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ARTE CONTEMPORÁNEO EN MADRID

Ewa Juszkiewicz llega Thyssen para romper los moldes del retrato clásico

El Paseo del Prado se prepara para un choque visual que promete no dejar a nadie indiferente. Del 26 de mayo al 6 de septiembre de 2026, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza acoge la obra de la polaca Ewa Juszkiewicz, una de las artistas más cotizadas y punteras del momento. Esta exposición, que forma parte de la apuesta por la colección de Blanca y Borja Thyssen, reúne una veintena de óleos donde lo tradicional y lo perturbador se dan la mano para cuestionar cómo hemos mirado a la mujer en el arte durante siglos.

Lo que hace Juszkiewicz es, en esencia, un sabotaje elegante. Utiliza una técnica impecable, propia de un maestro del siglo XVIII, para pintar retratos que parecen sacados de una pinacoteca real, con una diferencia radical: las protagonistas no tienen rostro. En su lugar, encontramos marañas de telas, peinados imposibles, flores o incluso hongos. Es una bofetada al concepto de «rostro bonito» que ha dominado la pintura europea durante generaciones.

El arte de ocultar para decir más

Bajo la dirección de Guillermo Solana, la muestra profundiza en ese lenguaje tan personal de la pintora de Gdańsk. Al borrar las facciones de sus retratadas, Juszkiewicz las libera de la obligación de ser simplemente «objetos decorativos». Históricamente, a las mujeres se las pintaba para mostrar su estatus, su juventud o su sumisión; aquí, al no haber cara, el espectador se ve obligado a mirar el cuadro de otra forma.

Es un juego de espejos donde lo surrealista se mezcla con lo clásico. La artista deconstruye los ideales de belleza impuestos y los sitúa en un contexto actual, demostrando que muchas de esas presiones estéticas siguen vigentes. Sus cuadros no son solo imágenes bellas o extrañas; son herramientas de análisis que diseccionan cómo la cultura europea ha moldeado la feminidad a través del pincel.

Una firma que ya conquista los grandes museos

Aunque su nombre suene ahora con fuerza en Madrid, el recorrido de Ewa Juszkiewicz es ya puramente internacional. Sus obras han pasado por el Brooklyn Museum de Nueva York, el Centre Pompidou-Metz o el Museo Picasso de Málaga. Incluso instituciones de Pekín y Shanghái se han rendido ante su capacidad para subvertir el canon. Tener veinte de sus piezas juntas en el Thyssen es una oportunidad de oro para ver de cerca esa textura casi real que logra dar a los tejidos y a la vegetación.

Sus cuadros ya cuelgan en colecciones permanentes de museos de referencia como el Albertina de Viena, lo que da una idea del peso que ha ganado su propuesta en apenas una década. Esta exposición, que cuenta con el apoyo de Almine Rech, es el escaparate perfecto para una creadora que se niega a que el arte sea algo estático o simplemente agradable a la vista.

Datos útiles para planificar la visita

Si quieres acercarte al Museo Thyssen (Paseo del Prado, 8) para disfrutar de esta experiencia, tienes varias opciones. La entrada general cuesta 14 euros, pero existen tarifas reducidas de 10 euros para estudiantes, jubilados y pensionistas. El horario habitual es de martes a domingo, de 10:00 a 19:00 horas.

Un detalle que no hay que pasar por alto es que los lunes, de 12:00 a 16:00, la entrada es totalmente gratuita, lo que permite que nadie se quede fuera de esta reflexión sobre la identidad y la belleza. Merece la pena acercarse y comprobar cómo, a veces, tapar un rostro es la única manera de que la voz de la mujer retratada empiece a escucharse con claridad por encima del ruido de la historia.

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