbiota vaginal y, con ello, favorecer irritaciones e infecciones». No en vano, desde su experiencia, el 20% de las consultas ginecológicas están relacionadas con episodios de irritación, picores y alergias causados por depilaciones, uso de tejidos sintéticos o productos convencionales.
El tampón Cottonlock presentado en el ICOMEM es, en palabras de Tulleuda, «un producto diseñado para proteger y mejorar la experiencia menstrual de las mujeres» que gracias a su tecnología patentada con ese velo protector y su composición de algodón orgánico certificado respetan la microbiota vaginal. Al hablar sobre esta cuestión, la experta ha puesto sobre la mesa el debate acerca de la necesidad de «eliminar tabúes» en torno a la menstruación femenina y que se preste atención a la formación sobre los productos menstruales que utilizan las mujeres en todos los ámbitos, incluso en el universitario, en la carrera de Medicina y la especialización en Ginecología y Obstetricia.
El nuevo tampón incorpora una envoltura de algodón orgánico certificada que, según ha explicado Vendrell, reduce el riesgo de desprendimiento de fibras durante el uso y facilita una extracción más suave, confortable y segura y una inserción cómoda. Además el producto, ideado a partir de la observación de la utilización de algodón y gasas en quirófano, es hipoalergénico, sin perfumes, sin blanqueadores químicos -el color se consigue mediante la utilización de agua oxigenada- y ha sido testado ginecológicamente.
Los expertos, en definitiva, han destacado que en actualidad vivimos «en un cambio de paradigma en la valoración de los productos menstruales, que son clave para la salud vaginal y el equilibrio de la microbiota de esa área». En este sentido, han considerado que estos productos han pasado «de ser solamente dispositivos de absorción a integrarse en un concepto más amplio de salud vaginal».
La microbiota vaginal y vulvovaginal está formada por millones de microorganismos que conviven en equilibrio y su función principal es proteger el entorno íntimo frente a infecciones, así como mantener la estabilidad del ecosistema vaginal. La inestabilidad y desequilibrio del ecosistema vaginal (disbiosis) se asocia con enfermedades como candidiasis, vaginosis bacteriana, ITS (infecciones de transmisión sexual), reducción de la fertilidad y riesgo de parto prematuro.
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