¿Qué pinta el PSOE con un terrorista?
Algunos dirigentes del PSOE siguen empeñados en manchar la historia de su formación. El Partido Socialista de Euskadi comete un error mayúsculo al compartir espacio y manifiesto con un criminal como Arnaldo Otegi, miembro de la parte más radical de ETA, aquella que encontraba en el asesinato y la extorsión su modus operandi habitual. De hecho, durante su etapa en la banda terrorista, participó en el secuestro del director de Michelin en Vitoria, Luis Abaitua, y en los de Gabriel Cisneros y Javier Rupérez, entonces diputados de UCD. Este siniestro intruso de nuestra democracia sólo busca conseguir la cuota de poder suficiente para subvertir el orden constitucional que articula España. Una prueba de ello es que sus acciones se extienden hasta Cataluña, donde asesora a los independentistas en la preparación de un referéndum ilegal. Aparecer con él, por tanto, es lo mismo que legitimarlo como representante de las instituciones públicas de nuestro país. El Partido Socialista de Euskadi se equivoca totalmente. Las actuaciones desnortadas de los socialistas durante las últimas fechas ponen de manifiesto que cada día que pasa les hace más falta un liderazgo firme e identificable en la sede central de Ferraz 70.
La semana pasada ya cuestionaron la conveniencia de mantener el delito de enaltecimiento del terrorismo. Una afrenta a víctimas como Fernando Múgica, Ernest Lluch, Fernando Buesa o Isaías Carrasco. Personas que dieron su vida defendiendo la libertad de todos. De ahí que aparecer ahora con Otegi sea otro paso en un desvarío incomprensible. El terrorismo es un tema tan cristalino que no admite la menor duda. Sobre todo porque en la lectura del manifiesto de apoyo al desarme de ETA estaban también los representantes de toda la izquierda abertzale. Ínclitos como Geroa Bai, Podemos o EH Bildu —el partido de Otegi— que, además de profesar los postulados proetarras, han secuestrado la libertad constitucional en Navarra, donde han derogado la Ley de Símbolos para enarbolar la ikurriña. Una bandera tan legítima en el País Vasco como descontextualizada en la Comunidad foral. Como ha dicho con acierto el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, lo que ETA tiene que hacer es «disolverse, arrepentirse de los crímenes que ha cometido, pedir perdón y pagar las deudas que tiene con el Estado». Cualquier otra cosa es jugar con los ciudadanos.
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