El centro de Macron es devorado en las elecciones municipales
Las elecciones locales son la última consulta en Francia antes del año electoral de 2027, cuando se celebrarán las presidenciales y las legislativas, ya que el presidente entrante disuelve la Asamblea para obtener una mayoría fiel. Para los españoles, los resultados son difíciles de interpretar, porque infinidad de candidatos se presentan con su nombre o con listas ad hoc, en las que los partidos tradicionales no aparecen, aunque las apoyen. Es una de las ocasiones en que la vanidad de los políticos luce con más fuerza.
La primera vuelta se celebró el 15 de marzo en más de 34.000 municipios y la segunda lo hará el 22 de marzo. Los partidos tienen hasta el martes 17 por la tarde para presentar o retirar sus listas. Votó más del 56% del censo, una cifra superior a las de 2020, que se desarrollaron en medio de la locura del covid, pero con una participación inferior al 60%, que era el suelo de las anteriores.
La primera conclusión es que los candidatos adictos a Emmanuel Macron han sido superados por los de la Agrupación Nacional (AN), de extrema derecha, y La Francia Insumisa (LFI), de extrema izquierda. Es decir, el centro se ha encogido, apretado por los extremos.
El hundimiento del liberal-progresismo de Macron alimenta el renacimiento del Partido Socialista, al que ya se daba por muerto y enterrado. Sus candidatos han quedado en cabeza en París, Marsella, Toulouse, Nantes, Rennes, Rouen, Montpellier, Nancy, Lille, Amiens… Olivier Faure, primer secretario del PSF, declaró que no hay acuerdo entre su partido y la radical LFI, a los que separa, aparte de la economía, la cuestión de Israel. El socialista ha pedido a los votantes del centro que apoyen a sus candidatos.
Gabriel Attal, el secretario general de Renacimiento, el partido de Macron, también se comprometió a no hacer ningún pacto, «ni directo ni indirecto, con la extrema izquierda de LFI ni con la extrema derecha».
Entre los derrotados ya en esta primera vuelta se encuentran los Verdes, que hace seis años obtuvieron siete alcaldías de más de 100.000 habitantes. Aunque mantienen Lyon, segunda ciudad francesa, pueden perder Estrasburgo, Lille y Burdeos.
Los Republicanos, el partido de centro-derecha, miembro del Partido Popular Europeo, que pugna por no desaparecer, encajonado entre la Agrupación Nacional y Renacimiento, aguanta en las ciudades medianas, pero queda por detrás de candidatos socialistas o de derechas en las grandes.
París (2,1 millones de habitantes y un tercio del PIB nacional en su área metropolitana) ha tenido dos alcaldes socialistas desde 2001. Emmanuel Grégoire, primer teniente de alcaldía de Anne Hidalgo durante doce años, que se presenta como candidato de la continuidad, con el apoyo de los ecologistas y los comunistas, ha conseguido un 38%. En frente, la inclasificable Rachida Dati (ministra de Sarkozy y de Macron y ciudadana de Francia y de Marruecos), al frente de una amalgama de centro-derecha y liberales, un 25%. Los representantes de Renacimiento y LFI quedan con un 11% cada uno. La candidata de Reconquista, el partido rival de AN en la derecha, ha recibido un 10%.
Uno de los resultados más importantes por sus consecuencias posteriores lo encontramos en Niza, la quinta ciudad del país por población. Aquí se presenta el diputado Eric Ciotti, expresidente de Los Republicanos, destituido en junio 2024 por el «delito» de hablar con AN para llegar a acuerdos en las elecciones a la Asamblea convocadas por Macron. Ciotti encabeza una lista respaldada por varias organizaciones y partidos de derechas, incluido AN, y ha obtenido un 41% del voto frente al alcalde, Christian Estrosi. La repercusión de su victoria se extendería fuera de la región de la Costa Azul.
La alianza con el centro-derecha es la única manera en que RN podría alcanzar la mayoría parlamentaria o incluso la presidencia. AN ha crecido hasta convertirse en el primer partido francés. En las elecciones presidenciales de 2022, la candidatura de Marine Le Pen llegó a un 41% en segunda vuelta; y después de las legislativas de 2024, con un 32%, dispone del mayor grupo parlamentario (125 diputados), lo que ha obligado a Macron a negociar con AN el apoyo a sus primeros ministros.
Dada la fragmentación partidista y el método de la segunda vuelta, el triunfo corresponde al político capaz de pactar con los pequeños candidatos derrotados. Es lo que hizo Macron, ex ministro socialista y ex empleado de la banca Rothschild, cuando apareció en 2017, respaldado por un PSF en desplome y por los liberales y centristas. Y es lo que ahora está haciendo Jean-Luc Mélenchon, que recibe el voto de los musulmanes y los descendientes de inmigrantes, a la vez que el de los partidos de izquierdas, con su coalición Nuevo Frente Popular.
Los Le Pen, en cambio, no han podido escalar este muro. En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2002, Jean-Marie Le Pen solo atrajo 700.000 más sufragios respecto a la primera. Su condición de apestados en el régimen de la V República y la aplicación del «cordón sanitario» les han impedido la formación de esas coaliciones mayoritarias.
La victoria de Ciotti en Niza en una lista respaldada por votantes de derecha identitaria y derecha moderada debilitaría a la cúpula de Los Republicanos y aceleraría la fuga de dirigentes y electores a una alianza organizada en torno a AN contra la izquierda, ya que Macron no puede presentarse a una segunda reelección. O dicho de otra manera, la derrota de Ciotti conviene al régimen y a los mandamases del centro-derecha.
El domingo 22 comprobaremos si la derecha francesa avanza hacia la unidad en torno a Agrupación Nacional.
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