El plebiscito irrefutable del 2 de septiembre
Hay hechos sociológicos que no se valoran en toda su importancia y dimensión en el momento; sin embargo, pasado algún tiempo encuentran carta de naturaleza en las páginas de historia que suelen escribir los pueblos en sus impulsos colectivos.
Las concentraciones del miércoles 2 de septiembre en toda España son una de esas ocasiones con ribetes históricos. Convocados por los ayuntamientos, cientos de miles de españoles dijeron NO a Sánchez. NO a vender el país porque el marroquí le tenga atrapado por sus partes pudendas. NO a dejar al pairo y a su albur a cien mil ceutíes sencillamente porque el encargado de defender las fronteras de su nación y la seguridad de sus naturales no se atreve a plantar cara a un rey sátrapa y corrupto.
Esos cientos de miles de personas dejaron unas imágenes impresionantes que han asombrado al mundo, especialmente a los países de la Unión Europea donde su prensa ha dado cumplida razón de la movilización masiva de los españoles.
Y, ¿por qué y por fin los ciudadanos de este país han terminado por levantarse y alzar su voz? Pues porque han entendido que tienen un jefe de gobierno que está sometido a un chantaje por parte de una potencia extranjera y que esa es la razón para que no cumpla con su misión elemental de defender las fronteras y las vidas de las personas que son sus compatriotas.
Algún avieso pedirá inmediatamente que se sustancie el «chantaje» permanente de Rabat en la persona del primer ministro español, Pedro Sánchez. Poco a poco vamos conociendo algunos detalles, todavía sin justificar, porque ello conllevaría directamente la caída del presidente y su posterior juicio. Los chantajes de Mohamed VI a Sánchez tienen que ver necesariamente con dinero. Con el suyo y quizá también con el de su mujer.
Ello explicaría la entrega del Sáhara y su posición genuflexa respecto a Rabat, régimen experto en chantajes y en actuaciones de horca y cuchillo con autoridades foráneas. Soy de los convencidos de que a no más tardar los españoles tendremos acceso a los «secretos» que tan celosamente guarda Sánchez y sus teóricos amigos de más allá del Estrecho.
PD. El debate del pasado jueves en el Congreso a propósito de la «invasión» de Ceuta y la posición huidiza de Sánchez vienen a confirmar que no es una persona libre y sí un dirigente con miedo y ataduras.
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