Es imposible ser más cínico que Montero e Iglesias
No se puede ser más cínico, más hipócrita y más inmoral que Irene Montero y Pablo Iglesias. OKDIARIO ha venido informando de que la pareja contrató como escolta a una trabajadora sin la titulación requerida y saltándose los trámites obligados por la Ley. Después de trabajar primero con el secretario general de la formación populista, la mujer tuvo la desgracia de caer bajo las órdenes de Montero, que le dispensó un trato indigno al obligarla a hacer funciones distintas a las de su contrato, básicamente de recadera. O sea, que todo fue irregular desde el principio al final, cuando fue despedida por quejarse.
Pues bien: en febrero del año pasado, el partido de Pablo Iglesias llevó ante el Parlamento Europeo las condiciones laborales en el sector de la seguridad privada, consecuencia, según Podemos, de la reforma laboral impulsada por el Partido Popular en 2012. Podemos denunciaba entonces la «intrusión de empresas piratas» en el sector y las «bajadas de salarios tremendas, el descontrol absoluto de regulación en las jornadas, la precariedad y la facilitación de despido».
Pues bien, Irene Montero y Pablo Iglesias incumplieron la ley, sometieron a la trabajadora al descontrol absoluto de regulación de jornadas y horarios (tenía que entrar antes para ir calentando el coche particular de la portavoz parlamentaria) y, por si la precariedad laboral de la mujer no fuera bastante, la pusieron de patitas en la calle aplicando la reforma laboral del PP. O sea, que todas las denuncias relativas al sector de la seguridad privada que llevó Podemos a Bruselas, absolutamente todas, las practicaron Irene Montero y Pablo Iglesias en la figura de la mujer a la que contrataron irregularmente como escolta.
Según la demanda, presentada ante el Juzgado de lo Social número 3 de Madrid, el motivo de su incorporación a la plantilla del partido era desarrollar funciones propias de una profesional al servicio de la seguridad de los líderes de la formación como «escolta personal en exclusiva» de Pablo Iglesias «tanto de la agenda oficial como de la personal». Meses más tarde, el entonces jefe de Seguridad de Podemos avisó por escrito, entre otros, a Irene Montero y Pablo Echenique, de la situación de «clara ilegalidad» de, al menos, dos de sus escoltas contratados como empleados del área de Logística y Transporte. Uno de ellos, según la información que publicó este diario, era la que ahora ha demandado al partido.
La doble moral de la pareja es superlativa, un monumento al cinismo. Uno puede ser vicepresidente del Gobierno de España y la otra ministra. Estremecedor.
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